Calatrava no pierde el tiempo ni busca adornar la realidad. El trío madrileño estrenó este 14 de enero El Robot & La Espiral, un EP de dos canciones editado por Estudio Mazmorra que condensa la incomodidad de la vida moderna. Tras adelantar el sencillo principal el pasado 10 de diciembre, la banda entrega ahora la obra completa: un golpe breve y directo sobre sentirse ajeno a todo.
El sonido mantiene esa urgencia característica del grupo. Hay guitarras tensas, ritmos acelerados y una interpretación vocal que prioriza la honestidad sobre la técnica depurada. Se mueven cómodamente en ese circuito alternativo donde también habitan Biznaga, La URSS o Bala, consolidando un punk con mirada costumbrista que narra lo que muchos piensan pero callan.

La primera cara, El Robot, funciona como una crítica a la inercia. Es un retrato de la alienación, de cumplir protocolos sociales y avanzar en piloto automático. El tema vino acompañado de un videoclip dirigido por Fran Rodríguez, rodado en distintas localizaciones de Madrid, que ilustra visualmente esa transformación en un autómata social.
En contraste, La Espiral pone el foco en la decepción. La canción explora los bucles de pensamiento que aparecen cuando las expectativas chocan con la realidad y el tiempo avanza sin respuestas. Es un corte introspectivo pero cargado de electricidad, donde la instrumentación empuja hacia un final abrasivo.
Todo el material fue grabado, mezclado y masterizado por Andrés Sabio en Vallecas, bajo la producción de la propia banda. Calatrava sigue apostando por la autogestión y la crudeza, cerrando esta etapa con un trabajo que no ofrece consuelo, pero sí mucha verdad y decibelios.




