Tras dos años de zozobra por aquella fecha cancelada en 2024, el rapero del barrio porteño de La Boca se encontró cara a cara con un público venezolano que había guardado la energía todo este tiempo.
Las cuentas pendientes suelen pagarse mejor cuando hay paciencia de por medio. Luego de la cancelación en 2024, Mateo Palacios —conocido por todos como Trueno— pisó finalmente suelo venezolano para saldar esa deuda. Y lo hizo en el escenario perfecto: una Concha Acústica de Bello Monte arropada por la neblina, pero encendida por el calor de un público que no escatimó en lucir sus camisetas de la albiceleste y de Boca Juniors.

Desde temprano, el ambiente olía a cita esperada. Poco importaron los retrasos en las vías o los viajes de carretera de quienes cruzaron varios estados solo para estar allí. Tras la espera impaciente que coreaba su nombre en penumbras, las luces cayeron para dar paso a una estructura metálica iluminada y una banda completa afilando el sonido: batería, bajo, guitarra, teclados y percusión, sin teloneros.
Sólido el Turr4zo de Trueno
El arranque fue una ráfaga de velocidad y agresión lírica. Respaldado en tarima por su padre en las voces de apoyo, el rapero argentino abrió fuego con Con el Combo y soltó sin anestesia temas como Atrevido, Real Gangsta Love y 90s. Alrededor de 30 canciones y cerca de las dos horas, Trueno paseó a la audiencia por toda su discografía, cruzando la solidez de Atrevido (2020), la vibra de El Último Baile (2024) y la frescura de su material más reciente, Turr4zo.

El homenaje a Canserbero y la conexión con el rap venezolano
Más allá del despliegue físico y el dinamismo del show, el momento cumbre de la noche se dio a través de la conexión local. Trueno no solo soltó guiños a la escena del hip-hop venezolano, mencionando a referentes como Akapellah y compartiendo tarima con figuras como Big Soto; el recinto se vino abajo cuando improvisó sobre la base de Es Épico, rindiendo un sobrio tributo a Canserbero, antes de invitar a Letra Emecé a un cara a cara de freestyle puro.

Así terminó el concierto de Trueno en Caracas
El tramo final devolvió la noche a sus raíces más crudas con la potencia de Fuck el Police y Violento, dejando el remate de fiesta para Dance Crip. El Mil Horas de Calamaro y Pumas, ese homenaje al cantautor, poeta y escritor Facundo Cabral, llenó de magia la tarima de La Concha Acústica, locación que, por cierto, hubo que cambiar por el impresionante aforo de fanáticos que corrieron a comprar su ticket.

«Empezamos con rap y terminamos con rap», sentenció el de La Boca antes de posar para la foto del recuerdo y despedirse con Dance Crip entre aplausos. Caracas, golpeada por el agua, pero complacida en ritmo, despidió una noche donde la espera dejó de importar en el preciso instante en que retumbó el primer beat, con la alegría de que el propio Trueno confesó que “este ha sido el mejor show de todo el tour hasta ahora, papá. Esperamos que esta noche sea la primera de muchas. ¡Que viva Venezuela, coño e’ la madre!”.




