Dave Grohl tiene 57 años y es el único tipo en el planeta capaz de venderte la misma hamburguesa desde 1995 y hacerte creer que esta vez la carne es orgánica y de garaje (como AC/DC). Mientras los críticos se ponen intensos con la energía cruda de Your Favorite Toy, aquí sabemos que lo que acaba de soltar no es una canción: es una actualización de software para tu nostalgia.
El insight: Dave sabe que eres un acumulador
Llamar a un track Your Favorite Toy es un nivel de honestidad que asusta. Grohl sabe que, para el mundo moderno, Foo Fighters es ese muñeco de He-Man que tienes guardado en una caja: solo lo sacas cuando quieres recordar que antes no te dolía la espalda al levantarte.
La canción es básicamente Dave diciendo: Sé que soy tu juguete viejo, pero dame cuerda una vez más; que todavía tengo que pagar la mansión.
La magia del estudio: suciedad con filtro de Instagram
Nos quieren vender que el tema es sucio y explosivo. Por favor. Ese sonido está más producido que una cara de las Kardashian. Es una distorsión tan limpia que podrías comer sobre ella.
Es el equivalente rockero a comprar unos jeans rotos en una tienda de lujo: te cobran el triple por algo que se supone que debería estar viejo, pero que huele a perfume caro.
El tour con QOTSA: el combo agrandado
La gira con Queens of the Stone Age es la jugada maestra. Es como cuando el algoritmo te recomienda una cerveza artesanal justo después de que compraste una Coca-Cola.
Dave pone las sonrisas y los estadios, y Josh Homme pone la cara de viejo malote para que sintamos que el rock sigue siendo peligroso. Es un cobranding de supervivencia: uno pone el marketing y el otro pone la actitud rebelde.
El veredicto final
Your Favorite Toy es una pieza de artesanía industrial impecable. No es el regreso del rock: es la confirmación de que el género ahora es una franquicia, como Star Wars o los Avengers.
Grohl no compuso un himno; programó un recordatorio para que no te olvides de comprar la entrada. Y ahí vamos todos a darle play mientras el algoritmo sigue siendo dueño de lo que debemos escuchar.




