Tan solo 6 días después de lanzar al mundo Dopamine Chamber, su álbum de estudio, los irlandeses de Fontaines D.C. aterrizaron en el Movistar Arena de Madrid dispuestos a demostrar cómo suenan los beats electrónicos y texturas de sintetizadores en un recinto de grandes dimensiones.
Desde temprano se sentía una energía distinta a la habitual en los alrededores del venue de la capital española; miles de fanáticos querían ser protagonistas del concierto de una de las bandas más importantes de la última década.
Madrid no es una parada común en esta gira europea, ya que implicaba el regreso a casa del guitarrista Carlos O’Connell.
El impacto visual de su nueva escenografía, hasta la ejecución de un setlist muy equilibrado de sus clásicos en affaire con la sofisticada madurez de su nueva era artificial, nos han dado una noche inolvidable.
La onda industrial de Chalk fue más que un calentar motores en el Movistar Arena de Madrid
Abrir para una banda como Fontaines D.C. no es tarea fácil y, dentro de un coso de grandes dimensiones, puede resultar intimidante para cualquiera.

Sin embargo, el dúo de Belfast formado por Ross Cullen y Benedict Hardie-Goddard pareció no inmutarse. Durante 30 minutos, Chalk se plantó en el escenario, y no precisamente como unos teloneros comunes y corrientes, sino con una propuesta que el público premió con una ovación cerrada y unánime.
¡Qué buena propuesta musical, con un post-punk muy industrial! Gran sorpresa para iniciar la noche.
Fontaines D.C. – El inicio de comulgar entre el postpunk y la poesía oscura
Justo a las 21:05 llega el turno de la banda de guitarras más importante de la década (opinión muy personal), que nos prometía para ese momento una noche de sudor, romanticismo y distorsión.
Tongue fue el tema elegido para comenzar la aventura. Grata sorpresa, siendo la primera vez que inician con esta canción en lo que va de tour; ya habíamos quedado envueltos en la tensa calma que puede generar este trip hop, que puede resultar inclusive incómodo en el buen sentido de la palabra.

Grian Chatten, desde el primer canto, derrochó frescura y magnetismo, y enseguida se deja escuchar Here’s the Thing, sin dejar tiempo para asimilar nuestras emociones; encadenaron esta rola del disco Romance.
Estábamos en presencia de una banda que suena muy bien, acoplada, contundente y que sabe manejar las emociones y los tempos de manera magistral. Nabokov, de Skinty Fia, elevó los decibelios precisos del venue para seguir con Marianne, donde Chatten cantó con un aire de vulnerabilidad, confirmando que la banda ha superado la prueba de miedo de manera magistral en lo que es afrontar grandes recintos.
Boys in the Better Land fue un golpe de nostalgia, logrando el estallido convertido en una verbena de saltos.
La maquinaria de Dublín que logra un bloque sonoro sin fisuras en su Dopamine Chamber tour
La banda siguió demostrando a todos los que abarrotaron los espacios del Movistar Arena una compenetración máxima, siendo un engranaje perfecto donde las guitarras no daban tregua alguna.
Jackie Down the Line, You Miss Me, Roman Holiday e In the Modern World sonaron de manera impresionante en el venue de la capital española.

La banda no es precisamente la que necesita de muchas palabras para tener empatía con el público; sin embargo, unas cuantas veces Carlos O’Connell se dirigió en lengua paterna a los presentes y aprovechó para dedicarle el tema Happy for You a su profesora Rosa, que estaba presente en el Movistar Arena.
En el avanzar de la noche, se percibía que los presentes entendían que la tregua y los espacios de tiempo no tenían cabida esta noche; la misión era mantenernos al ritmo de unos chicos irlandeses que pueden presumir de tener al mundo donde lo desean. Suena Big Shot, que logró mantener la tensión eléctrica y sirvió como soporte ideal para lo que vendría a continuación: Mimesis, con lo que Madrid entero se puso en onda de post-punk al ritmo de luces de neón.
Fontaines D.C. en el Movistar Arena de Madrid: una olla a presión de principio a fin
Definitivamente, a estas alturas era muy fácil entender por qué son considerados los abanderados del rock de su generación. Se viene Bug, regalándonos uno de los momentos más movidos de la noche, que se vio cumplimentado con uno de los himnos de esta banda, como lo es Favourite, la cual se pudo escuchar en un solo canto por todos los presentes en el coso de la capital.
Llegaba uno de los momentos más esperados de la noche, ya que, luego de tan solo 11 días del lanzamiento de Where Is Gone?, tocaba poder escucharla en vivo y definitivamente no defraudó, a pesar de que más de uno esperaba que Rosalía dijera presente para interpretarla en vivo con ellos.

Luego de una hora y 15 minutos, se despiden en falso, dejando un venue pidiendo más y con todas las linternas de los móviles encendidas.
El encore fue con Japan, dejándonos con una sobredosis sonora y electrónica; seguidamente, I Love You, que fue cantada a todo pulmón por los presentes y, no conformes, nos pusieron a todos los presentes a prueba máxima con el temazo Starburster, haciendo que el Movistar Arena se convirtiera en una fiesta inolvidable.
Six Shot Morning fue lo elegido para cerrar el maravilloso viaje que duró 90 minutos para las 19 canciones que nos regalaron.
Fue un concierto increíble que tardará mucho tiempo en borrarse de mi memoria.
Aprovechamos, antes de cerrar, para agradecer a nuestros amigos de Mercury Wheels y a Live Nation por su profesionalidad, trabajo y colaboración.



