La escena musical de Brighton ha regalado al mundo algunas de las propuestas más estimulantes del rock británico contemporáneo. En ese ecosistema creativo surgieron nombres como Royal Blood, Black Honey o Creeping Jean, bandas que comparten un mismo ADN artístico marcado por la personalidad y la energía escénica. De esa misma ciudad costera nacieron también The Kooks, un grupo que ha sabido consolidar su identidad durante más de dos décadas dentro del panorama del indie-rock internacional.
The Kooks en La Riviera: una noche de comunión indie en Madrid
En su reciente paso por Madrid, la banda británica volvió a demostrar por qué su repertorio continúa conectando con audiencias de distintas generaciones. El concierto en La Riviera, con entradas agotadas desde días antes, reunió a una multitud entregada que transformó la velada en una auténtica celebración colectiva del pop británico.
La banda posee esa aura especial llevado a cada rincón del orbe un sello del directo de los más fiables del rock and pop británico y han ido conquistando y sumando adeptos a su causa, convirtiéndose en una de las presencias más destacadas de los festivales de todo el universo.
Una sala emblemática en sintonía con el indie británico
El ambiente en La Riviera reflejaba la expectación que despierta cada visita de The Kooks a España. La relación entre el grupo y el público español se ha fortalecido con los años gracias a sus constantes giras por el país, incluyendo su reciente presencia en Cosquín Rock Valladolid y la próxima actuación en Noches del Botánico.
Un espeso humo cubría el escenario cuando el cuarteto apareció ante el clamor del público. El concierto comenzó con Sofa Song, una pieza clave de su influyente debut Inside In/Inside Out. La reacción del público fue inmediata: voces al unísono y una energía que se expandía por cada rincón del recinto.
Un repertorio que define una generación
A lo largo del concierto, The Kooks desplegaron un repertorio que combinó clásicos imprescindibles con momentos más recientes de su discografía. Temas como Eddie’s Gun, Stormy Weather y She Moves in Her Own Way encendieron el ambiente y confirmaron la extraordinaria conexión entre la banda y sus seguidores.
El combo mostró una ejecución precisa, con una dinámica fluida entre los músicos y un sonido pulido que resaltó cada matiz de su propuesta sonora. El público respondió con entusiasmo, convirtiendo gran parte del show en un karaoke masivo.
Luke Pritchard, un frontman magnético
En el centro de la escena brilló Luke Pritchard, vocalista y principal compositor de The Kooks. Con una camisa de volantes roja que destacaba bajo las luces del escenario, se movía con naturalidad por cada extremo del escenario mientras establecía una comunicación constante con el público.
Su presencia escénica aportó intensidad al espectáculo, guiando al grupo a través de las diferentes atmósferas del concierto. Las texturas de guitarras, bajo y batería construyeron un paisaje sonoro envolvente que mantuvo a la audiencia completamente inmersa.
Entre nostalgia y evolución sonora
La discografía reciente del grupo también tuvo representación. De su último trabajo, Never/Know, publicado en 2025, interpretaron Sunny Baby. Este álbum continúa la evolución estilística de la banda, con influencias que recorren el jazz-funk, el pop-rock y matices electrónicos con reminiscencias ochenteras.
Antes de ese momento llegaron interpretaciones sólidas de Westside y Sweet Emotion, piezas que reflejan la capacidad del grupo para equilibrar su herencia indie con nuevas exploraciones sonoras.
La banda también ofreció momentos especialmente emotivos con canciones como See Me Now, Sway, Shine On y See the World, donde la atmósfera del recinto se transformó en una comunidad musical unida por la misma banda sonora.
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El clímax final de una noche inolvidable
Tras abandonar brevemente el escenario, The Kooks regresaron para el tramo final del concierto con dos himnos imprescindibles de su repertorio. Ooh La y Naïve provocaron el punto más alto de la noche, con la sala completamente entregada. La ovación final se extendió durante varios minutos, un reconocimiento espontáneo a una actuación que confirmó la vigencia de la banda dentro del indie británico del siglo XXI.
Los fans extasiados, no pudieron resistirse y tras el apoteósico directo y la lluvia de aplausos durante varios minutos que le dedicaron al grupo, hicieron parada obligatoria en el increíble stand de Merchandtour para llevarse camisetas que les recodaran que The Kooks había ofrecido un concierto de antología en La Riviera. Un recuerdo tangible de una velada que quedará grabada en la memoria colectiva del público madrileño.
Con cada nueva visita, The Kooks refuerzan su vínculo con Madrid y con el público español. Su capacidad para mantener intacta la esencia melódica que los hizo conocidos, al tiempo que incorporan nuevas texturas sonoras, explica por qué siguen ocupando un lugar destacado dentro de la música alternativa contemporánea.
The Kooks pasó por la capital española y desde aquí solicito, sean declarados hijos predilectos de Madrid, de España y de los dioses de la música.




