Love Of Lesbian comienza su hasta luego en Madrid
A las puertas de cumplir los treinta, Love Of Lesbian nos dieron el mazazo anunciando un parón indefinido que dejó completamente noqueada a su legión, cada día más extensa, de seguidores. Y es que los catalanes están en un punto en el que necesitan tomarse un respiro o, como nos dijo Santi Balmes en su concierto de anoche, «es muy duro hacer un disco de Love Of Lesbian». Así que, más allá de sus últimas fechas festivaleras, la primera vez de la banda en el Teatro Real de Madrid ha supuesto el hasta luego de uno de los principales impulsores del indie nacional.
Una primera vez en el Teatro Real
Que el Teatro Real es algo especial no admite ninguna duda. Lo es desde que vas acercándote y vislumbras su majestuosidad en la distancia. Por no haber, no había ni colas para entrar una vez que se abrieron las puertas, algo que incluso te hacía pensar que podías haberte equivocado de fecha, de no ser porque la restauración aledaña daba muestras de la presencia de un «ejército de salvación». Una marea a la que se le erizaba la piel y que miraba en todas direcciones al acceder al imponente hall del majestuoso recinto, un lugar en el que se respira historia tan pronto pones un pie en él. Era la primera vez para la banda y, a buen seguro, también para muchos de los asistentes. Siempre hay una primera vez para todo en la vida.

Ya nos avisaron antes de empezar de que este sería un concierto muy especial, pero ni con esas hubiéramos llegado a imaginar lo sucedido, y mucho menos después de dar el pistoletazo de salida con Ejército de Salvación. Todo aquel que pensaba que asistiría a una fecha más de la gira, con los grandes éxitos de la banda, los temas nuevos y algún recuerdo del pasado, se equivocó de raíz. Fueron apenas los cerca de siete minutos que dura el tema los necesarios para que LOL pusieran en funcionamiento una poderosa máquina ancestral musical capaz de hacerte viajar a través del espacio-tiempo sin tan siquiera moverte de tu localidad. Así fue como cierto desconcierto comenzó a apoderarse de los asistentes mientras empezaban a sonar temas poco habituales en los repertorios actuales del grupo, como Cuando No Me Ves, Noches Reversibles o Universos Infinitos.

Que Santi Balmes es muy locuaz es algo que un servidor no va a descubriros a estas alturas de la película, y anoche no fue una excepción. «Son canciones como viejos amigos. Algunas duelen, ¿eh?, pero esta no. Esta es Domingo Astromántico», nos contó antes de continuar con esa verborrea que le hace ser tan tremendamente cercano. «Quería enviarles nuestro más cordial saludo a aquellas y aquellos que estáis tan arriba, en los cielos. De verdad, es impresionante veros desde aquí». Y es que el Teatro Real ofrecía una visión especial: la de un recinto con más de ciento cincuenta años de historia entre sus paredes. «Espero que lo paséis bien y que no se nos vea mucha coronilla». Genio y figura.
Un Día en el Parque y los recuerdos de 2007
La intimidad alcanzó su punto más álgido cuando se quedaron sobre el escenario únicamente Santi y Julián, acompañados en la distancia, a los teclados, por Dani. «¿Esa parte en la que están nuestros técnicos es donde estaban los reyes y las reinas? Es que es curioso. Es la primera vez que estamos en el Teatro Real y es un motivo de orgullo y satisfacción». La carcajada la escucharon hasta los vecinos de enfrente; quienes conozcáis la ubicación me entenderéis. «Es que es raro porque, en castellano, es Teatro Real por la realeza, pero claro, también es porque algo es real. Entonces, claro, familia real: es real. Las vuestras no. Da esa sensación. Es un truco un poco perverso, me genera un poco de desasosiego. Su familia es la real; vuestras familias no lo son». Todo ello para anunciar Un Día en el Parque, de su disco Cuentos Chinos para Niños del Japón, que vio la luz allá por 2007. Como veis, seguíamos desempolvando temas.

Males Pasajeros sirvió para acordarse de los damnificados por los incendios y dedicársela a los bomberos, que siempre están ahí. «A pesar de las adversidades, tanto climatológicas como económicas, siguen al pie del cañón. Muchísimas gracias». Un agradecimiento al que, desde estas líneas, nos unimos sin peros.

«No vamos a parar hasta que alguien se corte las venas». Esa fue la introducción de uno de los temas más recientes, Cosmos, aunque dudo mucho que esa fuera realmente la sensación. Lo que sí estaba claro es que la inmensa mayoría aún seguía aturdida por la elección de las canciones del repertorio. Y es que continuaba siendo una noche de nostalgia, sacando del baúl de los recuerdos marionetas y personajes que se integraban en el espectáculo, rememorando aquella mítica gira de la banda, Espejos & Espejismos, que Santi nos amenazó con volver a hacer «sometime». Aquello dio paso a La Noche Eterna.
Santi Balmes rompe la distancia con el público
Llegó entonces el momento del desenfreno y la exaltación. Santi Balmes se mezclaba con el público, se sentaba en alguna localidad del patio de butacas o, en su defecto, encima de las piernas de sus atónitos propietarios durante aquella noche. Y es que La Hermandad es así: todos para uno y uno para todos.

La reflexión política de Love Of Lesbian
No quisieron dejar pasar la oportunidad de hacer alusión al pequeño incidente sufrido por Miguel Ríos el día anterior, cuando un espectador le gritó que se dejara de politiqueos. «Todo en la vida es política y, quizás, no pronunciarse sea la peor de todas». Un comentario que originó un estallido de aplausos en el teatro.
Cuando llegó el momento de los bises, todo el mundo estaba esperando la traca final, lo que hubiera resultado lógico: un John Boy y Los Toros en la Wii. Pues no. ¿Desde cuándo podemos encasillar a LOL dentro de la calificación de «normal»? Pues eso. Hasta el propio Balmes debió de adivinar la perplejidad en los rostros de los asistentes cuando dijo: «Esperamos que, si este repertorio no ha sido el esperado, por lo que sea, no nos pongáis dos estrellas en TripAdvisor, ¿vale? Alguna canción de las que esperáis no va a sonar porque nos quedan tres, básicamente».

El hasta luego de Love Of Lesbian
Entre la perplejidad y la satisfacción por haber vivido una fecha única de Love Of Lesbian, el público abandonaba, entre murmullos, un Teatro Real que había sido testigo del «hasta luego» de una de las mejores bandas nacionales de los últimos tiempos. Lo hacía con algo de pena, pero con la total y absoluta ilusión de que será una ausencia breve, porque, si han amenazado con recuperar las ilusiones, es que ya existe una fecha aproximada de vuelta. O, al menos, eso es lo que todos queremos que suceda.
En cualquier caso, que les quede claro que no vamos a olvidarlos. Cuando nos silben, ahí estaremos los fanáticos de LOL.


