Hay estrenos que funcionan como aperitivo y otros que ya te cuentan medio banquete. Llagares pertenece claramente al segundo grupo. Rodrigo Cuevas lanza este formato audiovisual como último adelanto antes de su próximo álbum y lo hace mirando a la memoria colectiva, al folclore reinterpretado y a esa cultura popular que se transmite entre generaciones, a veces sin saber muy bien de dónde viene.
Rodrigo Cuevas y Llagares: tradición, pop y cultura popular servidos en escanciar corto
El punto de partida recuerda a Cantares, aquel programa televisivo capitaneado por Lauren Postigo, inmortalizado para muchos por la parodia de Martes y Trece y por aquel verso legendario de Paca Carmona que ya forma parte del imaginario popular. Para quienes crecieron con ello, la referencia resulta inmediata; para quienes no, queda la invitación abierta a bucear en el archivo cultural del país. Merece la pena.
Un formato con alma y territorio
Dirigido por Jorge Rojas, Llagares se construye como una pieza híbrida en la que se entrelazan conversaciones y música. Rossy de Palma, fabulosa y magnética, ejerce de presentadora con una naturalidad que atraviesa la pantalla. A su alrededor, entrevistas con el propio Rodrigo Cuevas y con vecinos de Piloña, voces reales que aportan contexto, humor y arraigo. Nada impostado, nada forzado. Todo fluye.
Entre palabra y palabra aparecen tres canciones que funcionan como declaración de intenciones. Tres cortes que resumen bien el universo creativo de Cuevas: tradición sin museo, modernidad sin disfraz.

Pasodobles eternos, sintetizadores y épica ochentera
El primer tema es Sácame a Bailar. Aquí sucede algo que se queda contigo: escuchar a Ana Belén interpretando un pasodoble que habla de amores que permanecen, que reconocen el olor de siempre y el abrazo irrepetible. Tino Cuesta y la Banda de Música de Pravia aportan cuerpo y emoción a una composición firmada por Rodrigo Cuevas con música de Eduardo Cabra, productor habitual de su obra. Es una canción que pide cercanía, piel y compás compartido.
La segunda pieza, Asturcón, entra en un terreno más juguetón y simbólico. Tres bandoleros de presencia poderosa protagonizan este relato sonoro en el que conviven sintetizadores con violín, viola y cello. La producción corre a cargo de Eduardo Cabra, Zahara y Martí Perarnau, y el resultado confirma que lo contemporáneo y lo tradicional se entienden cuando hay criterio y respeto.
Cierra este adelanto Una Muerte Ideal, una colaboración entre Rodrigo Cuevas, Mapi Quintana y Grande Amore. Aquí la referencia es clara y celebrada: estética ochentera, espíritu rock, energía pop y un punto teatral que invita a bailarla, cantarla y disfrutarla sin complejos.
El videoclip eleva la propuesta. Rodado en el llagar Cortina de Villaviciosa, reunió a más de 100 extras en una producción dirigida por Mireya Delgado, que convierte el espacio en escenario épico. Una llamada colectiva que tuvo respuesta inmediata y que refuerza esa idea de comunidad tan presente en el trabajo de Cuevas.
Rodrigo Cuevas y el arte de reinterpretar el folclore
Llagares funciona como carta de presentación y como manifiesto artístico. Rodrigo Cuevas vuelve a demostrar que el folclore puede ser contemporáneo, popular y profundamente libre. Aquí no hay nostalgia vacía, hay continuidad cultural. Un manual emocional que recuerda que la tradición también avanza, se remezcla y se baila.
Escucha Llagares, compra tus entradas, sumérgete en su universo visual y sonoro y acompaña a Rodrigo Cuevas en el camino hacia su próximo álbum.




