Doctrina ya está circulando como un manifiesto sonoro incómodo y necesario. El nuevo single El Globo Oscuro, proyecto fundado en Falcón, Venezuela, vuelve a colocar la palabra en el centro, esta vez sostenida por percusiones en síncopa, texturas electrónicas y ruidos analógicos que se expanden hasta saturar el aire. No es una canción pensada para acompañar el fondo de una tarde cualquiera. Exige atención. Pide pausa.

Una epifanía escrita entre conflictos reales
La voz de Evelio Gómez se mueve en clave spoken word. No declama desde la distancia. Habla con intensidad contenida, casi como si estuviera compartiendo una revelación urgente. Según el propio Evelio Gómez, Doctrina nació como una reflexión que, meses después de su creación, encontró paralelismos inquietantes con hechos violentos que se materializaron en distintos puntos del mundo.
La inspiración viene de frentes abiertos: guerra, religión, política, historia. Lecturas compulsivas. Observación constante. Escritura diaria. La sensación de que las sociedades avanzan hacia una confrontación inevitable para decidir quién marcará el rumbo del próximo siglo.
Sonido en expansión desde dos geografías
El Globo Oscuro está conformado por dos mentes que trabajan a distancia: Evelio Gómez, que divide su vida entre varias ciudades de Venezuela, y Samuel Mitchell, radicado en Estados Unidos desde hace dos años.
Samuel Mitchell se encarga de la instrumentación, grabación y mezcla. Su aporte es crucial para entender el carácter de Doctrina. Los acordes se deslizan entre psicodelia y vanguardia. Las capas electrónicas respiran con libertad. Hay momentos que rozan el avant-garde y otros que se hunden en una atmósfera casi industrial.
La migración también atraviesa el proceso creativo. Samuel Mitchell ha contado que su llegada a Estados Unidos estuvo acompañada desde el primer día por la necesidad de seguir componiendo. La música funcionó como válvula de escape, terapia y laboratorio de ideas. Muchas de las canciones que hoy existen se gestaron en conversaciones extensas, intercambios de referencias y búsquedas compartidas.
El plan de un álbum completo está sobre la mesa, aunque el ritmo de trabajo actual les permite sacar nuevos sencillos con menos tiempo de espera. Doctrina encaja en esa dinámica: formato single, circulación digital y ediciones físicas limitadas para coleccionistas.
Fundado en 2005 por Evelio Gómez, El Globo Oscuro siempre se ha movido entre lo experimental y lo conceptual. Shoegaze desolado, ambient de tintes avant-garde, lo-fi saturado. Una estética que no busca agradar a todos, sino sostener un discurso artístico coherente.
En los últimos años han trabajado con sellos del circuito alternativo internacional como DRAMA RECORDER (España), CULTO MAGNÉTICO (México) y EXQUISITE NOISE RECORDS (Estados Unidos). Este último impulsa la distribución en plataformas digitales y desarrolla ediciones en CD y LP de tiraje especial.
La portada elegida para Doctrina pertenece al fotógrafo alemán Erwin Blumenfeld y lleva por título Hitler, Grauenfresse (1933). Una imagen cargada de simbolismo histórico que dialoga con el contenido ideológico del sencillo. Blumenfeld fue pionero en técnicas de solarización e impresión con espejos, y esa exploración visual conecta con la intención experimental del proyecto.
¿Qué propone realmente Doctrina?
El single funciona como espacio de debate artístico. Ofrece respuestas abiertas. Plantea preguntas. Invita a pensar en los discursos que moldean sociedades y en las narrativas que se repiten a lo largo de la historia.
La percusión marca un pulso casi hipnótico. Los sintetizadores se filtran como interferencias de radio antigua. Todo construye una atmósfera densa, reflexiva, con un filo crítico evidente. Hay una coherencia clara entre concepto y sonido. Y eso, sin duda, es de agradecer.
En un panorama donde muchas propuestas buscan inmediatez, El Globo Oscuro Doctrina apuesta por incomodar, reflexionar y dejar una sensación persistente. Esa vibración que sigue rondando incluso cuando el track termina. Y ahí está la diferencia.




