Elvis Crespo llegó a Madrid con una energía única, explosiva y muy alta durante la noche del miércoles 15 de julio, en el festival de verano Noches del Botánico.
Era la primera vez que veía a este músico puertorriqueño y algo admirable fue el altísimo nivel de energía que mantuvo sobre el escenario. Desde el primer minuto y durante una hora y media, logró que todo el público bailara al ritmo del merengue, la bachata, la salsa, la plena y hasta la música electrónica.
El ganador de un Grammy y un Grammy Latino comenzó la noche con uno de sus éxitos de los años 90, Tu Sonrisa. La canción estuvo acompañada por una imagen animada en la pantalla LED situada al fondo del escenario, donde aparecían la barbería El Cerquillo Apilao, una frutería y El Colmadito de Elvis Crespo.
Se trataba de comercios muy tradicionales dentro de la cultura puertorriqueña, que evocaban esos momentos de encuentro y convivencia entre los habitantes de la isla. La imagen de los tres establecimientos se mantuvo durante todo el espectáculo, aunque sus fondos cambiaban de acuerdo con cada canción.

Otro detalle que resaltó al comienzo del concierto fue ver tanto a Elvis como a toda la banda vestidos con el uniforme de La Roja, la selección española de fútbol.
Al terminar la primera canción, Elvis agradeció al público su presencia en Madrid y lo felicitó en dos oportunidades por la clasificación a la final del Mundial de fútbol.
Llegamos en el momento correcto para cantar en Madrid. ¡España está en la final! Vamos a dar una goleada esta noche, de esas que solo La Roja sabe dar, comentó desde el escenario.
La noche continuó y Elvis Crespo nos deleitó con los ritmos caribeños de su amplio repertorio. Interpretó clásicos como Besos de Coral, Píntame, Luna Llena y Nuestra Canción, pero también éxitos más recientes como Tatuaje, La Noche y La Graciosa, una canción del artista canario Quevedo, quien apareció en las pantallas a través del videoclip.
Otro momento de la noche que demostró su humildad y compromiso con las nuevas generaciones llegó cuando invitó al escenario a un grupo de baile coreográfico de la ciudad de Badajoz. Las bailarinas se hicieron populares después de que uno de sus videos se volviera viral en TikTok y acompañaron al cantante durante Abeja Blanca.
Justo después llegó Bandida, aunque el inicio de la canción estuvo marcado por una interrupción protagonizada por una artista a la que Elvis no conocía.

Con un micrófono en una mano y un cuadro en la otra, la mujer le explicó que, en coordinación con su equipo y con la producción del evento, querían hacerle un obsequio para dejar constancia de su visita a España.
Cuando giró el cuadro para mostrárselo, apareció una imagen de la catalana Rosalía. Tanto Elvis como el público comenzaron a reír. La broma surgió a raíz del supuesto parecido físico entre el puertorriqueño y la cantante española, difundido durante los últimos años en redes sociales.
Después de las risas, la artista le entregó el verdadero regalo: un retrato pintado de Elvis Crespo.
Otro de los momentos especiales llegó durante la interpretación de Bomba, para la que contó con uno de los Hermanos Rosario como invitado especial.
Además, interpretó un fragmento de Café con Ron, de Bad Bunny, artista al que agradeció por haberlo homenajeado en el videoclip de Neverita, publicado en 2022.
Y ustedes se preguntarán: ¿Cantó Suavemente?.
Siendo probablemente su mayor éxito durante décadas, Elvis recurrió a una versión electrónica de la canción. Fue uno de los momentos más especiales de la noche, con un DJ acompañándolo sobre el escenario.
También debo destacar la excelente atención del equipo de Noches del Botánico, así como la amplia oferta gastronómica y los puestos de artistas emergentes presentes en las zonas comunes del festival.

Realmente consiguen crear una experiencia completa antes, durante y después de la presentación del artista de cada jornada. ¡Chapeau!
Elvis Crespo demostró en Madrid el nivel profesional, musical y de entretenimiento que tienen sus espectáculos. Bailar hasta el cansancio, disfrutar de los ritmos caribeños y seguir su ya clásica coreografía de Rémalo suavecito, y que no se hunda, no, no, que no se hunda garantizan una experiencia extraordinaria.



