InicioReseñasMadrid se rinde ante Hens y su mudanza emocional más intensa

Madrid se rinde ante Hens y su mudanza emocional más intensa

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La tarde-noche del domingo en La Riviera tenía algo de ritual diseñado para la inmortalidad. Desde el mediodía, una fila larga y paciente bordeaba el Manzanares, refrescándose y anticipando lo que se intuía especial: la presentación en casa de Una Mudanza, el nuevo trabajo de Hens. Todo vendido. Todo listo.

Dentro, la escenografía jugaba a la metáfora: una H mayúscula con alas, como si fuera el logo de una empresa de paquetería de envíos exprés y universal. La idea funcionaba. El mensaje también: aquí se venía a viajar rápido, ligero y acompañado. Una Mudanza de sentimientos, de recuerdos, de vivencias.

Arranque de un viaje sin frenos y estallido

A las 20:30, la sala se queda en silencio. Una radio suena, cambia de frecuencia, deja escapar fragmentos reconocibles del universo de Hens. El público entra en combustión. El humo sube y envuelve incluso las palmeras del recinto. Los músicos aparecen poco a poco, tensando la espera, hasta que irrumpen los primeros acordes. Y entonces sí: Hens entra en escena y dispara El Que No Sabe Estar Con Nadie. La respuesta es inmediata, un karaoke colectivo que no baja el volumen en toda la noche.

Sin pausa, encadena Temporada 3, Episodio y abre la puerta a la primera sorpresa: Pole se suma para Batmóvil. La ovación es compacta, de esas que suenan a aprobación sin matices.

Hens Madrid Reseña
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

Un repertorio sin jerarquías

El concierto avanza con una idea clara: no hay jerarquías entre lo nuevo y lo antiguo. Temas de Hensito, No Me Odio Tanto y Una Mudanza conviven con naturalidad. Tu Historia Y La Mía, De Nuevo y Cuando Te Conocí se sienten igual de coreadas, como si llevaran años juntas.

Hay algo que destaca desde el primer tramo: el sonido. Limpio, equilibrado, con cada instrumento ocupando su lugar. La batería abraza al bajo, las guitarras dialogan con los teclados y la voz de Hens flota con claridad. Se percibe crecimiento, oficio y una banda que entiende el proyecto.

Entre canción y canción, el artista agradece y bromea. Pregunta si han hecho los deberes con el nuevo disco. La respuesta llega cantada, literalmente.

Es notoria la evolución artística del cantante, que siempre ha mirado para adelante. Su búsqueda constante de nuevos caminos está dando sus frutos y la devoción que le profesan sus fans transmite una conexión que no es nada fácil de conseguir en estos tiempos.

Invitados, complicidad y calor

La noche suma nombres y momentos. Canalla, Si Fuera Necesario, Si Te Vas y Duermo Y No Descanso, entre otras, mantienen la temperatura arriba, con un público que no descansa ni un segundo.

Sube Walls y el directo se abre: juntos interpretan Tan Vacío, del propio Walls, y Me Encanta(s), elevando aún más la intensidad. Sólidamente recorre el frontman piezas de toda su trayectoria y ofrece un repertorio de 28 canciones que son cantadas por el alma del público. El artista agradece por el cariño, por el apoyo y se lo ve cercano con su parroquia y entregado a la causa por completo.

Más tarde, Xavibo aparece para Menos Mal, replicando la química de estudio con precisión. Antes de eso, Hens se toma un momento para presentar a su banda. Lo hace con respeto y cercanía, consciente de que el proyecto se sostiene también en esas manos.

Tramo final: de la introspección al estallido

El último tercio no baja el nivel. Soy Un Capullo, Tu Carita y Dos Días Al Mes consolidan un setlist que se mueve con soltura entre lo íntimo y lo expansivo. Las luces acompañan con criterio, sin invadir, dibujando atmósferas que ayudan a que el pop respire.

El cierre se cocina a fuego alto. Días De Mierda aporta un giro introspectivo, casi catártico, antes de que Hensito funcione como himno generacional. Y, para rematar, aparece RATA en una versión arrolladora de Aquí Estoy Yo. Es el punto más alto de la noche, un final que no busca la épica fácil, pero la encuentra.

Hens Madrid Reseña
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

Dos horas y media después

Pasadas las dos horas y media, Hens se despide de Madrid con la sensación de haber recorrido toda su carrera sin mirar atrás. El público se queda un rato más, como si necesitara procesar lo vivido.

Lo que ocurrió en La Riviera fue una confirmación: el proyecto ha crecido, la conexión es real y Una Mudanza no es solo un título. Es una forma de avanzar.

Antes de concluir, quiero agradecer a todo el equipo de Last Tour por su profesionalidad, al staff del artista por su colaboración y trabajo y a todos los integrantes de Rock And Control por siempre ayudarnos para que podamos realizar nuestra tarea de la mejor forma posible.

Hens pasó por Madrid ofreciendo un recorrido por toda su carrera, dándole el mismo protagonismo a sus nuevas canciones y a sus himnos, sentando cátedra de cómo el pop puede ser letal, cautivador y perfectamente ejecutado. Si has cometido el sacrilegio de aún no verlo en vivo, no pierdas la oportunidad, porque sentirás que, a veces, Una Mudanza puede ser genial.

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Autor

  • Hens Madrid Reseña

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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