Azul Aguilera presenta Azul, su EP debut, después de anticipar el proyecto con Calle Colón y Melissa. En este primer trabajo, la cantante y compositora amplía su propuesta al reunir pop, groove, bolero, balada y tango. El lanzamiento importa porque muestra a una artista que todavía está definiendo su identidad, pero que ya tiene claro que no quiere quedarse encerrada en un único género.
Los dos primeros sencillos habían adelantado parte de ese camino. En ellos, Azul Aguilera combinaba el formato clásico de canción con una producción cristalina, una base rítmica marcada y una voz capaz de sostener distintos registros. El EP continúa esa línea, aunque abre el campo hacia sonidos y formas de composición que hasta ahora no habían aparecido con tanta claridad en su música.
Una búsqueda sin un género obligatorio
La palabra que mejor explica Azul es búsqueda. La propia artista señala que el proceso consistió en explorar distintas maneras de escribir, producir y contar historias, sin intentar que todas las canciones respondieran a una misma etiqueta.
Esa libertad hace que cada tema tenga su propio espacio sonoro y poético. Aunque las canciones parten de lugares diferentes, comparten emociones y preguntas que terminan conectándolas dentro del mismo trabajo.
“Cada canción apareció en un momento diferente y fue encontrando su lugar dentro de un mismo universo, donde conviven emociones contradictorias, preguntas sin resolver, encuentros, despedidas, nostalgia, deseo”, explica Azul Aguilera.
El resultado es un EP que cambia de registro sin perder continuidad. Las canciones se mueven entre la sensibilidad del bolero, el peso narrativo del tango, la cercanía de la balada y una base pop que funciona como punto de encuentro.
De Nat King Cole y Cerati a Kate Bush
Las referencias también reflejan esa amplitud. Azul Aguilera menciona influencias de Nat King Cole, Gustavo Cerati, Charly García, Kate Bush y Roberto Goyeneche, además de samples procedentes de películas clásicas de Disney.
No aparecen como una lista de nombres colocados para impresionar. La cantante entiende esas influencias como músicas capaces de conversar entre ellas y ayudarla a construir una identidad propia.
“A lo largo del EP conviven influencias que van desde Nat King Cole, Gustavo Cerati y Charly García, hasta el universo sonoro de Kate Bush, Roberto Goyeneche e, incluso, la utilización de samples de las clásicas películas de Disney”, comenta.
Al tratarse de su debut como solista, el proyecto también registra un periodo de crecimiento y experimentación. Azul Aguilera se permitió probar combinaciones, mezclar estilos y modificar algunas estructuras para descubrir qué tipo de artista quiere ser.
Cada canción puede acercarse a un género diferente, pero todas forman parte de un mismo relato emocional, atravesado por contradicciones, despedidas, nostalgia y deseo.
La producción y los músicos de Azul
Azul fue producido por Fran Santillán, quien además participó en la composición y grabación de Si Yo Pudiera. Los créditos se completan con el trompetista Marcos Luna, la violinista Lela Folquer y el pianista Julián Gómez Cuello.
Con este primer EP, Azul Aguilera confirma su capacidad vocal y su interés por combinar géneros sin convertir esa mezcla en un ejercicio forzado. Todavía está construyendo su camino, algo natural en un debut, pero Azul deja una base clara: canciones pop abiertas al bolero, al tango y a la balada, creadas desde la curiosidad y las ganas de probar posibilidades distintas.



