Honora, el debut solista de Flea: un viaje al pasado en honor a sus influencias
El bajista y cofundador de los Red Hot Chili Peppers, luego de ser parte de diversos supergrupos, se embarca en una carrera de solista que nos deja boquiabiertos con Honora; un resultado totalmente opuesto al funk-rock al que nos tenía acostumbrados.
Michael Balzary, mejor conocido como Flea, lo hemos conocido por más de 4 décadas como bajista de los RHCP. Pero también se ha aventurado en grandes proyectos como lo fueron Atoms for Pieces junto a Thom Yorke de Radiohead, Jane’s Addiction, Rocket Juice & the Moon junto a Damon Albarn de Blur y Gorillaz, y muchos más.
En este 2026, se atreve a dejar a un lado todo ese espíritu del rock para darle cabida a sus raíces y recuerdos de la infancia, dándole nacimiento a Honora, un trabajo curtido en jazz y mucho material experimental.
Madurez, experimento y meditación convertidos en sonido.
Conseguir la suficiente inspiración para atreverse a tanto es un reto que se propuso Flea al expresar en 10 temas su influencia y amor por el jazz de manera muy significativa, al punto tal de rendir homenaje a su primer instrumento, la trompeta.
El bajo y la trompeta de este gran músico se ven acompañados de un Dream Team de la movida jazzística de Los Ángeles que incluye a Josh Johnson en el saxo, a Anna Butterss en el contrabajo, a Jeff Parker en la guitarra y, finalmente, a Deantoni Parks en la batería.
El 60 % del disco va de la composición de Flea, y que da equilibrio y complemento al LP con 4 covers.

Un disco con colaboraciones de lujo de la mano de Thom Yorke y Nick Cave
El disco cuenta con invitados de alta gama que le dan un plus muy valioso al trabajo, como Thom Yorke en el tema Traffic Lights y Nick Cave prestando su voz para Wichita Lineman.
El disco inicia con Golden Wingship, tema instrumental lleno de psicodelia, con un bajo sutil y que disruptivamente pasa a un estilo de jazz desatado pero controlado, donde la trompeta de Flea es protagonista.
A Plea, el tema más largo del disco, de casi 8 minutos, es muy hipnótico y que, de una forma lejana, me recuerda cierta época experimental de los Chili Peppers, pero matizado por arreglos de viento.
Traffic Lights es sin duda mi tema favorito del disco; la voz única de Thom Yorke, junto al sonido de un bajo minimalista, la hace hermosa, y no puedo negar que me recuerda mucho el concepto electrónico ambiental de Atoms for Peace.

Flea consigue con Honora una conexión íntima y emocional
No cabe duda de que este primer disco en solitario es un buen curso introductorio para quienes se califiquen de iletrados en el mundo del jazz, además de conocer un gran proyecto que muta de un sueño y pasión que rondaba por el deseo de décadas de Flea; definitivamente no es un capricho, es un anhelo que premia todo lo conseguido por este gran bajista.
El disco avanza y se deja escuchar Wichita Lineman; particularmente considero que la participación de Nick Cave hace que la canción nos lleve por un momento muy emotivo en el disco, con grandes arreglos en la trompeta interpretada, por supuesto, por Flea.
Los covers: El homenaje a Frank Ocean y Funkadelic
Es muy destacable la versión de Funkadelic con el tema Maggot Brain, donde hay un juego maravilloso de clarinete y flauta que nos pone a levitar en una atmósfera única.
Thinkin Bout You lo considero de lo más comercial y main del disco, en principio, por ser un cover de un tema muy conocido de Frank Ocean, convirtiendo su trompeta en la voz de la canción y pidiéndole permiso al R&B para maquilarlo de manera increíble, con melodía con nombre de jazz.
No quiero dejar de mencionar una gran canción como lo es Morning Cry, de mis favoritas desde ya; me hace viajar a cualquier noche de jazz en New Orleans, donde la improvisación o jamming son protagonistas de la velada, y que juega al híbrido con un bajo a contratiempo que no debería pertenecer a la canción, pero que, al mismo tiempo, sin ella, pierde magia.

Flea como solista se encuentra con la dignidad y la moral en estado íntegro.
Honora es un trabajo que se merece el mayor de los respetos; lo considero una joya que, con el pasar del tiempo, no se depreciará; todo lo contrario, adquirirá un valor incalculable y lo podremos ver como un gran homenaje de Flea, quien conceptualiza un llamado a la paz y al amor.
El disco tiene la producción en conjunto de Josh Johnson junto a Flea, lo que permite que se sienta, a pesar de lo psicodélico que es, un trabajo muy orgánico.
Si buscas por un instante ver cómo Flea abandona el slap-bass por un sonido de jazz, este es el lugar adecuado.
Si tienes cabida en tu gusto para el jazz espiritual, este es un gran disco.
Si te nace la escucha de melancolía convertida en trompeta, pues estás en el camino correcto.
Y, si todo lo anterior lo quieres disfrutar en ambientes psicodélicos, pues Honora es la mejor elección.
¡Gran disco!
8.5/10




