Bob Weir, guitarrista rítmico, cantante y cofundador de Grateful Dead, falleció a los 78 años. Su representante confirmó que la muerte ocurrió en paz, rodeado de su familia, tras sucumbir a problemas pulmonares subyacentes luego de haber superado un cáncer.
Esta figura clave de la música estadounidense fue mucho más que el compañero de fórmula de Jerry Garcia. Su estilo en la guitarra era único, basado en inversiones extrañas y un fraseo excéntrico que daba soporte a las largas improvisaciones de la banda. Phil Lesh, bajista del grupo, definía su aporte como el de una “máquina sigilosa”.
La historia comenzó una Nochevieja de 1965 en una tienda de música en Palo Alto, donde Weir y Garcia decidieron formar lo que primero fueron los Warlocks y luego se convertiría en Grateful Dead. A pesar de ser el más joven y luchar contra la dislexia, Weir compuso himnos fundamentales como The Other One y Sugar Magnolia.
Tras la muerte de Garcia en 1995, Weir no dejó que la música se detuviera. Mantuvo el repertorio vivo con proyectos como RatDog y Dead & Company, llevando esas canciones a nuevas generaciones. Su entorno asegura que su obra fue diseñada para perdurar siglos.
El comunicado oficial resalta que no es un final, sino una despedida digna para una vida bien vivida. Bob Weir se marcha dejando una estructura musical que redefinió el sonido de la costa oeste y una comunidad de seguidores que hoy celebra su memoria.




