Gorillaz: El viaje místico que no sabías que necesitabas
Mira, te lo digo de entrada: olvídate del Gorillaz de los hits fiesteros para TikTok. Con The Mountain, que salió hoy mismo, Damon Albarn y Jamie Hewlett se pusieron serios, pero de esa forma que te llega directo al pecho. Después de 25 años, decidieron dejar de lado la política y el pop brillante para contarnos qué pasa cuando uno se siente vacío.
Entonces, ¿de qué va el disco?
Todo nace de un viaje (de verdad, no artificial, if you know what I mean) que se metieron Damon Albarn y Jamie Hewlett por la India. Ambos perdieron a sus papás hace poco, y ese dolor lo soltaron en este álbum. No es un material para sonar de fondo mientras limpias la casa; es un ascenso espiritual. Es como si agarraran toda esa neblina gris de Londres y la mezclaran con el color y el misticismo del río Ganges.
De hecho, lanzaron una pieza visual increíble donde aparece un personaje que guía todo: el Sad God. Es una entidad que se queda mirando cómo nos consumimos entre tanto calor. Y no hablan solo de que el planeta se esté quemando, sino de cómo se nos quema el alma cuando perdemos a alguien y no sabemos a dónde ir.
Fantasmas y beats
Lo más brutal es que el disco se siente como una sesión para hablar con los que ya no están. Metieron voces de amigos que ya murieron, como Tony Allen o Trugoy, y no suena a relleno; suena a una despedida de verdad. Hay una frase que te parte: Déjame saber para que pueda decir adiós. Te juro que se siente como si estuvieras flotando en un río mientras lo escuchas.
Pero ojo, no todo es llanto. De repente, el disco pega unos saltos de energía increíbles donde el hip-hop se vuelve súper espacial. Pasa de lo oscuro a lo urbano en un segundo, recordándonos que en el universo de Gorillaz cabe todo, siempre y cuando tenga corazón.
Dibujado a mano, a la antigua
Para rematar, Jamie Hewlett mandó a volar la perfección de la Inteligencia Artificial. El corto que acompaña al disco, The Mountain, The Moon Cave and The Sad God, dura casi 9 minutos y está dibujado a mano. Se nota el trazo, se notan las texturas… se siente humano. Es hermoso porque es imperfecto, justo como nosotros.
Aquí te dejo el video para que lo veas ya mismo:
Veredicto final:
The Mountain es, sin duda, el momento más honesto de Gorillaz, pero también es la prueba de que Damon Albarn es el único ser humano capaz de mezclar monjes tibetanos con sintetizadores sin que suene a desastre de festival new age.
Es una joya que te va a dejar pensando en la vida, aunque te duela aceptar que cuatro dibujos animados tienen sentimientos más reales que tu ex. Escúchalo con audífonos, medita un poco y, si te sientes demasiado elevado, recuerda que sigues atrapado en el tráfico de las 6:00 PM, escuchando a un dibujo animado hablar sobre el vacío del alma.




