El trío venezolano conformado por Álvaro Casas, Armando Áñez e Italo Pizzolante transformó la nostalgia en una fiesta, con un sonido muy maduro y lejos de envejecer, sabiendo acentuarse a pesar de lo que el tiempo y la distancia pueden otorgar.
Un martes común en los espacios de La Latina sirvió para recibir a una gran cantidad de caras conocidas, haciéndonos recordar esas buenas noches de la movida venezolana, en ondas de Brother y Chamo de distintas generaciones.
Luego de un fácil acceso al recinto, lo primero que nos conseguimos es con un lobby repleto de fans haciendo cola para la compra de merch, y por supuesto el vinilo Saludos De Americania, su más reciente trabajo discográfico.
Un teatro repleto, evidentemente, me confirmaba un sold out que consolida que esta gira de 4 países (España, Venezuela, Argentina y Chile) acababa de iniciar con buen pie.

El llamado era para comenzar a las 20:00; pero hasta en eso me siento en Venezuela con la impuntualidad en los inicios de conciertos. Lo importante es que el ambiente se prestaba para perdonar el retraso, y tan solo 15 minutos después entran en tarima el trío acompañado de 2 músicos más.
La bienvenida es sin palabras, solo música; se deja escuchar los primeros acordes de Antonio Adolfo y Filosofías, los 2 primeros temas del disco nuevo; y en ese instante, se borró la década de vacío que teníamos a la espera de Americania; parecía que nunca hubiesen dejado de tocar. Simplemente hermoso.

El instante donde diez años de ausencia se hicieron humo
Un venue que desde ya no paró de aplaudir y acompañar a este trío, y es cuando toma la palabra Italo con un Buenas noches, Madrid, gracias por estar aquí; Este tema fue probablemente compuesto en un sofá en el barrio de Salamanca, suena Sed; ahora sí, comenzó la fiesta; el rey drama hace presencia, llega el primer momento de complicidad con el público que corea a todo pulmón y ratifica que el segundo disco de la banda es un culto musical.
Suena Lista y los presentes nos dejamos arropar por la belleza de este tema que, acompañado de una acústica de La Latina, dio un plus maravilloso a las armonías vocales de Armando, Italo y Álvaro.
El impacto emocional de esta noche logró su efecto; esto recién comenzaba y ya sentíamos el inicio de un ciclo de una banda que nunca se fue. Suena uno de los temas más sentimentales de esta nueva onda: Aunque No Me Necesites.
Americania tiene la particularidad desde siempre de que sus temas nos juegan en texturas vocales que nunca nos sacan del asombro; ¡suenan increíble en vivo!
Una acústica impecable para curar la nostalgia
El sonido de esta banda es definitivamente muy bien aprovechado en el venue; qué sabroso es disfrutar de la música sin necesidad de llegar a la estridencia que la distorsiona, un sonido limpio y puro que alimentaba nuestros oídos.
Suenan temas del disco nuevo, Formas En La Oscuridad, Otro Planeta y la hiperbalada Ojos Nuevos, que es muy bien recibida e inclusive acompañada en coros por los presentes.

Uno de los momentos más top de la noche llega cuando Armando Áñez se queda solo en tarima para interpretar en una versión totalmente acústica el tema Clara, en la que se incorporan luego Italo y Álvaro para regalarnos un trío de voces que le dan la hipnosis a una noche que nos tiene enamorados de la banda.
Suena Viejo Amor, que es respetada en un silencio sepulcral de parte del respetable para poder disfrutar en pleno de un tema que destaca en voces maravillosas del trío.
Para este momento, se ha consumado una noche cargada de nostalgia y armonías vocales impecables.

El regreso a las raíces cuando el indie lo era todo
La noche avanza y es hora de viajar a las raíces de la banda, unos 15 años atrás, cuando el indie los invadía; Álvaro se apodera de la batería, Italo en guitarra y Armando en el bajo, sonido impecable para escuchar Estuve Contigo, Sal, Al Fin y Animal.
Qué momento tan brutal del concierto para los que crecimos identificados con esta banda, que desde siempre apostó a ser un aparte de la movida rock-pop venezolana sin dejar de apoyarla; eran muchos los que cantábamos estos temas en esta noche maravillosa.
Porque Madrid es el único lugar donde todo podía comenzar
Frase que daba la explicación de lo agradecidos que están con esta ciudad que los acobijó y sirvió de base en su momento para componer el segundo y tercer disco.
Avanzábamos y se bajan los decibeles, regresamos a la onda de Fiesta Del Rey Drama y se dejan escuchar dos temas más, En La Noche Que Te Perdí y posteriormente una de las canciones más esperadas y cantadas de la noche, Emilia, que vino acompañada de un lindo intro en piano de Armando y seguido de palmas por todos los presentes.
Calendarios es increíble en vivo, para mí, de las canciones que marcaron la noche, donde la entrega de la banda se vio recompensada con un público que los acompañó en el coro, creando una atmósfera única y un momento mágico.
El momento caribeño también fue muy bien recibido con el tema Amantes De Malecón, en el que Italo hizo el comentario jocoso de la noche. El tema reggae del momento

Seguimos en la onda de LFDRD y suena Yo Malandro que es totalmente coreada por todo el Teatro.
Se acercaba el final del show, pero aún quedaba más y aprovechan para presentar a Pablo en la batería y a Luis Otamendi en la guitarra, quien recibió muchos aplausos de los presentes, ya que, sabemos, fue parte fundamental en el nacimiento del último disco de la banda, Saludos De Americania.
El falso final llega con el tema Lo Que Más Quiero para regresar entre aplausos y gritos de canciones que el respetable solicitaba; el tema elegido para culminar fue Estoy Afuera, Sal
Americania lo logró con 23 canciones en un show de hora y 45 minutos, un concierto sólido, íntimo, maravilloso; lo visto anoche confirma que el legado de esta banda sigue intacto.

Este trío demostró que, a pesar de un largo silencio, pudieron mantener unido a un público con el pasar de los años.
Muchas canciones pendientes, pero quedamos más que conformes; al final, es mejor así, mantener las ganas para que regresen otra vez, y hagan caso a ese grito nacido de uno de los presentes de la noche: No se vuelvan a separar.
¡Larga vida para Americania!
Gracias a nuestros amigos de La Sordera por la invitación; como siempre, excelente logística y producción.


















































