La música en directo volvió a encontrar uno de sus escenarios más singulares en Plaza Mahou, el espacio instalado en las entrañas del mítico Estadio Santiago Bernabéu, feudo del Real Madrid, donde KITAI presentó oficialmente El Bar de Siempre, su nuevo trabajo de estudio. Una cita marcada por la intensidad sonora, la cercanía con el público y esa identidad salvaje que el grupo madrileño lleva impregnada en cada directo.
KITAI incendia Plaza Mahou con la presentación de El Bar de Siempre en el corazón del Santiago Bernabéu
Ante una nutrida presencia de medios especializados, profesionales de la industria musical, familiares y algunos seguidores privilegiados, la banda apareció con la energía volcánica que ha construido su reputación dentro del panorama del rock alternativo español. Desde los primeros compases, el ambiente se transformó en una descarga de adrenalina compartida entre escenario y audiencia.

La propuesta organizada e impulsada por Vibra Mahou, la plataforma musical de Mahou Cinco Estrellas que genera experiencias cinco estrellas en torno al directo, convirtió el recinto en una ceremonia inmersiva donde la música adquirió otra dimensión. Gran show de luces tenues, disparos de humo, expectación y el pulso constante de los amplificadores prepararon el terreno para una velada que respiraba autenticidad desde el primer minuto.

KITAI y su directo magnético
Con el espacio completamente encendido, subieron al escenario Kenya a la voz, David Serrano en la batería, Fabio Yanes al bajo y Eduardo Venturo a la guitarra. Los cuatro integrantes desplegaron una conexión inmediata con el público a través de un repertorio compacto, feroz y emocional.
La apertura llegó mediante una intro enlazada con El Bar de Siempre, la canción que da nombre al nuevo álbum publicado apenas unas horas antes del evento. El arranque funcionó como una declaración de intenciones: riffs afilados, contundencia rítmica y una puesta en escena diseñada para remover cada rincón del recinto.
La intensidad continuó creciendo con interpretaciones de El Dorado y De algo hay que morirse, dos composiciones que reflejan el músculo creativo del cuarteto y esa capacidad de combinar crudeza, melodía y tensión emocional dentro de una misma estructura.
En medio de la presentación, un maestro de ceremonias conversó con los integrantes sobre el proceso creativo del disco y el momento actual de la banda. Las respuestas dejaron entrever una etapa de madurez artística, ambición escénica y absoluta confianza en el camino que están construyendo dentro de la escena nacional.

Rock madrileño, electricidad escénica y una noche diseñada para sentirse de cerca
Un disco que reafirma el carácter de KITAI
El tramo final de la actuación mantuvo el nivel de intensidad con canciones que encontraron una recepción inmediata entre los asistentes. Telaraña envolvió el ambiente con una atmósfera densa y envolvente, mientras El amor te da miedo atravesó la sala con precisión emocional y una interpretación especialmente poderosa por parte de Kenya.
El cierre llegó con Hasta que duela la noche, una pieza magnética que terminó de consolidar la comunión entre banda y público. Durante varios minutos, Plaza Mahou dejó de ser un espacio dentro del Bernabéu para convertirse en un auténtico templo del rock en directo.

La nueva experiencia impulsada por Vibra Mahou volvió a demostrar la importancia de generar encuentros cercanos entre artistas y audiencia. En esta ocasión, KITAI transformó la presentación de El Bar de Siempre en una celebración sonora cargada de fuerza, personalidad y honestidad escénica.
Con esta nueva etapa, el grupo madrileño reafirma su identidad dentro del circuito nacional y confirma que su directo continúa siendo uno de los más intensos y sólidos de la actualidad.
Descubre el nuevo capítulo de KITAI mediante su gran disco El Bar de Siempre y sumérgete en una de las propuestas más intensas del rock nacional actual. Comparte tu canción favorita y sigue de cerca las próximas fechas de la banda que los tendrá aterrizando en el Festival Gigante en Guadalajara , el Sonorama Ribera en Aranda del Duero o El Festival de los Sentidos en Albacete.








