InicioReseñasSoda Stereo y su Ecos Tour sacudió a Madrid hasta el infinito

Soda Stereo y su Ecos Tour sacudió a Madrid hasta el infinito

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La mítica banda argentina llegó a España con su Ecos Tour, que desde su anuncio generó el cuestionamiento de saber si es posible invocar el espíritu de una leyenda sin caer en el vacío de lo tecnológico; y lo ocurrido en el Movistar Arena se convirtió en un desafío a cualquier ley física, de tiempo y de duelo para un melómano.

Madrid, siendo la única parada de la gira europea, se convirtió de inmediato en el epicentro de un peregrinaje transatlántico. Miles de fanáticos procedentes de toda España, pero también una inmensa comunidad de latinoamericanos asentados en Europa, terminaron de agotar las localidades justo horas antes del show.

Largas colas, con muchos fans que desfilaban sus prendas variopintas y dejaban ver sus distintas preferencias por algún disco en particular de la banda, fueron ingresando al recinto madrileño.

Justo a las 21:00 h comenzó lo que yo definiría como una “Era de la memoria”; las luces se apagaron y, en gritos ensordecedores, Ecos se apoderaba del Movistar Arena; con un juego de luces que envolvían el espacio físico de Charly Alberti en la batería, Zeta Bosio en el bajo y, lo impensable, Gustavo Cerati apareció con una nitidez sorprendente, integrado orgánicamente en la escala, la perspectiva y la iluminación del escenario.

La respuesta de la capital española fue unánime: una atmósfera cargada de lágrimas, asombro y una electricidad que no se sentía en el rock en español desde hacía mucho tiempo.

Soda Stereo en Madrid: Cuando la nostalgia se convirtió en música

Desde el mismo inicio, ya el espectáculo transmitía sentimientos. Juego de Seducción imparte la regla que todo el venue cumple a la perfección en un grito al unísono, para darle paso a Nada Personal, donde la batería de Charly sonaba con mucha potencia y en tempo magistral, para demostrar que la complicidad rítmica seguía intacta a pesar de la distancia física con Gustavo.

El sonido denso del bajo de Zeta Bosio nos llevó a las profundidades con Hombre al Agua, donde las pantallas simularon texturas líquidas que sumergían a la banda en un océano digital, mientras el solo de guitarra de Gustavo sonaba con una fidelidad y una distorsión impecable.

La combinación de tecnologías visuales avanzadas y el minucioso trabajo de restauración de audio lograron que, pasados los primeros minutos de inevitable impacto, ya pudiésemos naturalizar la presencia de Cerati.

Ecos: Un viaje al futuro para apoderarse del corazón rockero

En el concierto se veían a muchos padres que nunca pudieron mostrarle la banda en vivo a sus hijos y aprovecharon el momento para cantar y llorar juntos (me incluyo en esta estadística); Ella Usó Mi Cabeza Como Un Revólver se apoderó de los presentes, envolviéndonos en melancolía y arropados en sampleos magistrales. Avanza este viaje histórico: Cuando Pase el Temblor. Charly y Zeta abandonan sus instrumentos y el escenario queda completamente a cargo de las pantallas, desplegando un universo tridimensional inmersivo al cual se disfrutó con los lentes 3D que nos dieron a todos a la llegada.

Avanza la noche y llega el momento Dynamo porque se dejan escuchar Luna Roja, donde la atmósfera fue disruptiva, inundándose de luces carmesí. La interpretación de la guitarra por parte del Cerati vanguardista y experimental nos dejó hipnotizados a todos; pero enseguida nos sacan del trance con Toma la Ruta, que inyectó una dosis pura de adrenalina rock.

En este instante se hace una pequeña pausa en la que Zeta Bosio saluda y agradece a todos los presentes por haber asistido y, sin mucho más que agregar, presenta En el Séptimo Día.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el clásico En la Ciudad de la Furia; el riff de guitarra se transformó en un estallido histórico: todo el Movistar Arena cantando al unísono. ¡Qué gran momento!

Madrid se rinde ante el fenómeno de Soda Stereo

La figura virtual de Gustavo interactuaba con las dinámicas de la banda, inclusive saludaba a Zeta y Charly; soltó una que otra frase clásica e improvisada que quedó inmortalizada en sus conciertos.

Sobredosis de TV, a mi parecer, fue un gran momento de la noche, ofreciendo unos visuales impresionantes y un audio demoledor; el must del tema llega con la frase célebre de Cerati cuando dice: ¡Interferencia!, para darnos una descarga incondicional de perfección.

Con Persiana Americana no hubo una sola persona en el venue que no saltara o gritara el coro de esta obra maestra. El sonido envolvente hizo sentir que la voz aislada de Gustavo no venía de una máquina, sino del corazón de los casi 15.000 espectadores que llenaron el lugar.

Entre Caníbales, en su versión Unplugged, le dio un toque sutil al show, para hacernos recordar ese concepto acústico que nos regaló Soda con su Confort y Música para Volar.

Avanzaba la noche y los gritos de “Oé Oé Oé Oé, Soda Soda” no paraban; suena Planeador, con lo que abandonan el escenario para regalar un visual maravilloso al ritmo de Zoom.

Hologramas, memoria y distorsión: Soda Stereo en pleno

Ver a Charly Alberti y Zeta Bosio disfrutar e interactuar con esa silueta etérea es mágico, transmitiendo sentimientos, recuerdos y acelerando nuestras memorias.

Uno de los grandes momentos de la noche llega cuando Cerati dice: “Hay que conseguir la Caja Negra”; suena el tema Final Caja Negra, de las mejores interpretaciones de concierto.

Llega otro momento 3D con el tema Primavera 0, para luego dar paso a una despedida en la voz de Cerati, y suena Prófugos y el Movistar Arena comienza a temblar con el salto de masas y el canto de todos los presentes.

Alberti y Bosio abandonan el escenario para meterse entre el público. Ubicándose cada uno en una tarima al fondo de la sala, y suena De Música Ligera, donde ya la fiesta hace pleno absoluto, y los coros se dejan escuchar hasta Chacaritas, donde de seguro Cerati no ha dejado de sonreír en agradecimiento al amor que se le tiene a Soda Stereo.

34 años después, Soda Stereo vuelve a apoderarse de Madrid

El escepticismo que pudo existir en algún momento era historia; Charly Alberti y Zeta Bosio habían hecho entre los años 2020 y 2022 la gira Gracias Totales, apoyándose en cantantes invitados que celebraban la obra del trío; pero definitivamente Ecos es distinto porque no es un tributo, porque integra digitalmente al mismísimo e inolvidable Gustavo Cerati; y yo particularmente aplaudo que lo hayan hecho.

Es verdad, la música habla por sí sola, pero siempre se necesita esa improvisación, esa relación constante músico-público; y sí, era Cerati quien lo hacía. Por instantes se sintió la falta de la empatía, pero no lo criticamos; más bien lo entendemos muy bien y agradecemos a Charly y Zeta lo que han hecho con este concierto.

Mi hija lloró de emoción, y yo lloré al verla a ella emocionarse; soy un agradecido de haber podido vivir este momento y disfrutar 18 canciones y 90 minutos de la mejor banda de rock latinoamericano de la historia.

Y para los que piensan que faltaron temas, solo les digo: aprendan a ver el vaso medio lleno y no medio vacío; vimos a Soda Stereo, y los vimos completos, porque el espíritu de Gustavo no tuvo que pasar por Barajas para estar con nosotros y quedarse en nuestros corazones.

Gracias, Charly.

Gracias, Zeta.

Madrid volvió a ver a Soda Stereo.

Eternos e infinitos.

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Autor

  • Soda Stereo Madrid

    Melómano, Administrador, Marketing, Locutor, Productor radial y de eventos. Ligado al mundo de la radio por más de 20 años, siendo Gerente de Producción y Locutor activo de La Mega 96.5 FM, Rock&Pop 100.1 FM y Spazio 100.3 FM. Siempre vinculado con el mundo de la música y eventos siendo coordinador del Circuito Aragua y luego Circuito Central para la Fundación Nuevas Bandas y Productor del EA Fest. Fui Manager de Bandas como Eutanasia, Lo Blanco del Ojo y Mochuelo. Hoy en día soy Corresponsal y Crítico musical en Arepa Volátil, cubriendo conciertos y eventos en vivo y reseñas sobre lanzamientos musicales. Creo tener una línea de narrativa bastante particular a la hora de escribir de música, me gusta hacer que el lector se sienta involucrado en el sentimiento que me genera cuando escucho un trabajo discográfico, y cuando vivo la emoción de un concierto. Radicado en Madrid desde hace 9 años, pero siempre teniendo presente mi vínculo infinito con mi Bella Venezuela.

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