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Los Amigos Invisibles en Madrid: nostalgia, funk y fiesta venezolana en La Riviera

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Los conciertos, sin duda alguna, funcionan como una máquina del tiempo. Sin importar cuántos años hayan pasado, ni en qué ciudad estés, si nunca los viste en alguna ciudad de Venezuela o si los ves por enésima vez, durante unas horas todo vuelve a encajar y a ser tu lugar feliz. Los Amigos Invisibles, en La Riviera, lograron que en una noche Madrid le recordara a cada venezolano su ciudad favorita, el lugar donde nació, donde vivió o donde alguna vez fue feliz, y donde cientos de venezolanos encontraron una excusa perfecta para bailar, cantar y recordar.

El concierto prometía puntualidad y el público lo sabía. Desde las 20:30 comenzaron los aplausos de quienes ya estaban listos para ver aparecer a la banda. Mientras tanto, la sala se iba encendiendo con salsa, funk y una selección musical que hizo que más de uno empezara a moverse incluso antes de que comenzara el concierto. El sentimiento era curioso: parecía una boda venezolana, una reunión entre amigos o una fiesta familiar. Muy venezolano todo.

Todavía faltaba gente por entrar, pero poco a poco la sala fue tomando forma. Después llegó una divertida presentación de IBEROEXPERIA, con una puesta en escena teatral y de cabaret, explicando entre cartas de diamantes y tréboles cuáles eran las próximas presentaciones: La Yegros y Estrella Morente. El momento más divertido llegó cuando anunciaron a la banda sosteniendo una arepa en la mano. Imposible hacerlo más venezolano.

Una colección de himnos que siguen funcionando décadas después

Con la sala ya bastante llena, Los Amigos Invisibles aparecieron sobre el escenario cerca de las 20:50. El comienzo fue con El Disco Anal, una de esas canciones que forman parte de la historia de la banda y que siguen provocando la misma reacción que hace años. Resulta inevitable pensar que, si hubiesen existido las redes en aquella época, la canción habría sido un fenómeno viral.

Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid
Fotos: Víctor Daniel Hernández @vdhmphotos

Durante el tema, Julio Briceño jugó con el público madrileño simulando la llamada telefónica del tema en pleno escenario: “Aló, Madrid, un momento sencillo que rompió el hielo.

Después llegaron Mal Pensada y una de las primeras explosiones colectivas de la noche con En Cuatro. Fue imposible no fijarse en algo muy particular: muchos venezolanos bailaban y cantaban cada palabra mientras sus parejas de otras nacionalidades observaban la escena intentando entender qué estaba pasando. Algunos se animaban. Otros permanecían inmóviles. Los venezolanos, en cambio, parecían estar de vuelta en casa.

La fiesta siguió creciendo con canciones como Sexy, Espérame y una de las piezas más bonitas de su repertorio, Viviré Para Ti, originalmente grabada junto a Natalia Lafourcade. Esta vez no hubo invitada sorpresa, pero tampoco hizo falta. Julio imitó una voz más aguda y llenó el espacio con su voz, mientras el público se reía.

La nostalgia, la playa y el verdadero corazón del concierto

Uno de los momentos más especiales llegó cuando Julio decidió detenerse unos minutos para hablar con el público. Recordó que, sin importar dónde vivamos, siempre podemos aportar algo bueno a los lugares donde estamos. Habló de convivencia, de respeto y de no ser unos mama****. También agradeció la presencia de personas de muchas nacionalidades que habían acudido al concierto, para inmediatamente reconocer algo que hizo reaccionar a toda la sala: “El siguiente es para los venezolanos, porque hay algo que todos extrañamos: la playa”.

Y así comenzó Playa Azul.

La Riviera respondió con una emoción difícil de explicar si no se ha vivido lejos de casa. Durante unos minutos, la canción se convirtió en algo mucho más grande que un simple tema del repertorio. Era un recuerdo compartido.

Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid
Fotos: Víctor Daniel Hernández @vdhmphotos

La banda continuó repasando éxitos como Antes de Dormir, What Is Love?, Mujer Policía, Tócamela y La Vecina. Entre canción y canción, Julio fue construyendo el show a base de anécdotas. Contó, por ejemplo, que Mujer Policía nació inspirada en una agente de tránsito de El Cafetal que se encontraban constantemente cuando iban a ensayar y que terminó volviendo loco al grupo entero.

Ese tipo de historias explican buena parte del encanto de Los Amigos Invisibles. Sus canciones siempre han parecido conversaciones entre amigos convertidas en música.

Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid
Fotos: Víctor Daniel Hernández @vdhmphotos

Experiencia, humor y un cierre perfecto

Los años sobre los escenarios se notan. La banda domina cada rincón del escenario con una naturalidad admirable. Aprovechan las pantallas, las visuales, la iluminación y cada interacción con el público. Julio comentó varias veces lo agradecido que se siente de seguir haciendo esto cuando se acerca a los 55 años. El calor dentro de La Riviera ya era considerable cuando alguien le acercó un abanico y Julio, bromeando, dijo: “Me lo quedaré para gira entera, porque el calor de España.

Los músicos sonaron increíble durante toda la noche. Santi Ortiz en la percusión, Luis Arriaza en la batería, Fernando Blu en la guitarra, Agustín Espina en los teclados, José Rafael Torres y, por supuesto, Julio Briceño al frente de todo el espectáculo.

Llegaron entonces Ultra Funk, Qué Rico, Sugar Daddy, Cuchi Cuchi, Wiki Wiki y Mentiras. También hubo espacio para interpretar Vayan Todos a Mamar, la popular colaboración con Rawayana y Cheo Pardo, a quien no nombraron, recibida con emoción y risas por el público.

Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid
Fotos: Víctor Daniel Hernández @vdhmphotos

Cuando la noche comenzaba a acercarse a su final, Julio preguntó en tono cómplice: “¿Conocen a Héctor?”. La banda comenzó a insinuar los acordes de Todo Tiene Su Final y todos sabíamos a lo que se refería: el concierto estaba llegando a su desenlace.

Hubo bromas sobre que así le dijo su exesposa y se convirtió en una conversación muy típica venezolana de cuando te vas a despedir. También uno de los momentos más emotivos con Le Guste a la Que Me Gusta. La respuesta fue tan intensa que el público pasó más de un minuto aplaudiendo y gritando mientras los músicos observaban visiblemente emocionados.

Antes de interpretar Me Espera, Julio pidió cerrar los ojos y viajar por unos segundos. Nuestro destino: Italia. ¿Motivo? Comer tiramisú, porque así son Los Amigos Invisibles, capaces de pasar de la nostalgia a la comedia en cuestión de segundos.

La recta final llegó con Óyeme Nena y mashup de Esto Es Lo Que Hay y Julio bromeando con: “Aquí es donde dicen la clásica petición de ‘otra, otra’”. El cierre fue con El Sobón. Un tema que ahora mismo sería ultra cancelable.

Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid
Fotos: Víctor Daniel Hernández @vdhmphotos

La sensación al salir de La Riviera era de una celebración, una celebración de la música, del humor, de la identidad venezolana y de una banda que sigue sonando tan libre como cuando comenzó su historia en 1991.

Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid
Fotos: Víctor Daniel Hernández @vdhmphotos

Parte de la magia de Los Amigos Invisibles es seguir haciendo canciones imposibles de encajar en los tiempos actuales, manteniendo intacta esa irreverencia que los convirtió en una referencia para varias generaciones.

Por unas horas, Madrid dejó de sentirse tan lejos. Cada quien volvió, aunque fuera bailando, a su propio mapa emocional de Venezuela.

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Autor

  • Los Amigos Invisibles en La Riviera Madrid

    Soy productora de eventos con más de 12 años en música, cultura y gestión. He trabajado en coordinación técnica, manejo de equipos, negociación con proveedores y control de presupuestos para que cada proyecto funcione al milímetro.

    En Impact Hub Madrid coordino eventos híbridos y presenciales, lidero equipos de hasta 15 freelancers y optimizo recursos para que cada experiencia sea un éxito. También soy socia fundadora de Recreo!, colectivo cultural que diseña actividades creativas, donde además llevo la parte administrativa y financiera.

    Como redactora y columnista en Arepavolatil.com, me dedico a dar visibilidad a artistas emergentes y contar historias musicales con un tono cercano y preciso.

    Entre producción, lanzamientos y conciertos, mi motor es la organización y el amor por la música. Y cuando no estoy trabajando, probablemente me encuentres con una taza de café creando postres para mi Instagram @MalbaCakes.

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