Florence + The Machine, Jennie y Lorde fueron el trío de ases que redefinió la segunda jornada del Mad Cool 2026, manteniendo a Madrid activa durante un jueves que superó la fecha inicial, rozando las 60 mil almas que buscaban llenarse de buena vibra y excelente música.
La verdad es que la edición del Mad Cool de este año tiene, de momento, un particular y meritorio aprobado para su organización, ya que lo propuesto en la distribución de espacios en el Iberdrola Music es muy destacable.

La facilidad de los accesos, el buen servicio de agua potable, la disposición y condiciones de aseos, comida y bebidas, merch y demás son dignos de puntuación máxima. Sin embargo, cabe destacar que el Orange Stage se les quedó pequeño en más de una oportunidad el día de ayer, generando incomodidad entre los presentes.
CMAT: El baile irlandés de country pop que retó a los casi 40 grados
A las 18:45 horas, con el gramado del recinto Iberdrola Music aún desprendiendo fuego, aparece Ciara Mary-Alice Thompson, conocida como CMAT. Las condiciones extremas no son más que el decorado perfecto para desatar su particular e hilarante fiesta de inicio de este jueves.
La cantautora irlandesa pisó el escenario Orange dispuesta a demostrar que el pop melodramático no solo se puede bailar a pleno sol, sino que puede convertirse en el primer gran hito de la jornada.

Con estética retro y armada con una energía desbordante, CMAT inicia con The Jamie Oliver Petrol Station e I Don’t Really Care for You para meterse inmediatamente al público madrileño en el bolsillo.
CMAT pasó por el Mad Cool dejando la maravillosa sensación de que el escenario se le quedó pequeño y el tiempo, muy corto. Fue el calentamiento perfecto para todos los presentes que se preparaban para una jornada inolvidable.

Reneé Rapp conquista Madrid a base de hits, drama y pura actitud pop
El escenario principal abría puertas con la llegada de Reneé Rapp, cantante estadounidense conocida tanto por su gran voz como por su magnética, irreverente y radical presencia escénica.
De la mano de una banda increíble, Reneé desató una fiesta pop que nos llevó entre el descaro, la energía bailable y el melodrama vocal más puro.
Un repertorio muy bien equilibrado que arrancó con Leave Me Alone, seguida por Kiss It Kiss It y Talk Too Much. Desde el primer minuto, el affair con el público madrileño fue absoluto. Reneé Rapp derrochó carisma, cercanía y diversión durante todo el show.
Charlie Puth salda su deuda con Madrid: una década perdonada en un atardecer de piano y brillantez melódica
El estadounidense conquistó el escenario Orange a base de virtuosismo al piano, giros vocales impolutos y una lluvia de himnos generacionales.
A las 19:55 h, bajo la puesta de sol de Villaverde, Charlie Puth apareció en el escenario Orange respaldado por una banda de primer nivel que elevó su característico sonido a otra dimensión.

Beat Yourself Up, LA Girl, How Long, We Don’t Talk Anymore fueron tan solo la carta de presentación de un show impecable.
Puth alternó constantemente el centro del escenario, bailando con el taburete de su piano. Fue en las teclas donde el artista parecía entrar en un trance musical, regalando solos de sintetizador y arreglos que jugaban con el funk, el R&B y el pop.
El escenario se le quedó pequeño. Este norteamericano está para espacios más grandes.
La aclamada Attention, con sus característicos falsetes, sonó con una acústica impecable y, para despedirse y dejar el listón en lo más alto, nos regaló Changes, ganándose el corazón de los asistentes y dejando una promesa clara: no volverá a pasar otra década antes de su próximo concierto en España.
Amrita: El hipnotismo electrónico que desafió a la tarde de Villaverde
Siempre hay cabida para el movimiento electrónico y, por ello, nos dimos una vuelta por The Loop para conseguirnos con esta productora y DJ que nos regaló un set de texturas sonoras, ritmos hipnóticos y magnetismo puro que convirtió su escenario en baile total.

Lorde en el Mad Cool: El balance entre la vanguardia pop y la vulnerabilidad
Confieso que era de las cosas que más me llamaba ver. Desde hace años, cuando escuché a esa pequeña de 16 años debutando con el tema Royals, la neozelandesa me dio viajes agridulces, pero, para el soberano, Lorde desató la locura con un directo milimétrico, emocional y con un guiño incluido a Charli XCX.

Arropada por una puesta en escena minimalista, pero visualmente impactante, Lorde conectó con una marea humana entregada por completo a su misticismo y sus característicos bailes con alma poseída, llenos de libertad.
Repasó los himnos que marcaron a toda una generación para demostrar por qué sigue siendo una de las mentes más vanguardistas y magnéticas del pop global.
Un set bien equilibrado con temas como Royals, What Was That, Broken Glass, The Louvre, Liability, Supercut, entre otros.
Un gran momento llegó en el tramo final, cuando Lorde desató la euforia total al versionar Girl, So Confusing, su aclamada colaboración con Charli XCX y, manteniendo el momento efusivo, la artista encadenó su himno de liberación Green Light y cerró la velada por todo lo alto con la épica e introspectiva Ribs, dejando al público feliz y más que conforme.
Zara Larsson: Dinámica, vibrante, vocalmente intachable y visualmente espectacular
Directamente desde Suecia para el escenario Orange, llegó esta Barbie con un cuerpo de baile milimétrico y un arsenal de éxitos que convirtieron el recinto en una enorme discoteca.
Ni el sol y el sofocante calor madrileño pudieron mermar las intenciones del público. La sueca se encargó de disipar cualquier duda desde el primer acorde, derrochando la seguridad de quien lleva encadenando éxitos desde la adolescencia.

Midnight Sun, Can’t Tame Her, She Did It Again pusieron a bailar de inmediato a un público que replicaba cada uno de sus movimientos. Yo quedé sorprendido de una Zara Larsson que no es solo cantar, es ofrecer un concierto de pop redondo de la vieja escuela, donde la exigencia física de los bailes no le impidió exhibir un torrente vocal impecable.
Ain’t My Fault, Eurosummer y Lush Life mantuvieron la complicidad artista y público de manera constante. Esta chica dio una lección de lo que debe ser un show pop de festival, con un carisma desbordante. La artista sueca demostró que el escenario Orange se le quedó pequeño y que tiene repertorio de sobra para liderar cualquier pista de baile del planeta.
Son Mieux: Una inyección de disco-pop y optimismo
La banda holandesa saltó al escenario secundario de Mahou justo a las 21:00 h con una misión muy clara: transformar el venue en una pista de baile setentera impregnada de ritmos funky y un optimismo absolutamente contagioso.
La banda liderada por Camiel Meiresonne derrochó pura energía. Con una puesta en escena elegante y colorida, supieron conectar de inmediato con un público que agradeció enormemente su propuesta fresca, orgánica y diseñada exclusivamente para el disfrute de todos.
Jennie: El fenómeno del K-pop revienta el Mad Cool
Era más que entendible ver a una marea de teenagers el día de ayer deambulando por Villaverde. Parecían un kibutz entregado a un culto, y eso es lo que ha logrado este movimiento coreano que se ha apoderado del mundo.
Justo a las 22:45 h, la integrante de BLACKPINK apareció en el escenario principal de Villaverde para ofrecer un espectáculo milimétrico cargado de empoderamiento, precisión coreográfica y actitud.

Respaldada por un espectacular equipo de bailarines, una banda de músicos muy poderosa y una producción visual de primer nivel, Jennie arrancó su set con una fuerza demoledora.
La presencia de esta estrella del K-pop es magnética. No tuvo necesidad de sobreactuar para adueñarse de las miradas de las casi 60.000 almas presentes.
17 canciones, comenzando por Filter y siguiendo con Mantra, Drácula, Seoul City y mucho más, fueron acompañadas con la ejecución de las complejas coreografías milimétricas, pero lo verdaderamente destacable es la versatilidad de esta chica, quien fluyó con una naturalidad pasmosa entre el rap afilado.

Lo visto anoche en la Comunidad de Madrid fue un evento cultural. Jennie tiene el talento, magnetismo y el repertorio necesario para devorarse cualquier escenario principal de festival occidental sin pestañear.
Un show deslumbrante, estéticamente perfecto y ejecutado con una maestría digna de la realeza del pop.
Teddy Swims da una cátedra de R&B y poderío vocal en el Mad Cool Festival
Pasado un poco de la hora establecida para el comienzo y bajo una escenografía impecable, aparece el cantante de Georgia para demostrar por qué su ascenso en la escena global ha sido meteórico: lo suyo no es solo cantar, es vaciarse por completo para su público.
Desde el inicio, Teddy Swims dejó claro que venía con la intención de darlo todo y, por ello, comenzó por todo lo alto con la fuerza de The Door. Su capacidad para pasar del susurro más íntimo a una voz rasgada es sencillamente asombrosa, manteniendo una afinación perfecta que dejó boquiabiertos a los asistentes que colapsaban la capacidad del Orange Stage.

El repertorio fue una montaña rusa: Funeral, Bad Dreams, Mr. Know It All. La conexión con el público conectó de forma instantánea y en ascenso constante.
Uno de los momentos enérgicos de su set llegó con la versión de Van Halen del tema Jump, donde la banda demostró su descomunal versatilidad y puso a saltar y cantar a todos los presentes.

Ya para finalizar, el momento más esperado de la noche llegó con el tema Lose Control, desatando la locura colectiva. Este tema ya es un himno generacional. El tema fue coreado a pleno pulmón por una marea humana entregada al catártico y doloroso viaje de su letra.
Lo de Teddy Swims anoche fue puro talento en bruto y carisma infinito. Dejó la firme certeza de que los escenarios principales ya son su hábitat natural, consiguiendo emocionar, hacer bailar y, sobre todo, enamorar a los presentes con una de las mejores ejecuciones vocales de todo el festival.
La catarsis de Florence + The Machine en el Mad Cool fue el aquelarre místico con la reina de este festival
Justo eran las 00:30 h y nos preparábamos para el cierre de la jornada en el escenario principal. Cabe destacar que lo vivido no fue un concierto común, fue una ceremonia espiritual. Florence + The Machine regresaban a Madrid para reclamar su trono como una de las bandas de directo más imponentes, mágicas, antológicas y necesarias del planeta, ofreciendo una actuación que rozó lo mitológico.
Florence Welch apareció empoderada, descalza, con su tradicional look etéreo y en movimientos pelirrojos que dejaban en evidencia los vientos presentes en el recinto. No tardó ni un segundo en hechizar a las 57.000 almas que abarrotaban el Iberdrola Music.

El inicio del show fue una declaración de intenciones con Everybody Scream y Shake It Out. Con una banda y una sección de arpa e instrumentación mística sonando con una nitidez abrumadora, para este momento ya tenía más que claro que era el mejor sonido de todo el festival.
Florence Welch arrancó con la actuación dramática de sus composiciones. Su voz, que no parece conocer límites físicos, llenó cada rincón del recinto con una afinación y un desgarro que hipnotizó a todos los presentes desde los primeros compases.
Which Witch, Hunger, King, Heaven Is Here fueron construyendo, a lo largo de los 90 minutos, una ceremonia bendecida en el talento superdotado de esta mujer, que no solo nos logró poseer, nos enamoró.
El top de la noche llegó con Dog Days Are Over. Florence detuvo el concierto para pedirle a todos un sacrificio: guardar los teléfonos y vivir el momento presente, mirándose a los ojos. El estallido posterior, con decenas de miles de personas saltando al unísono, fue uno de los momentos más liberadores y bellos de toda la edición del festival.

Florence + The Machine nos regaló una experiencia transformadora. En un día repleto de propuestas milimétricas de pop de vanguardia, la banda británica aportó el alma, la teatralidad y el misticismo orgánico que elevaron la segunda jornada del festival a la categoría de inolvidable.
Florence Welch sigue siendo una fuerza de la naturaleza única en su especie. Es la dueña del Mad Cool, ¡ella es la reina!, y lo dice este servidor con toda la responsabilidad que corresponde.
Mad Cool 2026: Segunda jornada donde el pop y sus vertientes se apoderaron de Madrid
La segunda jornada se recordará como una de las más multitudinarias, eclécticas y emocionalmente vibrantes de la historia reciente del festival, con un recinto de Iberdrola Music que rozó el lleno absoluto al llevar a más de 57.000 personas.
¡Llegamos solo a la mitad!
Ahora es que queda Mad Cool.
Hoy vamos a por más y Arepa Volátil sigue presente.



