El bajo instinto de Miraflores: cuando el heavy metal engendró a su salsero mayor
El mayor ruido político venezolano no ha sido el ruido de sables. Antes de que el bigote más famoso del Caribe decidiera que su destino era manejar un país como quien conduce un Metrobús en hora pico, Nicolás Maduro intentó ser una estrella del Rock (sí, leíste bien: Rock).
Saca tu franela negra de Iron Maiden (la que tiene huecos y está manchada en las axilas), porque vamos a desenterrar el pasado oculto del sucesor, un expediente que ni el algoritmo de YouTube ha podido borrar del todo.

Enigma: el grupo que casi salva a Venezuela
Mucho antes de las cajas CLAP, existió Enigma. No era una sociedad secreta, sino una banda de pop-rock de finales de los 70, donde un joven y espigado Nicolás intentaba dominar las cuatro cuerdas.
Si buscas en los archivos de la televisión venezolana, verás a un presunto Nicolás Maduro con una cabellera que hoy envidiaría cualquier comercial de champú, moviendo el cuello al ritmo de un bajo que, honestamente, se escuchaba mejor que sus discursos. Pero, a pesar de que él mismo admite su participación en la banda, aparentemente no se trata de Nico.
¿Heavy metal? ¿Power pop?
Aunque el mito urbano dice que era un metalero radical, la realidad es que Enigma sonaba más a rock digerible que a Black Sabbath. Eran los tiempos del Show de Richard en Venevisión y de una Venezuela donde el dólar a Bs. 4,30 permitía comprar amplificadores Marshall sin tener que vender un riñón.
El dato anormal: Se dice que su técnica de bajo era de izquierda sindicalista: tocaba pocas notas para que todos los dedos tuvieran la misma (poca) oportunidad de trabajar.
¿Salsero de cuna o marketing caribeño?
Aquí es donde entra el bulo y el rumor: la narrativa oficial nos vende a un Maduro que nació con una clave de salsa en el ADN. Pero, ¡sorpresa!, no hay rastro de él en ninguna orquesta de la época.
Su romance con la salsa es más bien un hobby de poder, consolidado en su programa La Hora de la Salsa.
A diferencia del Rock, que requiere afinar el instrumento, en la política (como en su programa de radio) basta con subirle el volumen a la demagogia y esperar que alguien baile.
Desmintiendo fake news (ya con la realidad es suficiente)
Sea Maduro o no el bajista del video, en este vertedero llamado internet circulan joyas que ni nosotros en Arepa Volátil nos atreveríamos a inventar:
El nieto de Got Talent: No, el chamo que salió denunciando la crisis en el programa de talentos no es su nieto. Es solo un venezolano con memoria.
El virtuosismo oculto: Se rumorea que era el Geddy Lee de El Valle. Falso. Era un bajista mediocre que prefirió cambiar los escenarios por las tarimas presidenciales (hay menos competencia y el catering era mejor).
Conclusión: el rock no se mancha (pero se hereda)
Al final, lo de Maduro y la música es el recordatorio de que todo bajista frustrado termina queriendo controlar el ritmo de los demás. Pasó de las cuerdas de acero a las cuerdas del poder, y nosotros seguimos aquí, tratando de descifrar si lo que vivimos es una sinfonía inconclusa o un innecesario solo de bajo.




