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Madrid abrió sus puertas a El Cuarteto de Nos

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El Movistar Arena Madrid terminó convertido en una casa enorme para El Cuarteto de Nos. El 30 de junio, la banda uruguaya reunió a un público entregado que cantó, se rió y pensó casi con la misma intensidad, siguiendo cada canción como quien reconoce algo propio en medio del ruido. Fue una noche enorme, divertida y por momentos profundamente lúcida, donde la ironía, el humor negro, la crítica social y esa manera tan particular de mirar las contradicciones humanas volvieron a demostrar por qué El Cuarteto de Nos ocupa un lugar tan especial dentro del rock en español.

El Cuarteto de Nos en Madrid
Fotos de Víctor Daniel Hernández @vdhmphoto

La noche formó parte del Tour Puertas 2026, una gira que toma como punto de partida Puertas, su disco de 2025, un trabajo que gira alrededor de las decisiones, los umbrales, los riesgos y esas encrucijadas personales que todos atravesamos sin tener demasiado claro qué hay del otro lado. Y justamente desde ahí comenzó el viaje. La banda abrió con Puertas, marcando el tono de un concierto que no iba a apoyarse únicamente en la nostalgia, sino también en el presente creativo de un grupo que sigue escribiendo, preguntando y molestando donde tiene que molestar.

El Cuarteto de Nos en Madrid
Fotos de Víctor Daniel Hernández @vdhmphoto

Después llegó El Hijo De Hernández, una de esas canciones que ya funcionan como contraseña generacional. El público la cantó con una fuerza impresionante, y al terminar, Roberto Musso se dirigió a la gente con una mezcla de sorpresa y complicidad. Dijo que ese era el show más grande de El Cuarteto de Nos en España y que, entre el público, veía algunas caras conocidas. No sonó a frase de compromiso. Se sintió como una pausa honesta dentro de una noche que, desde muy temprano, ya tenía algo de celebración importante.

La primera parte del concierto avanzó con una precisión muy bien medida. Ya No Sé Qué Hacer Conmigo, Lo Malo De Ser Bueno, Algo Mejor Que Hacer fueron cayendo una tras otra con ese equilibrio que la banda maneja tan bien entre lo absurdo y lo cotidiano. El Cuarteto de Nos tiene una virtud enorme: puede decir cosas durísimas sin ponerse solemne, puede reírse del mundo sin esquivar el fondo del problema y puede hacer que miles de personas canten frases cargadas de ansiedad, contradicción, ego, culpa o desencanto como si fueran himnos de estadio.

El Cuarteto de Nos en Madrid
Fotos de Víctor Daniel Hernández @vdhmphoto

Una banda potente, segura y dueña del escenario

El sonido estuvo fuerte. Un poco alto, quizás, para la cantidad de gente que había en el recinto, pero entre eso y un sonido bajo, plano o sin cuerpo, personalmente me quedo con la primera. La banda sonó potente, compacta y muy segura. Se nota que han sabido tomarle el tiempo al escenario. No corren detrás de las canciones: las dominan. Son dueños de su potencia, de sus pausas y de esa energía medio teatral que convierte cada tema en algo más que una simple interpretación.

Con Frankenstein Posmo, Ganaron Los Malos y Mario Neta, el concierto empezó a cargar más peso en esa mirada crítica tan propia del grupo. Ahí está buena parte de su grandeza: en la capacidad de construir personajes, deformarlos, hacerlos ridículos y, de pronto, conseguir que uno se vea reflejado en ellos. Porque lo incómodo de El Cuarteto de Nos no está solo en lo que dicen, sino en lo fácil que resulta reconocerse dentro de esas canciones.

El Cuarteto de Nos en Madrid
Fotos de Víctor Daniel Hernández @vdhmphoto

Antes de El Perro De Alcibíades, Roberto Musso hizo una de esas introducciones que explican muy bien la personalidad de la banda. Contó la historia del perro de Alcibíades, aquella célebre anécdota de la Antigua Grecia relatada por Plutarco, en la que el general ateniense le corta la cola a su famoso y costoso perro para provocar un escándalo y desviar la atención pública de sus propios problemas políticos. La historia funcionó perfecto como antesala del tema: una canción sobre distracciones, cortinas de humo y esa vieja costumbre del poder de hacer ruido en un lado para que nadie mire hacia el otro.

Humor, psicología y canciones que atraviesan generaciones

El tramo medio del show mantuvo muy arriba la respuesta del público. Vida Ingrata, Contrapunto Para Humano Y Computadora, Esplín, No Llora y Rorschach fueron confirmando algo evidente: El Cuarteto de Nos no solo tiene canciones populares, tiene canciones instaladas en la memoria emocional de distintas generaciones. Y eso se veía en la sala. Había gente muy joven, incluso chicas de 16 años, cantando a todo pulmón junto a padres que hacían exactamente lo mismo. Esa mezcla fue una de las imágenes más bonitas de la noche.

Después de Rorschach, Roberto volvió a tomar la palabra y habló de esos exámenes psicológicos con manchas que muchos recordarán de libros, películas o consultas antiguas. Contó, a su manera, cómo aquellas láminas servían para encasillar lo que cada persona veía dentro de una posible patología. Según la historia, había quienes se veían abrazándose a sí mismos y otros peleando consigo mismos. Roberto, claro, se vio haciendo las dos cosas: peleándose y abrazándose a la vez. De ahí nació Me Amo.

La canción fue uno de los momentos más divertidos de la noche. En las pantallas aparecían animaciones con un corazón donde se veía a cada integrante tocando en vivo dentro de él. El recurso era gracioso, absurdo y muy de ellos. Ese tipo de detalles son los que hacen que el concierto no dependa solo del repertorio, sino también de una identidad escénica muy clara. El Cuarteto de Nos sabe jugar con lo visual sin convertirlo en una distracción innecesaria. Todo suma al tono de la banda: raro, irónico, inteligente y profundamente humano.

Luego de Me Amo, Roberto Musso volvió a conversar con el público y contó otra historia memorable. Dijo que una vez, en Montevideo, estaban almorzando una tortilla de papa con chistorra cuando alguien se les acercó y les dijo que ellos eran algo así como unos alquimistas de la filosofía. Al preguntarle por qué decía eso, la persona respondió que intentaban convertir palabras que nadie entiende en canciones que nadie entiende. La anécdota desató risas y sirvió para presentar a cada integrante de la banda con descripciones completamente exageradas, sin sentido y muy divertidas.

Ese momento resumió muy bien el espíritu de la noche. El Cuarteto de Nos puede hablar de filosofía, identidad, salud mental, política, fracaso, ego y contradicciones personales, pero nunca pierde ese toque jocoso que los representa. Esa capacidad de no tomarse demasiado en serio mientras dicen cosas bastante serias es una de las razones por las que siguen siendo tan grandes. Después de las presentaciones, llegó Maldito Show, casi como una declaración de principios.

El Cuarteto de Nos en Madrid
Fotos de Víctor Daniel Hernández @vdhmphoto

Una falsa despedida y un cierre para recordar

La recta final tuvo fuerza y emoción. Cuando le tocó el turno a Invierno Del 92 la gente enloqueció. Al finalizar el tema, la banda llevó el concierto hacia una falsa despedida que nadie terminó de creer del todo, porque todavía quedaba algo más. La banda se fue, el público pidió más y el regreso llegó con Cara De Nada y Yendo A La Casa De Damián, dos canciones perfectas para cerrar una noche que tuvo humor, filo, memoria y una conexión muy especial entre escenario y público.

Lo más interesante de ver a El Cuarteto de Nos en vivo es comprobar cómo sus canciones han envejecido de una manera extraña: no se han quedado viejas, se han vuelto más actuales. Quizás porque hablan de cosas que siguen ahí, aunque cambien los años, las pantallas y las formas de distraernos. Sus letras siguen apuntando al mismo lugar incómodo: ese espacio donde uno se contradice, se justifica, se cae, se ríe de sí mismo y vuelve a intentarlo.

También hay algo muy valioso en ver a una banda con tanta historia siendo cantada por una nueva generación. Los músicos van envejeciendo poco a poco, como nos pasa a todos, pero debe ser profundamente satisfactorio mirar al frente y encontrar jóvenes que se saben tus canciones, padres que las cantan con orgullo y un público que convierte esas letras en parte de su propia vida. Ahí es donde la música deja de pertenecer solo a quien la escribió y empieza a pasar de mano en mano, de voz en voz, de generación en generación.

Así le pasa a la buena música: encuentra nuevas voces aunque pasen los años.

El Cuarteto de Nos en Madrid
Fotos de Víctor Daniel Hernández @vdhmphoto

Al final, lo de El Cuarteto de Nos en el Movistar Arena Madrid fue mucho más que una fecha grande dentro de una gira. Fue la confirmación de una banda que sigue caminando con identidad propia, sin renunciar a su rareza, a su humor ni a esa mirada crítica que la ha convertido en una de las propuestas más singulares de la música en español.

Agradecemos también al equipo de The PR Project y La Sordera por estar tan pendientes de que pudiéramos hacer nuestro trabajo sin ningún inconveniente. Que sigan las buenas producciones.

Larga vida a El Cuarteto de Nos.

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Autor

  • El Cuarteto de Nos en Madrid

    CEO de Arepa Volátil, locutor, productor, guionista y redactor musical. Fundador y editor de ArepaVolatil.com, medio independiente enfocado en música emergente y cultura contemporánea.

    Autor de la novela negra Un diario más y con 18 años de trayectoria en La Mega 90.9 FM (Venezuela), mi voz ha formado parte de campañas de marcas como LaLiga, Playuzu y otras firmas internacionales.

    Desde Arepa Volátil ejerzo como corresponsal y crítico musical, cubriendo conciertos, analizando lanzamientos y amplificando nuevas propuestas que se mueven entre el underground y la escena global. Mi escritura combina mirada editorial, sensibilidad narrativa y estrategia SEO, buscando que cada artículo tenga la misma fuerza que la canción que lo inspira.

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