MADRID, 8 de marzo de 2026 – La Sala But de Madrid estaba llena incluso antes de que comenzara la música. Entre luces azules, birras en la mano y conversaciones que mezclaban acentos de todas partes, el ambiente ya anticipaba lo que sería una noche especial: el encuentro de Mau y Ricky en Madrid para presentar canciones inéditas de su nuevo álbum. El dúo venezolano eligió este formato para mostrar, por primera vez, el sonido de su próximo álbum, todavía sin título, en una mini gira que también pasó por Barcelona y Valencia.
Desde los dos niveles del venue se veían banderas de Venezuela; el público estaba formado por grupos de adolescentes y veinteañeros, algunos niños acompañados de sus padres. Mientras sonaban canciones de artistas venezolanos de fondo, el escenario mostraba un símbolo de yin y yang, el concepto de su nuevo disco.

Una primera parte llena de música nueva
A las 20:10, las luces cambiaron de azul a rojo y la banda apareció. Sin demasiada introducción, comenzó una primera parte del concierto dedicada por completo a lo desconocido: doce canciones inéditas, además de su último single Te Quiero, que también formará parte del próximo álbum.
Aunque el público no podía saber las letras, la energía no bajó en ningún momento. Las nuevas composiciones exploran una mezcla interesante de estilos: baladas emocionales, canciones más activas y ritmos que coquetean con el afro house, todo envuelto en letras muy cuidadas y personales, algo que siempre ha caracterizado a Mau y Ricky.

En el escenario, la música se sentía completamente viva. Ricky cambiaba constantemente de guitarra dependiendo de la canción, mientras Mau se sentaba varias veces en la batería. Algunas canciones todavía no estaban completamente producidas, así que iban mezclándolas en directo desde la consola, ajustando detalles mientras sonaban por primera vez frente al público madrileño.

El after party de los éxitos
Después de esa primera parte experimental, llegó lo que Mau y Ricky llaman el after party. Ahora el concierto se transformaba en una celebración de sus canciones más conocidas. Los artistas preguntaban ¿Qué quieren escuchar? y la respuesta llegaba en forma de gritos; el público decidía.

Así fueron sonando varios de los temas más icónicos: Ya No Tiene Novio, Miami, La Boca, Vas a Destrozarme, Papás, Desconocidos, Gran Día y muchos más.
Si algo caracteriza los conciertos de Mau y Ricky, es un pequeño ritual que repiten cada noche. En medio del show preguntan: ¿Madrid, cómo la están pasando? y la respuesta del público llega casi automática: ¡De puta madre!, acompañado de un gesto con la mano que ya es tradición entre sus fans.

Un concierto cercano
Más allá del repertorio, lo que marcó la noche fue la cercanía. La Sala But, con su tamaño reducido, hacía que todo se sintiera más personal. En varios momentos también aparecieron carteles de fans haciendo referencia a una broma recurrente de Ricky: su propuesta de cambiar el nombre del dúo a Ricky y Mau.

Entre canción y canción agradecieron varias veces al público de Madrid, dejando claro que para ellos estos conciertos de salas tienen un significado especial. No son estadios ni festivales; son espacios donde pueden probar música nueva, equivocarse, improvisar y compartir el proceso creativo con quienes los han seguido durante años.
Porque, más que un simple concierto, lo que ocurrió esa noche fue algo más cercano a un ensayo abierto lleno de fans, donde cada canción era recibida con curiosidad y entusiasmo.

Un primer vistazo a lo nuevo
Al final, la noche quedó marcada por lo que mejor define a Mau y Ricky en vivo: pop latino, banda tocando completamente en directo y una dinámica entre hermanos que hace que el show se sienta natural y cercano.
Durante casi dos horas, Madrid no solo escuchó los éxitos que ya conoce, sino también un adelanto claro de la nueva etapa musical del dúo. En esta mini gira por salas, están probando canciones inéditas y dejando que el público las escuche antes de que salgan oficialmente.

Como parte de ese proceso, al entrar al concierto los fans recibieron hojas para dar su opinión al final del show: elegir qué canción les gustó más, cuál debería salir como single o qué canción no les convence. Una forma directa de hacer al público parte del proceso creativo.

Y aunque muchas de esas canciones todavía no tienen fecha de lanzamiento, quienes estuvieron esa noche en la Sala But de Madrid pueden decir algo con certeza: las escucharon primero.




