Aquí analizamos el bizarro encuentro con un Therian en Argentina. La involución humana en su punto más viral.
¿Cansado de que lo más salvaje de un concierto sea el precio de la cerveza? Esto es para ti: la civilización es una costra muy fina que se rompe con un riff de banjo o un aullido a destiempo. Mientras el mundo se preocupa por la Inteligencia Artificial, la verdadera involución está ocurriendo en las calles de Palermo. El pasado 12 de febrero, los chicos de Morat, esos embajadores del despecho apto para todo público, descubrieron que la fauna argentina es mucho más literal de lo que dictan las letras de sus canciones. No fue una fan frenética pidiendo una selfie; fue un Therian reclamando su territorio.
¿Qué pasó realmente con Morat en Argentina y el ataque «animal»?
El suceso roza el guion de una B movie dirigida por un sociólogo con resaca. A la salida de un canal de TV, la banda colombiana fue interceptada por una joven que, lejos de blandir un marcador para que le firmaran el antebrazo, decidió que la mejor forma de interactuar era desplazarse en cuatro patas con una agilidad que dejaría en ridículo a cualquier atleta olímpico.
El video, que ya es patrimonio del surrealismo en TikTok, muestra el momento exacto en que la identidad animal de la joven chocó contra el muro de la seguridad privada. No hubo sangre, pero hubo algo mucho más difícil de limpiar: incomodidad existencial.
¿Qué es un Therian y por qué están «cazando» celebridades?
Para los que aún viven en el siglo XX, un Therian (o therianthrope) no es un fan de los disfraces de peluche (esos son los furries, un poco más higiénicos). Un Therian cree, con una convicción que ya quisiera para sí la Iglesia Católica, que su esencia no es humana. Son lobos, linces o aves atrapados en envases de carne que pagan impuestos.
Dato inquietante: no es un fenómeno aislado. En Jesús María (también en Argentina, hogar de la Canción Animal de Soda Stereo), un perro-humano ya dejó su marca (literalmente) en el tobillo de una adolescente.
La paradoja: buscan despojarse de la humanidad, pero usan redes sociales para validar su animalidad. El ego, al parecer, es la única parte del ADN que no logran mutar.
Del Amor con Hielo al Ataque con Colmillo: El análisis de lo anormal
Lo que nos dice este incidente sobre la cultura pop actual es devastador. Hemos pasado de las groupies que lanzaban ropa interior a especímenes que lanzan dentelladas. ¿Es Morat una banda tan «orgánica» que atrae a la fauna urbana? ¿O es que el algoritmo de la vida real finalmente se rompió?
La seguridad de los artistas en la era de las subculturas extremas
Si los artistas ahora deben cuidarse no solo de los acosadores, sino de personas que se identifican como depredadores de la estepa siberiana, el rider de los conciertos va a cambiar drásticamente. Menos agua mineral de manantial y más repelente para osos.
La pregunta que Google aún no sabe responder, pero que nosotros nos atrevemos a formular: ¿es un ataque si el agresor considera que solo está marcando territorio? La respuesta legal es sí, pero la respuesta para El Manual de lo Anormal es contenido de oro.
Conclusión: El Manual de lo Anormal de supervivencia en la selva de asfalto
Morat salió ileso, pero la dignidad colectiva de la especie humana está en cuidados intensivos. Si ves a alguien trotando hacia ti en cuatro patas en el centro de Caracas, Madrid o Buenos Aires, no es un entrenamiento de CrossFit de última generación: es alguien reclamando su lugar en la cadena alimenticia mediática.
¿Crees que los Therians son la próxima frontera de la libertad o simplemente necesitamos más granjas de contacto y menos internet? Déjanos tu comentario y dinos a qué animal le pedirías un autógrafo.




