InicioReseñasLa Fuga en Madrid, una noche de rock para recordar

La Fuga en Madrid, una noche de rock para recordar

Comparte con tus amigos

Era viernes, 23 de octubre de 2026, y Madrid vivía una noche especial, tal como quedó demostrado tras casi dos horas de actuación de La Fuga. El grupo cántabro supo ofrecer un concierto cargado de eterna juventud, con buenas lecciones de rock y hermandad.

Hay familias que no se eligen, pero la que se construye al abrigo de los amplificadores, la carretera y la cerveza fría tiene un pacto sagrado. Como en cualquier casa con solera, en la de La Fuga ha habido mudanzas, ausencias y reencuentros y sillas vacías que con el tiempo se han vuelto a ocupar. Sin embargo, el corazón permanece imperturbable. Y en la primera de las dos citas consecutivas que la mítica formación cántabra tiene vendidas y agotadas en La Riviera, quedó claro que las familias que resisten a las tempestades son, sencillamente, indestructibles.

Un cielo de guitarras y la luna vigilante

El ambiente en la orilla del Rio Manzanares presagiaba algo grande. Unas cortinas negras infinitas, con la escenografía recreando una especie de cielo nocturno dominado por el emblemático logo de la banda: una luna en cuarto creciente presidiendo el stage con su eterna media sonrisa socarrona. Y no era el único detalle. Los cierres de los platos de la batería lucían esa misma luna blanca, conformando un set de percusión pulcro, elegante y cuidado al milímetro. Da gusto acudir a cubrir un show donde la producción mimada al detalle se pone al servicio del espectador.

La Fuga en La Riviera de Madrid
Fotos de Victor Hernandez @vdhmphoto

Cada vez duele menos y Jaleo abren el juego. Tras los primeros disparos, con destreza titánica, los tambores de la batería de Edu comenzaron a rugir despiadadamente marcando el compás para enlazar con el saludo en la voz y las palabras de Xavi que encendieron la mecha antes de arremeter sin piedad con Trampas al sol. Desde ese momento, la electricidad entre los cuatro miembros inundó cada rincón de la sala. Se nota esa chispa intacta en los artistas que integran La Fuga, con la energía de una alineación que suena empacada, madura y, sobre todo, feliz de estar donde está.

Generaciones unidas bajo el mismo riff

Uno de los grandes triunfos de la velada no ocurrió solo sobre las tablas, sino en la pista. Mirar a la multitud de La Riviera era contemplar un atlas generacional formidable con veteranos con camisetas desgastadas de giras de hace dos décadas que compartían trago con jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando la banda dio sus primeros pasos en Reinosa. Padres e hijos abrazados, cuadrillas de siempre y chavales cantando a pleno pulmón Camarote, A ratos o Miguel.

Entre ese público diverso ocurrió algo insólito en los tiempos que corren: el respetuoso pacto del silencio digital. La gente prefirió guardar los teléfonos móviles en gran parte del show en los bolsillos para vivir la experiencia con los ojos y los pulmones, conectando física y espiritualmente con La Fuga. Cuando coinciden grandes artistas en un templo como La Riviera con un público entregado y consciente, la sintonía roza lo épico.

La Fuga en La Riviera de Madrid
Fotos de Victor Hernandez @vdhmphoto

Luces, matices y el peso de la honestidad

El juego de luces acompañó con precisión milimétrica los distintos clímax del recital. Porque el concierto de La Fuga es un viaje de contraste continuo: el rock and roll directo e incontestable convive a la perfección con pasajes introspectivos y canciones medio tiempo en formato electroacústico cargadas de historias personales que el respetable hace suyas de inmediato.

Desde que éramos unos chavales soñábamos con estar en un escenario como este confesaba el frontman con esa humildad propia de quienes se han ganado el pan sala a sala. Y esa verdad la defienden con honor en directo. Temas como Horas infinitas, El manual, Flores de mentira calaron hondo, para después volver a apretar las tuercas al ritmo de Sueños de papel, En vela y Amor de contenedor.

La Fuga en La Riviera de Madrid
Fotos de Victor Hernandez @vdhmphoto

Pero el karaoke masivo y colectivo no cesaba y piezas como Majareta, Heroína y esa introducción demoledora que dio paso a No solo respirar, hacían que La Fuga pusiera la pista a punto de caramelo para unos bises que ya forman parte del libro sagrado del rock estatal.

La gran fiesta final: «Vivo más de noche que de día»

El tramo final fue un verdadero cataclismo festivo. Tras romper el silencio del bis con Baja por diversión, llegaron algunos de sus himnos absolutos: Por verte sonreír, la emblemática Buscando en la basura y la apoteosis final de P´aquí, p´allá.

¡Vivo más de noche que de día!, retumbaba en la sala colmada y mutada en una sola voz mientras, una lluvia de gigantescos globos negros descendía sobre las cabezas de la gente. El público jugaba y los empujaba al aire entre cantos y sonrisas mientras los riffs de guitarra se incrustaban de forma fogosa y definitiva en el corazón de los asistentes.

La Fuga en La Riviera de Madrid
Fotos de Victor Hernandez @vdhmphoto

Epílogo: La Fuga sigue en la carretera

Casi dos horas de show colosal concluyeron con la banda despidiéndose entre aplausos ensordecedores mientras por los altavoces sonaba el rock inmortal de AC/DC. La multitud comenzó a retirarse lentamente hacia la noche madrileña, sudorosa, despeinada y agitando las melenas con la sonrisa intacta de quien ha presenciado algo auténtico.

Antes de concluir quiero agradecer de corazón a todo el staff de la sala La Riviera porque hacen que acudir a trabajar a sus legendarias instalaciones sea un verdadero placer. También le agradezco al personal de Rock and Control por su gran profesionalidad y por ayudarnos en todo momento para que podamos desarrollar nuestra labor.Chapó!

La Fuga en La Riviera de Madrid
Fotos de Victor Hernandez @vdhmphoto

La Fuga ha cambiado, sí, como cambia la vida, como cambia cualquier familia con el paso de los años. Han variado caras, pero la esencia de sus acordes permanece inalterable. Han sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el alma, manteniendo la honestidad como bandera y ese fuego hecho canción. En Madrid, el grupo cántabro demostró que su historia es un camino lleno de futuro, con enorme presente y al que le quedan miles de kilómetros por recorrer.

Fue Madrid, fue viernes, fue 2026, fue en La Riviera y fue épico. La Fuga, con el rock en las venas.

Comenta con tu Facebook!

Autor

  • La Fuga en La Riviera de Madrid

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

Recomendaciones Recientes

Cargando recomendaciones...

300x600

Subidas Recientes