El verano empezó a despedirse en Madrid a media tarde del pasado sábado 19 de septiembre, cuando las puertas de Cantarranas, en la Universidad Complutense, se abrieron sobre las 14:30 horas. Media hora después, Serko subió al Escenario Endesa y puso en marcha la segunda y última jornada de la séptima edición del Festival Jardín de las Delicias.
El recinto todavía conservaba la luz de la tarde y el movimiento tenía algo de llegada progresiva, con numerosos grupos de amigos y parejas que cruzaban la puerta floreal buscando su primer punto de encuentro. El sonido de los escenarios empezaba a repartirse por el festival entre el Escenario Endesa y el Bosque Ahorramás. Desde el primer momento, la cuidada producción, por segunda jornada consecutiva, ayudaba a construir la identidad del evento estival. Luces, burbujas, estructuras y personajes fantásticos se mezclaban con la actividad de los escenarios. El universo inspirado en El Jardín de las Delicias de El Bosco aparecía alrededor del público en forma de criaturas, seres mitológicos sobre zancos, elementos aéreos y vestuarios de estética vanguardista.

La tarde empieza a ganar ritmo en Madrid
Después de Serko, Mafalda Cardenal apareció en acción y la música había ya había emprendido un camino sin retorno directo al corazón del respetable. Al mismo tiempo, el Bosque Ahorramás dibujaba su propio recorrido. Moni Motes y Alex Wall. Después llegaría Pavlenha, en un escenario que funcionaba como una vía paralela dentro del festival: mientras unos asistentes seguían los nombres principales, otros aprovechaban para descubrir propuestas en un ambiente más abierto al movimiento entre conciertos.

Yarea ofreció un atrapante show, mientras que Ters tomó el relevo. Para entonces, el segundo escenario empezaba a adquirir otro carácter. La música electrónica y las sesiones posteriores preparaban el terreno para las últimas horas de la noche. Algunos minutos de retraso por inconvenientes de sonido no fueron impedimento alguno para que el público descubriera o reconfirmaran a los cantantes que en breves estarán encabezando los line-up de festivales. Esto también dotaba de humanidad al Jardín de las Delicias.

Jardín de las Delicias como un bosque vivo
El público había llegado con la intención de despedir el verano y terminó haciendo algo más sublime: ocupar durante horas un espacio en el que la música, las performances y la escenografía funcionaban como una misma experiencia. La organización volvió a contar además con el respaldo de Vibra Mahou, la plataforma musical de Mahou Cinco Estrellas, dentro de una edición que mantuvo su combinación de artistas consolidados, propuestas emergentes, DJs y una producción visual especialmente ligada a la identidad del festival.
Por su parte, Inazio hizo cambiar la densidad del aire con un directo que fue un coro masivo de principio a fin, tras lo cual aterrizó Marlon para proseguir colmando el recinto de clásicos de su repertorio. La sensación era la de un festival que latía constantemente. Cada cambio de escenario provocaba nuevas corrientes de público y, entre los conciertos, la propuesta creativa de Pablo Méndez Performances mantenía viva la escenografía. El festival no se limitaba al espacio situado delante de cada escenario, sino que contaba con estímulos repartidos por el césped y en los recorridos entre una actuación y otra.
Taburete concentra al público
Taburete tomó el Escenario Endesa. La tarde ya casi se había convertido en noche y el grupo ocupó uno de los momentos de mayor concentración de público de la jornada. Los reconocibles estribillos de su repertorio lograron elevar sus himnos hasta el cielo de Madrid. Verdaderamente, fue una de las postales del festival ver a la multitud cantar a pleno pulmón a la vez que bailaba.
Viva Suecia cambia la temperatura de la noche
Viva Suecia apareció en sobre el escenario principal y el mundo se detuvo. Las guitarras y la batería ganaron espacio mientras las luces acompañaban los cambios de energía. Los grandes estribillos de piezas como Tú y Yo Contra los Demás, No Hemos Aprendido Nada, El Bien, Dolor y Gloria y Mala Prensa fueron recibidos por un público que respondió cantando y convirtiendo el recinto en una sola voz. La actuación introdujo una textura distinta respecto a la parte más festiva de la tarde. El sonido del grupo llenó el recinto mientras la iluminación reforzaba los cambios de intensidad.
Mientras tanto, el Bosque Ahorramás seguía activo. Julia Centeno y Juan GR B2B Raigada desplegaban sus propuestas. El festival Jardín de las Delicias ofrecía así dos experiencias simultáneas: un concierto multitudinario en el escenario principal y una pista al aire libre.
Dorian convierte la medianoche en despedida
Pasada la medianoche llegó el último gran directo del Escenario Endesa. Dorian asumió el cierre de los grandes conciertos. La banda llegaba además con un motivo especial: sus 20 años de trayectoria. El repertorio recorrió distintas etapas de su carrera y encontró a un público familiarizado con sus canciones. Frente al escenario se mezclaban asistentes de distintas edades, unidos por melodías que habían acompañado diferentes momentos de la historia del grupo.
A esas horas, Cantarranas era ya otro lugar. La oscuridad hacía destacar las estructuras iluminadas y las criaturas fantásticas de Pablo Méndez Performances. Los grupos de amigos se repartían por el césped, muchos con purpurina o disfraces, mientras los teléfonos aparecían levantados durante los momentos más esperados.
El festival continúa cuando terminan los grandes conciertos
El último tramo de la noche pertenecía ya a las sesiones. Juan Valiente, seguido de Mike Fajardo e Hidalgo en formato B2B, tomaron el mando de las consolas en el Bosque Ahorramás.
Óscar Martínez, presentador y DJ oficial, también había acompañado el desarrollo de la jornada y los espacios entre actuaciones. La trabajada producción fue una parte esencial que hizo brillar el Jardín de las Delicias en Madrid. Con las entradas agotadas, la última jornada reunió durante horas a miles de personas en Cantarranas. El público respondió con coros, bailes, teléfonos levantados y una circulación constante entre los dos escenarios. La combinación de conciertos, DJs y performances hizo que la noche conservara movimiento incluso después del último gran directo.
Un festival que ya mira 2027 y otras ciudades
Así terminó en Madrid la séptima edición de Jardín de las Delicias, después de una tarde que fue ganando intensidad, una noche marcada por grandes conciertos y un tramo final entregado a la pista de baile. Cantarranas quedó convertido durante un fin de semana en un paisaje propio, entre luces, música y figuras fantásticas, antes de que la ciudad recuperara su ritmo habitual de otoño.
La siguiente coordenada del festival ya está fijada: Sevilla, donde Jardín de las Delicias debutará el 17 de octubre en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo con Sebastián Yatra, Taburete, Siloé, Marlena, Álvaro de Luna, Hey Kid, Hermanos Martínez, Tu Otra Bonita y Q2.
Desde aquí, quiero agradecer a la organización el festival y, en especial, a su departamento de comunicación capitaneado por Ana Medina. Una verdadera profesional que siempre está atenta para ayudarnos a desarrollar nuestra labor. Nos vemos en 2027 en el Festival Jardín de las Delicias para sumergirnos en su gran propuesta artística.



