El 27 de febrero se publicó Sink Or Swim, el nuevo álbum de PIRÁMIDA, un trabajo que nace de la ruptura para aprender a habitarla. La productora y compositora andaluza Rocío Fernández deja atrás el refugio de sus anteriores entregas para exponerse en un disco que funciona como un mapa emocional de resistencia y transformación personal.
En esta etapa, la voz de Rocío Fernández gana un protagonismo que no tenía en Vapour. Se mueve entre ritmos quebrados, bombos que marcan pulsos contenidos y atmósferas densas que reflejan su vínculo con la electrónica británica. El sonido de Sink Or Swim es tenso pero equilibrado, un equilibrio que se siente en cortes como Nido, Calm, Winter Light y Kintsugi.
La estética del álbum utiliza al cisne y la técnica japonesa del kintsugi como símbolos de lo que se rompe y se repara sin ocultar la cicatriz. La portada muestra un cisne de cerámica reconstruido, una idea que se traslada al formato físico con una edición limitada de 30 piezas hechas a mano por el artista Josema López Vidal.
El material visual que acompaña al disco se apoya en archivos personales, reforzando esa sensación de testimonio real y no de simple promoción. Con mezclas de A. Peláez y masterización de Ed Is Dead, Sink Or Swim consolida a PIRÁMIDA como una de las voces más honestas de la escena alternativa actual, capaz de convertir la melancolía de su Huelva natal en un lenguaje universal.




