Valencia se rinde ante el estreno de El Monte de los Aullidos
Un comienzo A Contraluz que rozó la perfección
Con la precisión de un reloj suizo y la mística de los grandes del rock, las luces se apagaron a las 20:34 horas. Tras un telón que proyectaba sombras gigantescas, la banda arrancó con los primeros acordes de A Contraluz, desatando una euforia colectiva que solo fue a más con Un buen castigo.

Fito, con su eterna gorra y una sonrisa que no le cabía en el rostro, fue directo al grano: “Buenas noches. Siempre lo digo al final, pero hoy lo digo al principio… Sois una puta bendición”. No hizo falta decir más. El bilbaíno dejó que sus dedos sobre la Fender hablaran por él, mientras los cimientos del recinto valenciano temblaban con el saxo de un inconmensurable Javier Alzola en Por la boca vive el pez.
Metralla de éxitos y el rugido de los nuevos clásicos
La gira de 2026 ha demostrado que los Fitipaldis están en su mejor estado de forma. Sin respiro, la banda disparó una ráfaga de himnos: Me equivocaría otra vez, Los cuervos se lo pasan bien y la siempre necesaria Entre la espada y la pared.
El momento cumbre llegó con el estreno en directo del tema homónimo de su nuevo trabajo, El Monte de los Aullidos. Fito regaló un solo de guitarra extendido que demostró por qué sigue siendo el arquitecto del rock de autor en España. El despliegue visual no se quedó atrás: visuales impactantes acompañaron a Volverá el espanto, mientras que Cielo hermético y Cada vez cadáver convirtieron el recinto en un mar de linternas móviles, creando una atmósfera casi religiosa.

El ritual del saludo: De Barcelona a Salamanca
Fito rompió el protocolo para conectar ciudades: “Valencia, en esta gira hemos recuperado una vieja costumbre: grabar un saludo de la ciudad anterior”. En las pantallas gigantes, la ovación grabada del público de la Ciudad Condal retumbó en el Arena valenciano. Como respuesta, la capital del Turia rugió con más fuerza para dejar el listón bien alto a los “coleguitas” de Salamanca, la próxima parada de este tour que está redefiniendo el éxito en 2026.
La recta final fue una celebración de la vida y el baile. Con la inclusión de violín y acordeón, Whisky barato puso a todo el mundo en pie. Tras la crudeza de Como un ataúd y la explosión de Acabo de llegar, llegó el momento que todos esperaban.
El “falso final” y la apoteosis del marinero
Nadie se movió de su asiento cuando sonaron La casa por el tejado y la legendaria Soldadito marinero, cantada a capella por 20.000 voces que silenciaron por momentos a la propia banda. Tras un breve receso de apenas tres minutos, el “bus” de los Fitipaldis regresó para el último asalto.

La noche perfecta sirvió de bálsamo melancólico antes de que el furioso Rock N’ Roll de Entre dos mares cerrara el telón definitivamente. Valencia se despidió de Fito con el eco de Antes de que cuente diez aún resonando en el pecho.
Fito & Fitipaldis no solo dieron un concierto; ofrecieron una cátedra de cómo envejecer con dignidad, fuerza y, sobre todo, mucho rock. Si tienes oportunidad de verlos en esta gira, no lo dudes: el monte está aullando y es imposible no responder a su llamada. Nuestro agradecimiento especial a Lucas Matias por tan brutales fotos, que capturaron con precisión y pulso real lo vivido esa noche.




