InicioReseñasAlma de Boquerón triunfa con su rumba en Madrid

Alma de Boquerón triunfa con su rumba en Madrid

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El viernes cae frío en Madrid, pero eso importa poco cuando se cruzan las puertas de El Rincón del Arte Nuevo. Fundado en 1978, este refugio cultural —con paredes que respiran historia y un escenario que ha visto pasar a Joaquín Sabina, Amaral, Quique González, Melendi o Enrique Urquijo— vuelve a cumplir su función básica: hacer de la música un lugar habitable.

Esta vez, el fuego corre a cargo de Alma de Boquerón, el combo catalán que sigue construyendo su relato concierto a concierto, con ritmo, poesía, cuerpo y alma.

Rumba para entrar en calor

El show arranca con el recinto abovedado lleno hasta donde su capacidad lo permite. Para la ocasión, la banda se presenta en formato cuarteto, suficiente para llenar el espacio de ritmo, cercanía y complicidad. No hay escenografía invasiva: aquí manda la madera del escenario, una iluminación cálida y el sonido directo, sin maquillaje.

Alma de Boquerón en Madrid
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

La chispa inicial llega con Tacones Lejanos, pieza de su disco Que Nos Quiten lo Bailao, que actúa como detonador inmediato. Las guitarras marcan el pulso, la percusión empuja y una voz adicional termina de cerrar el círculo. El público no tarda en entrar: pies en movimiento, sonrisas compartidas, miradas que dicen ya estamos dentro.

Un recorrido vivido, no recitado

El set avanza como una conversación larga entre viejos amigos. Limoneros, del álbum Guitarrazos de Sobremesa, se convierte en uno de esos momentos que quedan suspendidos en el aire, celebrado con aplausos sinceros y algún que otro grito desde la platea. Hay clima de fiesta, pero también de hogar; Alma de Boquerón se mueve con naturalidad, como si jugara en casa pese a estar en la capital.

Canciones como Corazón Loco, Quién Llorará por Mí y Camarero refuerzan esa sensación de hermandad. Antes de esta última, Jordi se toma un momento para dedicar unas palabras a quienes sostienen la hostelería desde la trinchera diaria. La letra resuena con especial cariño cuando recuerda aquello de cuando bajes la persiana mira que no esté adentro, arrancando risas cómplices y aplausos agradecidos.

Alma de Boquerón en Madrid
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

A estas alturas, El Rincón del Arte Nuevo ya no es solo una sala: es un hogar donde la rumba late de forma compartida. La banda entrega cada tema con una intensidad que se nota más en los gestos. Aquí se toca con el cuerpo entero, y el público lo devuelve con una escucha activa, casi física.

Letras que curan, canciones que abrazan

El tramo central del concierto es puro latido colectivo. La rumba cura las penas y Roto Pa Mi Descosío confirman que estas canciones funcionan como refugio emocional. No se escuchan: se viven. La sorpresa llega con una versión de Heroes, el clásico de David Bowie, llevada al terreno rumbero con respeto y personalidad. El aplauso es unánime, como si El Duque Blanco hubiera dado su bendición desde algún palco invisible.

La conexión escenario-sala se refuerza en De Vermuteo, Muñeca de Porcelana, Flaca —relectura sentida del tema de Andrés Calamaro— y Dedícate a Ser Feliz. Entre tema y tema hay bromas, brindis y sonrisas. La banda se muestra relajada, consciente de que el momento fluye sin necesidad de empujarlo.

Invitados, anécdotas y despedida

La aparición de una violinista invitada eleva Luna Lunera a uno de los picos emocionales de la noche, añadiendo una capa melódica que arranca murmullos de admiración. El ritmo no decae con La Talla, presentada con una anécdota sobre el drama personal de engordar que provoca carcajadas sinceras, ni con Aliki Morena, que devuelve la pista al terreno del baile.

Alma de Boquerón en Madrid
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

El tiempo es tirano y, como siempre, juega en contra. La banda se despide agradeciendo al público con una frase sencilla y honesta: Gracias por hacernos sentir como en casa. El cierre llega con Que Me Quiten lo Bailao, celebrada como corresponde, dejando una sensación clara: aquí hubo una conexión emocional.

Alma de Boquerón pasó por Madrid e hizo bailar y cantar hasta el oso y el madroño.

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Autor

  • Alma de Boquerón en Madrid

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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