John Feldmann es el cirujano plástico más exitoso del punk-rock, pero con Nine Lives —estrenado este 23 de enero de 2026— se le pasó la mano con el botox auditivo. Son exactamente 31 minutos con 35 segundos de un disco tan perfecto que termina siendo flat. Para quienes venimos de la escuelita del punkrock californiano, esta entrega de Goldfinger se siente como un pogo en una sala de espera: eficiente, profesional, pero sin alma.
Aquí el escáner, track por track, de Nine Lives:
CHASING AMY: El gancho de nostalgia pura. Ese rasgueo con scratch de ska es la fórmula Goldfinger que nunca falla. Abre bien, te pone a mover el pie en el semáforo, pero no te despeina. Es el lugar seguro de Feldmann.
FREAKING OUT A BIT (feat. Mark Hoppus): Es la banda sonora de un comercial de seguros para gente que todavía usa Vans. La voz de Hoppus es un viaje a los 90, pero la producción es tan pulcra que le quita el nervio a la letra.
LAST ONE STANDING (feat. Jim Lindberg): Aquí sube la testosterona. El ADN de Pennywise le inyecta una agresividad que el álbum pedía a gritos. Es el track que rescatas para cuando quieres sentir que el punk todavía tiene algo que decir sobre la resistencia.
DERELICT (feat. Spencer Charnas): Un momento de oscuridad necesaria. Charnas mete unos gritos que rompen la anestesia del disco. El problema es que dura apenas dos minutos; se acaba antes de que puedas disfrutar la caída.
LIE IN BED: Punk-rock industrial. Rápido, melódico, impecable… y totalmente plano. Es el tipo de canción que Feldmann puede escribir dormido. Cumple su función de metrónomo, pero no emociona.
LOSER (feat. Zac Carper): La colaboración desperdiciada. Zac (FIDLAR) es el rey de lo desprolijo, pero aquí suena domesticado, como si le hubieran lavado la cara antes de entrar al estudio. Es buena, pero le falta mugre.
UNTOUCHABLE (feat. iann dior): El intento de rebranding para la Gen Z. Es el track que probablemente saltarás si lo tuyo es el sonido clásico. Sobra en un disco que ya tiene suficiente relleno melódico.
JOHN LENNON: Nostalgia pura. Es el tema que nos hace pensar en nuestra divina y deliciosa juventud y en cómo el punkrock era el único idioma que hablábamos hace 20 años. Rápida al final y con un aire de épocas mejores.
DYNAMITE: Dos minutos de pura adrenalina técnica. La ejecución de la batería es perfecta, pero se siente como un ejercicio de gimnasio más que como una canción con tripa.
KILLSWITCH: Recupera el pulso melódico de los 2000. Tiene un coro potente que funcionaría increíble en un festival, pero a estas alturas la fórmula empieza a sentirse agotada.
THE PUNISHER (feat. El Hefe): Lo mejor del disco. El Hefe y los vientos de NOFX le devuelven el sentido a Goldfinger. Tiene swing, tiene calle y tiene ese sonido de ska-punk que te recuerda por qué te metiste en esto.
COLLEGE: Un cierre de 3:15 que intenta ser la épica del álbum. Es el tema con más capas y el que mejor resume el sentimiento de últimos en pie. Te deja con un sabor agridulce: el disco se pone interesante justo cuando se termina.
Veredicto
Nine Lives es el disco comfy para nosotros, los que ya pasamos los cuarenta y no queremos que el rock nos dé dolor de cabeza. Es una producción de lujo para sobrevivir a la rutina en el exilio, pero le falta ese barro que hacía que el punk fuera peligroso. Es eficiente, es rápido, pero sobre todo, es inofensivo.




