La costarricense Melany Cubero acaba de publicar Invisible, su segundo álbum de estudio, disponible desde este 20 de febrero. Este trabajo marca un punto de inflexión en la escena alternativa de Centroamérica al proponer un sonido que se mueve entre el pop, el soul y el R&B, con una base electrónica que sostiene toda la estructura.

El disco no busca llamar la atención con estridencias. Se compone de ocho canciones que exploran lo que no se ve a simple vista, pero que define quiénes somos. Es una apuesta por la introspección, apoyada en una producción que equilibra voces potentes con una estética visual minimalista y etérea.
Musicalmente, Invisible se aleja de las fórmulas comerciales típicas. Melany Cubero logra una identidad propia mezclando elementos orgánicos y digitales, lo que facilita su entrada en circuitos de indie electrónica y pop alternativo latinoamericano. Es un proyecto que se siente actual y bien ejecutado.
Con este lanzamiento, la artista deja claro que su proyección ya no es solo local. El álbum funciona como una unidad donde la narrativa visual y el sonido van de la mano, conectando con una audiencia que busca propuestas con un trasfondo real y menos maquillaje publicitario.




