Si todavía crees que el fútbol americano tiene algo que ver con el deporte, felicidades: tu ingenuidad es tan conmovedora como un video de gatitos. El Super Bowl LX (60), que se celebra este domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de California, es en realidad la misa mayor del capitalismo, y este año el sumo pontífice viste de Gucci y balbucea en español.
La confirmación de Bad Bunny para el Halftime Show de 2026 ha provocado más infartos en el ala conservadora de Estados Unidos que una hamburguesa cuádruple con bacon. Y es que, seamos sinceros, no hay nada más anormal que ver a un tipo que empezó empaquetando víveres en Vega Baja tomando el control del evento más sagrado de la cultura gringa.
El Halftime Show de Bad Bunny: ¿música o declaración política?
La NFL no es tonta. Sabe que el mercado anglo está más saturado que el metro en hora punta. Por eso, al elegir a Benito Antonio Martínez Ocasio, no están contratando a un cantante; están comprando un seguro de vida generacional. Mientras algunos recogen firmas para que lo sustituya un cantante de country (suerte con eso, campeones), Bad Bunny ya ha dejado claro que su show será una fiesta y una protesta.
¿Qué podemos esperar? Probablemente:
Cero inglés: Benito ya avisó que no necesitan aprender español para bailar, pero ver a 70.000 estadounidenses intentando corear Tití Me Preguntó es el tipo de justicia poética que este mundo no necesita, pero que resultaría anecdótico.
Activismo de alta costura: con antecedentes como sus críticas al ICE y a Donald Trump, el escenario del Super Bowl 2026 promete ser el caballo de Troya más grande de la historia de la música latina.
Por qué odiar a Bad Bunny es un nuevo deporte en sí
Lo fascinante de esta anormalidad es la resistencia. El sector que tilda a Bad Bunny de demoníaco es el mismo que ignora que el artista acaba de ganar el Grammy a Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos, marcando un hito histórico (positivo o negativo) para la música en español.
La industria ya no dicta lo que escuchamos; nosotros dictamos lo que ellos tienen que aceptar. Benito no se adaptó al sistema; obligó al sistema a aprender a perrear. Y si eso no te parece la definición perfecta de ser un anormal con éxito, quizás deberías volver a escuchar a Green Day (que, por cierto, abrirán la ceremonia, para que los nostálgicos no lloren tanto).
Datos clave para tu apuesta del domingo:
Sede: Levi’s Stadium, Santa Clara, CA.
Artistas confirmados: Bad Bunny (medio tiempo), Green Day (apertura), Charlie Puth (himno nacional).
Presupuesto: se rumorea que Bad Bunny no cobrará ni un dólar, pero invertirá su propio dinero para que el show sea histórico.
Al final del día, el Super Bowl 2026 no se tratará de quién gane el trofeo Vince Lombardi. Se tratará de cuánta gente apague la televisión indignada porque un latino les recordó que el mundo ya no habla solo su idioma.
¿Crees que el show de Bad Bunny será un desastre o el mejor de la historia? Déjanos tu veneno en los comentarios; los leeremos mientras pasen el Súper Bowl, porque no terminamos de entender ese deporte.




