Bailar mientras la cabeza sigue dando vueltas. Intentar entender quién eres cuando la vida te obliga a cambiar de dirección. Sarria reúne esas contradicciones en Mi Plan, su tercer álbum de estudio, publicado el 23 de octubre de 2026 por Esmerarte. Once canciones en las que el músico malagueño explora sus propios cambios a través del funk, la música disco, el rock y la psicodelia, con una mirada mucho más personal sobre la soledad, la ansiedad y la necesidad de seguir adelante.

Nacho Sarria lleva tiempo construyendo una identidad musical que mira hacia el pasado sin quedarse atrapada en él. Su debut homónimo, publicado en 2021, abrió el camino; El mundo es cruel (pero creo en él), de 2024, abrió un universo de exploración. Ahora, con Mi Plan, se permite cambiar de ritmo y explorar otros territorios sin perder ese gusto por las guitarras con carácter y las melodías que se quedan rondando después de la escucha.
El giro tiene algo de paradoja, las canciones invitan al movimiento, al baile y a dejarse llevar por el ritmo, mientras las letras se meten en pensamientos bastante menos ligeros. Esa tensión entre lo que suena y lo que se cuenta es una de las claves del álbum. Por fuera, el cuerpo encuentra su sitio; por dentro, todavía quedan cosas por resolver.
Mi Plan: un diario personal con ritmo de pista de baile
Sarria ha definido el disco como el diario de los cambios que ha vivido durante los últimos dos años. La intención se nota en la manera de abordar sus canciones: hay espacio para la vulnerabilidad, la frustración y la incertidumbre, pero también para la ilusión de volver a empezar. El músico ha asumido la composición, la producción y la interpretación de buena parte del material, convirtiendo el álbum en un ejercicio de expresión personal. Su propósito es trasladar a la música sentimientos que, según ha explicado, le resultaría difícil comunicar en una conversación. De ahí que Mi Plan tenga algo de ajuste de cuentas consigo mismo, aunque no se recree en la oscuridad.
La evolución musical acompaña ese proceso. El sonido de sus primeros trabajos, con una marcada inclinación hacia el rock de los sesenta y la psicodelia, se abre ahora al funk y a la música disco, con guiños al soul y a los sonidos retro. En ese recorrido aparecen referencias como Parcels, Jungle, Michael Jackson, Prince y Chic, junto a otras influencias que ayudan a entender la amplitud de su propuesta.
Lo interesante es cómo conviven esos mundos. Las guitarras, el bajo y la batería conservan una presencia orgánica, mientras los sintetizadores introducen una dimensión más artificial y futurista. El contraste acompaña el conflicto que atraviesa el álbum: la tensión entre aquello que sentimos y las expectativas.
Once canciones para perder el control y volver a encontrarse
El recorrido de Mi Plan está formado por once canciones que funcionan como distintas estaciones de un mismo proceso personal. El álbum abre con Mi Plan y continúa con Cambiando Mi Forma De Ser, una secuencia que sitúa desde el principio la transformación en el centro del relato. Después llega Artificial, una pieza cuyo título encaja con ese contraste entre lo humano y lo sintético. Agua Salada y Todo Está Saliendo Bien amplían el recorrido, antes de que Quiero Vivir Más Lento introduzca una idea especialmente reconocible en una época en la que parece que siempre vamos tarde a alguna parte.
La segunda mitad reúne Sin Ti, Sé Que No Sé Lo Que Hago, Acostumbrado A Ti, Luces Blancas y Perder El Control. Los títulos dibujan un itinerario emocional en el que las certezas conviven con las dudas y la necesidad de avanzar no elimina el miedo a equivocarse. La propuesta gana interés cuando se escucha como un conjunto. En lugar de separar el baile de la introspección, Sarria deja que ambos compartan espacio. Los ritmos mantienen la energía en movimiento mientras la voz se enfrenta a preguntas personales. Hay una contradicción muy humana en esa combinación: podemos estar pasando por una etapa complicada y, aun así, encontrar una canción que nos devuelva las ganas de movernos.
La seguridad aparece en la decisión de seguir creando, de convertir las dudas en canciones y de asumir que cambiar de opinión también forma parte de conocerse. Hay algo cercano en esa idea. No siempre sabemos qué estamos haciendo, aunque desde fuera parezca que todo marcha bien. Y quizá por eso una canción capaz de reunir frustración, esperanza y ganas de bailar puede terminar acompañándonos durante mucho tiempo.
El álbum también llega en un momento de crecimiento profesional. Sarria forma parte de BATEA, una iniciativa impulsada por Esmerarte y la Fundación Paideia Galiza para acompañar a artistas en etapas de desarrollo y consolidación. El programa ofrece un marco de apoyo a proyectos musicales que buscan fortalecer su recorrido.
Publicado por Esmerarte, Mi Plan está disponible en formato físico y digital. El disco representa un nuevo capítulo para un artista que continúa desarrollando su lenguaje y que, esta vez, ha decidido poner sus propias contradicciones en el centro de las canciones.
Mi Plan Tour 2027: Sarria lleva sus nuevas canciones a las salas
El lanzamiento viene acompañado de Mi Plan Tour, una gira con once conciertos anunciados entre enero y marzo de 2027. La primera cita será el 9 de enero en la Sala El Sol de Madrid, dentro de Inverfest. Las entradas están disponibles a través de su web oficial, y la organización ha anunciado que habrá nuevas fechas.

Antes de comenzar la gira, el artista también ha anunciado encuentros con el público y firmas de discos con pequeños conciertos en directo: el 27 de octubre en Marilians, Madrid, a las 20:00 h; el 28 de octubre en BoraBora, Granada, a las 20:00 h; y el 29 de octubre en Mundo Vinilo, Málaga, a las 20:30 h.
El escenario será el lugar donde comprobar cómo se transforma este nuevo repertorio al tocarlo en directo. Las canciones de Mi Plan tienen un componente rítmico que invita a compartir la experiencia, pero también una carga emocional que puede adquirir otros matices cuando se escucha a pocos metros del artista.
Sarria ha construido un disco que invita a bailar mientras pone sobre la mesa emociones incómodas. Quizá el plan nunca consista en tener todas las respuestas. A veces basta con encontrar una forma de decir lo que llevamos dentro, subir el volumen y permitir que el cuerpo siga adelante mientras la cabeza termina de ordenar sus ideas..



