Kasabian con su más reciente disco da cierre a la experimentación sonora y consolidación de su nueva etapa
Septiembre fue, en definitiva, el mes de nacimiento de ACT III, luego de diferir su génesis propuesto para julio de este año, pero que, por motivos de producción, se retrasó.
Con más de 2 décadas entregados a la música, esta banda nacida en Leicester no se cansa y nos regala este noveno disco de su carrera.

ACT III no es un disco cualquiera; el álbum funciona como el cierre de una trilogía sonora y creativa liderada por Sergio Pizzorno. Comenzó hace 4 años, en el 2022, con The Alchemist’s Euphoria, el primer disco tras la salida del vocalista Tom Meighan, y continuó en 2024 con Happenings.
El concepto del disco está profundamente inspirado en el mundo del cine. De hecho, su propia estructura imita la producción de una película, que viene nacida de las vivencias de Pizzorno con momentos eufóricos.
Lo nuevo de Kasabian: un enfoque de matiz cinematográfico y teatral
En ACT III, las canciones nacieron de imágenes visuales y guiones mentales que Pizzorno creó antes de componer la música, tanto así que se aleja casi por completo del formato tradicional de «banda de rock» para arropar un sonido electrónico, bailable y maximalista.
El disco sigue, evidentemente, la línea de Happenings (2024); es un trabajo que no está por la labor de dar muchas volteretas, es extremadamente conciso y envuelto en casi 33 minutos divididos en 13 canciones que no llega ninguna a 4 minutos, logrando el impacto inmediato, con ganchos o riffs muy atrapantes y, a mi parecer, están pensados para la energía de los festivales y los conciertos en directo; y lo digo con propiedad por lo vivido el pasado mes de julio en el Mad Cool.
ACT III – Cotufas para disfrutar de una película 100% auditiva.
Sergio Pizzorno, junto con el productor británico Mark Ralph, son los guionistas de esta obra repleta de rock, pop psicodélico, indie, funk, electrónica y brochazos de R&B. Esta crítica de ACT III pasa por sus 13 pistas, distribuidas en 10 canciones principales y 3 interludios cinemáticos, donde Kasabian muestra distintas caras de su sonido actual.
El disco inicia con Quiet On Set Please 1m9, el cual nos da la bienvenida generando incertidumbre y algo de tensión, para darle paso a una apertura dura y directa apoyada en una línea de bajo distorsionada y la inconfundible voz de Pizzorno con el tema Soulmate.
Hippie Sunshine es de mis favoritas; fue el primer sencillo de ACT III; es vitamina pura de carácter auditivo, con psicodelia pop y un ritmo muy contagioso.
Superpower es otra gran canción que contrasta drásticamente con lo antes escuchado; me lleva a los extremos de gustos, pero finaliza en un “me encanta”; es muy experimental, con sonido R&B y un groove G-Funk bien particular.
Great Pretender y Nothing Better Than This son un par de temas que podemos definir como marca registrada de la casa, identidad pura de lo que ha sido un recorrido de los últimos 4 años de Kasabian; la primera es demasiado hit popero que te pone en modo concierto; la segunda, a pesar de ser bastante oscura, mantiene ese dance mode característico de la banda.
ACT III: canciones breves, disparos de adrenalina y experimentación pop
Los integrantes de Kasabian, Sergio Pizzorno, Chris Edwards, Ian Matthews y Tim Carter, han manifestado que ya no tienen nada que demostrar y que prefieren «dejar que la música hable por sí sola»; hacer oídos sordos de las críticas de los nostálgicos de épocas iniciales de la banda es precisamente la fórmula que permite que la banda se mantenga más unida que nunca.

Seguimos explorando ACT III y nos conseguimos con Mind Palace 2m7, el segundo interludio instrumental del disco que funciona como una pausa mental electrónica que ayuda a realizar la transición hacia la segunda mitad del álbum.
El comienzo de esta segunda parte, a cargo de Silver Apple Eyes, es brutalmente bueno, ya que viene cargado de rock y dance alternativo, que hacen un gran match con las voces en capas que la hacen definitivamente un temazo.
The Guru And The Crypto Time Machine, vaya nombre para una canción que simplemente viene para llenarnos de rock con hip-hop. Tema divertido, sin más que agregar.
El intro para lo que es el cierre del disco viene a cargo de sonido muy arcade y de videojuegos; son simples efectos de sonido: NPC 3m12.
Glide se convierte en la pista más larga de ACT III. Mucha psicodelia (precisamente de lo que más me gusta). Es un tema hipnóticamente acústico.
Hyper//Rising, ¡qué buena canción! Me hubiese encantado que la tocaran en julio pasado; es una tarea pendiente que tengo de escuchar en vivo; es un indie genial y con una batería que debe sonar genial en directo por lo pesada que es.
El disco termina con Say You (Closer). Es una canción que resulta en el encuentro de ese pasado clásico de la banda con su nuevo presente electrónico; es una celebración y euforia bailable en todo lo alto.
ACT III de Kasabian es el puente que permite a la banda conseguir su destino.
Este noveno disco no busca descubrir el agua tibia ni ser un termómetro de comparación con Velociraptor (2011), Empire (2006), ni mucho menos el homónimo Kasabian (2004), pero triunfa de forma absoluta en su cometido: ser un disco extremadamente divertido. Es el cierre perfecto para una obra que consolida a los Kasabian como un proyecto audaz y seguro de sí mismo.
Tras este análisis de ACT III, queda claro que el disco no busca mirar hacia atrás, sino cerrar una etapa y reafirmar el presente de Kasabian.
Para cerrar, cito textualmente un comunicado oficial de la banda: «Act III recopila todo lo que hemos hecho. Los momentos altos, los bajos, el caos y la belleza. Trae el telón abajo en lo que ha sido una maldita ópera de seis años que nos ha terminado conduciendo hasta este registro».
Buen trabajo, espero poder escuchar más de ello en próximos conciertos…
Les doy un sólido 7,5/10.



