Pascu y Rodri, creadores de Destripando la Historia, llevaron su espectáculo al Movistar Arena de Madrid en el marco del festival Inverfest 2026. El dúo, referente en divulgación histórica musical en España, ofreció un concierto lleno de humor, rigor y energía ante un público completamente entregado. La actuación confirmó el crecimiento del proyecto más allá de YouTube, consolidándolo como un fenómeno cultural en directo. En una de las citas más destacadas del Inverfest, Destripando la Historia demostró por qué conecta con varias generaciones.
Pascu y Rodri destripan la Historia en el Movistar Arena de Madrid
Pascu y Rodri han logrado algo poco común: convertir la divulgación histórica en un fenómeno musical, generacional y absolutamente transversal. Una propuesta artística pensada como entretenimiento, pero con un nivel técnico y de producción que merece ser analizado. O, mejor dicho, destripado.

El proyecto Destripando la Historia comenzó como una serie de vídeos irreverentes en YouTube sobre mitología e historia; este año aterrizó en el Movistar Arena dentro de la 12.ª edición del festival Inverfest, confirmando que su propuesta ya no pertenece solo a internet, sino al directo de gran formato. Y vaya si destacan cuando se trata de hacer las cosas a lo grande.
¿Destripar el pasado para cantar al presente?
El éxito de Destripando la Historia suele explicarse únicamente a través del humor, y creo que ahí es donde falla la ecuación para muchos análisis superficiales. Pascu y Rodri han construido un lenguaje propio donde la mitología, la historia clásica y la cultura popular conviven con ironía, referencias contemporáneas y un toque de irreverencia muy saludable.
Desde canciones sobre dioses griegos y emperadores romanos hasta figuras históricas olvidadas, han sabido convertir sus temas en himnos coreables sin perder rigor ni inteligencia. Algo que, por norma general, supone el reto de reimaginar estructura, tempo y enfoque lírico en cada canción para evitar la repetición o la fórmula fácil.

En un contexto dominado por redes sociales saturadas de estímulos rápidos, la propuesta musical de Pascu y Rodri destaca por algo esencial: educa sin paternalismo y entretiene sin vaciar el contenido. El directo en Inverfest no fue una excepción, sino la confirmación de una fórmula que sigue creciendo, con oyentes que van desde adultos bien adultos hasta jóvenes que no saben qué era un Tamagotchi. Y a todos, curiosamente, parece cautivarles lo que Pascu y Rodri ponen sobre la mesa.
El público: energía, memoria y lealtad
Sin duda, uno de los grandes protagonistas de la noche fue el público. Un público entregado, diverso en edades y profundamente leal, que no solo consume el proyecto, sino que lo habita. Una sinergia que no siempre logran proyectos musicales más serios, como si la música necesitase corbata y bombín para ser tomada en serio.

Cada letra fue coreada como si se tratase de una banda de culto; cada broma o referencia histórica recibía una respuesta inmediata desde la grada. La energía que se generó en el Movistar Arena no fue la de un simple concierto, sino la de una comunidad que lleva años siguiendo el proyecto y que encuentra en el directo un espacio de celebración colectiva. Aquí no hay distancia entre escenario y público: hay complicidad.
De YouTube al Movistar Arena
El Inverfest, que apuesta por propuestas con identidad y recorrido, sirvió como cuna para un proyecto que siempre ha ido a contracorriente de las etiquetas tradicionales. Algo que, por cierto, tampoco parece mortificarles demasiado.

Sobre el escenario, Pascu y Rodri se apoyan en el talento de sus músicos para elevar la experiencia más allá de la interpretación mecánica. Porque no solo son Pascu y Rodri: también son Mario y Guille. Y es justo en esa danza entre autores y músicos donde el repertorio se aleja de lo convencional para abrirse a solos de batería galopantes o riffs de guitarra expansivos. En definitiva, despliegues sonoros coloridos que se sostienen gracias a la banda que acompaña al dúo sobre el escenario.

En temas como Cronos o Ares, se aprecia cómo estas reinvenciones sonoras alcanzan incluso a sus canciones más populares. Escucharlas en directo sin que pierdan las cualidades que sostienen el proyecto es, sin duda, algo digno de observar con atención. Y si eso no tiene algo de música seria, entonces no sé muy bien qué lo tendría.
Lo ocurrido en el Movistar Arena fue más que un concierto exitoso: fue una demostración clara de cómo nuevas formas de creación cultural pueden ocupar espacios tradicionalmente reservados a la música mainstream. Pascu y Rodri han construido una carrera sólida sin renunciar a su identidad, y este paso por el Movistar Arena demuestra que su proyecto trasciende generaciones, códigos culturales y, sobre todo, los convencionalismos sobre cómo debe hacerse la música.
Destripando la Historia es un fenómeno cultural que canta, ríe y piensa en voz alta. Y anoche, en Madrid, quedó claro que el pasado, cuando se destripa con cuidado, puede sonar más vivo que nunca.




