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Linaje conquista Madrid con una noche de rock y homenajes

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Madrid volvió a vestirse de rock la noche del sábado 12 de septiembre en la Sala La Riviera dónde recibió a Linaje en una velada que tenía todos los ingredientes para convertirse en algo especial: una banda joven, un público entregado y un repertorio construido sobre un álbum, varios singles y una enorme capacidad para mirar hacia atrás mientras empuja con fuerza titánica hacia delante.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

Desde BerriozarNavarra, hasta el cosmos que la banda parece empeñada en conquistar, Linaje salió a escena dispuesto a demostrar que el rock sigue encontrando almas donde crecer. La noche terminó siendo mucho más que un concierto. Fue una reunión de amigos, una reivindicación de las raíces y un homenaje muy emotivo a algunos de los nombres que han construido la historia del rock español durante décadas.

Una entrada directa al incendio

Primero apareció una guitarra. Después, una ráfaga de luces atravesó el escenario y puso al público en situación. La respuesta fue inmediata. En La Riviera había ganas de riffs, de tambores y de canciones cantadas a pleno pulmón. Los músicos fueron ocupando sus posiciones uno a uno hasta que apareció Aarón Romero, cigarro en mano y con esa mirada cómplice que establece un pacto inmediato con la platea. El quinteto atacó directamente Ay morena mía y enlazó después con Desataron a los perros, la canción que da título a su primer álbum.

Desde los primeros compases quedó claro que Linaje sabe manejar el escenario. Hay juventud, pero también una seguridad que sorprende y es para aplaudir. Una formación que logra en el directo que cada acorde llegue acompañado de movimiento, gestos y una respuesta cada vez más sonora desde el público. Complicidad y química en todo momento se pudo contemplar entre el grupo y los fans.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

Linaje convierte La Riviera en una celebración del rock, la memoria y la familia

Romero agradeció que los asistentes hubieran elegido acompañarlos entre la enorme cantidad de propuestas que llenaban Madrid durante el fin de semana. Entre conciertos como el de Los Delincuentes, las carreras de F1 y las fiestas populares, el cantante puso en valor que La Riviera volviera a llenarse para verles. El agradecimiento se convirtió rápidamente en un aplauso.

Del rock de Platero y Tú al norte en euskera

Tras Querida libertad llegó uno de los primeros grandes momentos de la noche. Linaje se lanzó a por una enorme versión de Tiemblan los corazones, de Platero y Tú, ahora reconfigurada como La Gripe y Tu. Una de esas canciones que forman parte del ADN sentimental de varias generaciones. La sala respondió al unísono y las voces del público se mezclaron con las de la banda mientras Aarón Romero dejaba claro que el norte también estaba muy presente en aquella noche. Entonces apareció el euskera.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

Askatu ezazu ilea llegó con la colaboración de Eder, ampliando todavía más la paleta de una banda que entiende sus raíces como una parte esencial de su identidad. El escenario se convirtió durante esos minutos en una prolongación de Berriozar, con Madrid como punto de encuentro. La sensación de familia comenzaba a hacerse cada vez más evidente. La segunda fecha agotada en pocos meses en Madrid explicaba también la confianza con la que Linaje estaba afrontando el concierto. La banda destilaba oficio y talento a partes iguales, con una energía juvenil que aparecía en cada cambio de ritmo, en cada golpe de batería y en cada guitarra. En la sala convivían varias generaciones y esa amplitud de edades terminó siendo una de las fotografías más significativas de la velada.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

Barricada, Marea, Robe y el rock como faro

Después de El vendavalLinaje volvió a mirar hacia sus referentes para interpretar Todos mirando, de Barricada. La elección tenía un peso especial. En una noche tan importante para una banda que empieza a construir su propia historia paso a paso, reservar espacio para algunos de los pilares fundamentales del rock patrio habla de respeto y también de memoria. La versión fue recibida con entusiasmo y terminó convertida en uno de esos momentos en los que escenario y público dejan de funcionar como dos espacios diferentes.

Con Chatarra y laurel La Riviera ya funcionaba como un fuego sagrado y Linaje decidió seguir ampliando la nómina de invitados. Llegó entonces La luna me sabe a poco, de Marea. Para la ocasión subieron al escenario Carlos Escobedo, voz y bajo de Sôber, y Alen Ayerdi, batería de Marea y Ciclonautas. Fue una de las postales más emotivas de la noche. La presencia de ambos músicos, acompañado por pianista y violinista junto al propio Aarón Romero reunía sobre un mismo escenario distintas generaciones y sensibilidades del rock español.

Alen Ayerdi permaneció después en escena con el cajón peruano para acompañar una versión electroacústica de Golfa, de Extremoduro. Antes de interpretarla, Aarón Romero dedicó unas sentidas palabras a Robe Iniesta. Las guitarras cedieron espacio a una interpretación más desnuda y cercana. El homenaje, para enmarcar. Después llegó Por verte sonreír, de La FugaAarón aprovechó el momento para dedicar unas palabras emotivas a Rulo Gutiérrez, actualmente centrado en su proyecto Rulo y La Contrabanda. Cada homenaje iba aportando su trozo de tela para construir un mapa sentimental del rock nacional.

Un abuelo y unas palabras desde el alma

El momento más delicado de la noche llegó cuando Aarón Romero pidió al público que no grabara con los móviles. El cantante tomó un papel y comenzó a recitar Es de los nuestros. Un texto con el cual habló de su abuelo, que afronta la cruel enfermedad del alzhéimer, y compartió con la sala una enseñanza que conserva de él: La voz no hay quien la pare, ni rejas ni paredes .Durante unos instantes, La Riviera quedó detenida. El público escuchó con un respeto absoluto. Después llegó el aplauso. Un aplauso largo, sostenido y cargado de emoción. En algunos rostros aparecieron lágrimas. Probablemente porque la historia de Aarón también tocaba recuerdos y experiencias personales de quienes estaban allí. Entonces Linaje afrontó Aún me duele con el corazón completamente expuesto. Fue el momento de mayor intimidad de una noche construida alrededor de la energía del rock.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

La recta final: más amigos, más canciones

La emoción dio paso de nuevo al rugido. A remojo devolvió el pulso eléctrico al escenario y A la luna le sobran canciones volvió a convertir La Riviera en una fiesta del riff. Desde el fondo del escenario irrumpieron Poncho K y Benito Kamelas, sumándose a una interpretación que cautivo por completo. La celebración continuó con La Serenata, para la que apareció Antonio Lülu Suárez .

La estampa tenía algo de reunión de amigos que han compartido escenarios, canciones y referencias durante años. En el centro estaba Linaje, todavía en una etapa temprana de su trayectoria, pero ya capaz de reunir alrededor de su propuesta a músicos con historias propias dentro del rock patrio español. Para el cierre reservaron Nunca quise tu esqueleto. Los coros masivos rubricaron la última canción y confirmaron la comunión que la banda ha conseguido establecer con su público allí donde toca. La despedida llegó después de un concierto marcado por la entrega, la emoción, los homenajes y como las canciones pueden pertenecer a una banda, pero también forman parte de quienes las escuchan.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

Txema Benítez, poesía para abrir la noche

Antes de que Linaje tomara el escenario, Txema Benítez dejó una gran impresión con su propuesta de guitarra y poesía. Canciones como Las bragas de la soledad, una de las piezas clave de su proyecto en solitario, mostraron una propuesta asentada sobre la crudeza del rock de autor y la sensibilidad de la palabra recitada y cantada.Txema Benítez, integrante también de Doxa, consiguió captar la atención de la sala desde una fórmula directa: guitarra, voz y textos cargados de fuerza lírica. Su actuación preparó el terreno, encontró complicidad con los primeros asistentes y permitió que nuevos oyentes descubrieran su proyecto.

Linaje La Riviera Madrid
Fotos: Henrique Pratas @henrique_pratas

Linaje dió otro paso importante en su carrera. La noche de La Riviera demostró que la banda oriunda de Berriozar ya tiene una identidad reconocible y la capacidad de hacer que una sala entera sienta que el rock es una forma de entender la vida.

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Autor

  • Linaje La Riviera Madrid

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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