El mundo del rock despide a una de sus figuras más constantes. Este viernes 13 de marzo, el músico galés Phil Campbell falleció a los 64 años debido a complicaciones derivadas de una cirugía mayor. La noticia, confirmada por su familia este sábado, pone fin a una etapa de incertidumbre tras la cancelación de sus recientes giras por Europa y Australia. El guitarrista, que fue el escudero de Lemmy Kilmister durante tres décadas, se encontraba en cuidados intensivos tras una operación compleja cuya naturaleza no ha trascendido públicamente.
Phil Campbell no era solo un músico de sesión; era el motor rítmico de Motörhead. Se unió a la banda en 1984 y se mantuvo firme hasta la disolución del grupo en 2015. Su estilo, una mezcla cruda de riffs veloces con raíces de blues y actitud punk, definió el sonido de discos fundamentales como Orgasmatron, 1916 e Inferno. Tras la muerte de Lemmy, el galés no se retiró y volcó su energía en Phil Campbell and the Bastard Sons, un proyecto familiar junto a sus tres hijos.
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Su excompañero Mikkey Dee lo recordó hoy como un guitarrista excepcional y un tipo con un humor único. Más allá de los escenarios y el volumen ensordecedor, sus hijos lo despiden como Bampi, el abuelo orgulloso que prefería la paz del hogar tras años de carretera. Con su partida, se cierra definitivamente uno de los capítulos más honestos y ruidosos de la historia del heavy metal británico.




