La banda sevillana Canastéreo publica Onda Dorada, el cuarto y último adelanto de su próximo álbum Jazmines, que verá la luz el 20 de marzo. La canción llega acompañada de un videoclip y funciona como una pequeña bisagra dentro del proyecto: una pieza que conecta lo que el grupo ya venía insinuando con el sonido que terminará de definirse en el disco.
En lo musical, el tema se mueve con decisión. El bajo marca el pulso y los teclados sostienen una base electrónica que recuerda, de forma ligera, a ciertos códigos del dance. No es un guiño nostálgico, sino una manera de empujar la canción hacia adelante, manteniendo un equilibrio entre energía y calidez.

Hay algo de tránsito en la idea que sostiene Onda Dorada. La letra y el ambiente de la canción parecen situarse en ese momento en el que las cosas ya empezaron a cambiar, aunque todavía no se vea del todo hacia dónde llevan. Una sensación reconocible: avanzar incluso cuando el mapa no está completo.
El sonido y el contexto de Onda Dorada
La producción reúne varias miradas cercanas al circuito alternativo español. El tema ha sido coproducido junto a Víctor Cabezuelo, grabado en Estudios La Mina bajo la dirección de Raúl Pérez, mezclado por Manuel Cabezalí y masterizado por Dany Richter. El resultado es un sonido compacto, con capas electrónicas claras y una base rítmica que mantiene la canción en movimiento constante.
El videoclip, producido por Brut Unité y Phos Audiovisual, se filmó en “La Aceitera”, espacio creativo impulsado por la bailaora y coreógrafa Rocío Molina. La danza atraviesa el vídeo con la participación de Rocío Barriga, Claudia Bosch y Aurora Constanza, sumando cuerpo y movimiento a una canción que ya sugería esa idea de avanzar sin detenerse.
Mientras tanto, el vinilo de Jazmines ya puede reservarse antes de su publicación oficial.




