InicioReseñasNile Rodgers desata una fiesta disco en Noches del Botánico en Madrid

Nile Rodgers desata una fiesta disco en Noches del Botánico en Madrid

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Madrid ya ha vivido muchas noches memorables, pero pocas quedarán grabadas con la intensidad de la protagonizada por Nile Rodgers en Noches del Botánico. Una velada destinada desde el primer segundo a ingresar con letras doradas en las páginas del libro sagrado de la música en España. Durante su concierto el legendario músico y productor transformó el auditorio en una gigantesca pista de baile al aire libre donde el tiempo pareció detenerse para celebrar décadas de canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.

Un viaje a la edad de oro de la música disco 


Todo comenzó con una fecha proyectada sobre las pantallas: 1977. Mientras desfilaban imágenes icónicas de una Nueva York vibrante, eléctrica y llena de sueños, el público viajaba a la época en la que el funk, la música disco y el soul conquistaban el mundo. Era el prólogo perfecto para recibir a una auténtica leyenda viviente. Entonces apareció Nile Rodgers. El músico neoyorquino pisó el escenario con la serenidad de quien conoce el alcance de su legado. Antes incluso de atacar el primer acorde, elevó la voz con un simple y poderoso Aah al que el respetable, respondió con un ensordecedor ¡Freak Out!.

Nile Rodgers Noches del Botánico
Fotos de Fer González para Noches del Botánico

Aquella llamada y respuesta fue la prueba irrefutable de lo que estaba por suceder: una de las noches más épicas en la historia del festival. El concierto arrancó con Le Freak, seguida de Everybody Dance y posteriormente con Dance, Dance, Dance (Yowsah, Yowsah, Yowsah) e I Want Your Love, una sucesión de clásicos que convirtió el recinto en una fiesta instantánea.

Respaldado por una sólida formación compuesta por bajo, batería, sección de vientos, dos teclistas y dos destacadas vocalistas, Rodgers desplegó una maquinaria musical perfectamente engrasada. El sonido se mantuvo preciso durante toda la actuación, permitiendo que cada riff de guitarra suyo y cada arreglo rítmico, brillaran con claridad y nitidez. Nadie permaneció sentado. Absolutamente nadie. El baile fue permanente. El público cantaba, aplaudía, vibraba y celebraba cada canción como si formara parte de la banda sonora de su propia vida. Cualquier elogio se queda pequeño.

Nile Rodgers Noches del Botánico
Fotos de Fer González para Noches del Botánico

Más allá de Chic: el legado de un productor irrepetible

La actuación también sirvió para recorrer la extraordinaria influencia de Nile Rodgers en la música popular contemporánea. El guitarrista fue enlazando canciones que ayudó a crear o producir para otros artistas, integrándolas con naturalidad dentro del espectáculo. Así sonaron Like a Virgin y Material Girl, asociadas para siempre a Madonna; Modern Love y China Girl, fundamentales en la carrera de David BowieThinking of You, popularizada por Sister Sledge; Notorious, de Duran Duran; y los éxitos globales Get Lucky y Lose Yourself to Dance, creados junto a Daft Punk. Cada una de estas canciones permitió apreciar el sello inconfundible de Rodgers, cuyo característico estilo de guitarra ha atravesado géneros, generaciones y décadas sin perder frescura.

Un final a la altura de una noche histórica

El tramo final del concierto elevó todavía más la intensidad emocional. Cuando comenzaron los primeros acordes de Let’s Dance, la emblemática canción de David Bowie, el público respondió con una de las mayores ovaciones de toda la noche. El tema se convirtió en uno de los momentos más celebrados del espectáculo, con miles de personas cantando al unísono. La despedida llegó con Good Times, una elección que resumía perfectamente el espíritu de la velada. Entre palmas, bailes y sonrisas, la canción puso el punto final a un recorrido por varias décadas de historia de la música.

Al encenderse las luces, el entusiasmo no desapareció. Durante varios minutos, casi diez, el público permaneció en sus localidades dedicando una larga ovación al artista y a su banda. Nadie parecía tener prisa por abandonar el recinto después de una actuación que convirtió una noche de verano en Madrid en una celebración colectiva del ritmo, la memoria y el legado de uno de los músicos más influyentes de los últimos cincuenta años y con la sensación general de haber asistido a un concierto excepcional, capaz de unir pasado y presente a través de canciones que siguen sonando tan vivas como el día en que fueron creadas.

Nile Rodgers Noches del Botánico
Fotos de Fer González para Noches del Botánico

Mark Guiliana Beat Music como antesala ideal

En una tarde sofocante de verano madrileño, Mark Guiliana Beat Music se convirtió en un auténtico oasis sonoro en Noches del Botánico, en una apertura ideal antes de la esperada actuación de Nile Rodgers. El baterista estadounidense, acompañado por un trío perfectamente ensamblado, ofreció una demostración de por qué está considerado como uno de los músicos más influyentes e innovadores de su generación.

Guiliana encarna el ritmo y la cadencia. Sobre el escenario afrontó el concierto como un metrónomo audaz que ha decidido saltarse todas las reglas. Cada golpe, cada acento y cada silencio parecían responder a una lógica propia, construyendo una narrativa tan compleja como fascinante. No es casualidad que nombres tan ilustres como David Bowie, Avishai Cohen, St. Vincent o Pearl Jam hayan recurrido a su talento para ampliar sus horizontes musicales.

Con grandes dosis de psicodelia, electrónica y jazz contemporáneo, el trío fue levantando un set sólido y atrapante que transformó por momentos el auditorio en un club de jazz experimental. Guiliana rubricó durante toda la actuación una evidencia incontestable: las baquetas son una extensión de su ser. Su relación con el instrumento trasciende la técnica para convertirse en una forma de lenguaje físico y emocional .Una actuación que confirmó el extraordinario momento creativo de Mark Guiliana y que dejó el escenario perfectamente preparado para la fiesta posterior de Nile Rodgers.

Sin lugar a dudas, Nile Rodgers firmó en Noches del Botánico uno de los conciertos más extraordinarios que se recuerdan en la capital. Una noche donde el pasado y el presente bailaron juntos, donde la música demostró una vez más su capacidad para unir generaciones y donde una leyenda recordó por qué su nombre sigue siendo sinónimo de elegancia, talento y eternidad.

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Autor

  • Nile Rodgers Noches del Botánico

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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