El Apocalipsis tiene compás a cuatro tiempos: Bienvenidos a la 70ª edición del concurso de talentos favorito de los que disfrutan viendo el mundo arder desde un sofá de Ikea.
Las entradas para el Festival Eurovisión 2026 en Viena se han agotado en 14 minutos. ¡Catorce! Ese es exactamente el tiempo que tarda la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en ignorar una crisis ética si hay suficientes ceros en la cuenta corriente.
Es enternecedor: cual chica Almodóvar, el mundo está al borde de un ataque de nervios, pero miles de personas han decidido que su prioridad vital es ver a un representante de Azerbaiyán cantando sobre el amor universal mientras el backstage tiene más tensión que una cena de Navidad con tus suegros terraplanistas y antivacunas.
El club de los 35: ¿Festival o reunión de vecinos?
Este año, el cartel de países parece el grupo de WhatsApp de una comunidad de vecinos después de una derrama. Con solo 35 países confirmados, la UER ha logrado lo imposible: que Eurovisión parezca exclusivo por falta de personal.
España, Irlanda y los Países Bajos han decidido que este año no se mezclan con la chusma, dejando el festival con menos participantes que una partida de bingo en un asilo. El motivo oficial son discrepancias con la participación de Israel, pero en el Manual sospechamos que simplemente no querían que les salpicara el champán en un salón donde nadie se habla. La UER insiste en que el festival es apolítico, lo cual es tan creíble como decir que las Kardashian son naturales.
Viena 2026: Valses, conflictos y reventa
Si no pudiste comprar tu entrada en los 14 minutos de gloria, no sufras. Siempre puedes ir a la reventa oficial y dejar un riñón como fianza. Lo irónico es que la gente está pagando fortunas por asistir a lo que promete ser la gala más incómoda de la historia. ¿Morbo? …Quizás.
Imaginen el ambiente: la delegación de Israel sale a cantar una balada sobre la armonía de las flores, mientras el público austríaco intenta decidir si abuchear con elegancia o simplemente mirar sus móviles hasta que pase el tornado. Es la máxima expresión de la anormalidad moderna: pagar por estar en el epicentro de una incomodidad global solo para poder subir un story con el hashtag #UnitedByMusic.
¿Por qué esto es caviar para el Manual de lo Anormal?
Disonancia Cognitiva Nivel Pro: La UER ha endurecido las reglas de votación para evitar votos ideológicos. Básicamente, quieren que votes con el oído, no con el cerebro. Buena suerte con eso en un continente donde hasta elegir el tipo de pan es un acto político.
El Silencio de los Corderos (y los Ganadores): Nemo y otros ganadores están devolviendo sus trofeos y nos preguntamos: ¿dónde los guardan? ¿En el mismo cajón donde la UER guarda su brújula moral?
Viena, la Ciudad del Sueño: La capital austríaca se prepara para recibir a miles de fans que, armados con banderas y purpurina biodegradable, fingiendo que todo está bien. Es la orquesta del Titanic, pero con sintetizadores y coreografías de TikTok.




