Alcalá de Henares volvió a demostrar que la historia también sabe hacer riffs. La noche del sábado 22 de agosto de 2026, la Huerta del Obispo, dentro del recinto amurallado del Palacio Arzobispal, abrió sus puertas a la nueva edición de Los Conciertos de la Muralla con una triple descarga de rock: Loquillo, Ciclonautas y La Gripe y Tú. Una combinación de guitarras que convirtió las piedras centenarias en caja de resonancia de una noche larga, intensa y con vocación de ser eterna.
El emplazamiento juega con ventaja
Las murallas, el espacio abierto de la Huerta del Obispo y la silueta histórica del recinto construyen un escenario en el que cada nota adquiere una dimensión especial. El enclave forma parte del conjunto histórico de Alcalá de Henares, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, y durante estas noches la música se incorpora a esa memoria sin pedir permiso.

La organización ha planteado, además, un recinto pensado para alargar la experiencia: terrazas, zonas de descanso y una oferta gastronómica con foodtrucks acompañan al escenario. Hay quien llega buscando una canción y termina montándose una pequeña excursión nocturna entre cultura, comida, copas, conversaciones y arte.
Existe también una dimensión que merece atención. Los Conciertos de la Muralla cuentan con una iniciativa solidaria vinculada al rescate, alimentación y atención veterinaria de animales vulnerables, con donaciones destinadas a entidades como AXLA, CIMPA, ACUNR, APAP Alcalá y Cantileros. El arte, en este caso, tiene una segunda frecuencia: la de la solidaridad. La pasión por la música se convierte en refugio y una segunda oportunidad para cientos de peludos.
Ciclonautas: tres tipos, tres instrumentos y cero concesiones
Los Ciclonautas saltaron al escenario con convicción y el power trio formado por Mai Medina, Txo Pintor y Alén Ayerdi, voz y guitarra, bajo y batería, respectivamente, mordió la yugular certeramente. La banda navarro-argentina es como un dragón mitológico de tres cabezas que echa fuego y canciones por igual con maestría. Poseen músculo, precisión, garra, madera, poesía y una manera de entender el rock que prescinde de adornos innecesarios. Con un sonido pulcrísimo desde el primer acorde hasta el último golpe de plato, demostraron estar en un estado de forma excepcional. Verlos en vivo es toda una experiencia vital.

Con En Mi Espacio Sideral, Chinche Verde y Mi Estupidez, pertenecientes a su celebrado aclamado álbum Ecdisis, pusieron la maquinaria a pleno rendimiento. El trío traccionó con seguridad y mostrándose como una familia del riff perfectamente ensamblada. Piezas clásicas su recorrido como El Sol y Eterno Aprendiz fueron dagas afiladas. El público respondió desde abajo y Ciclonautas devolvió el gesto con gran cercanía, aplaudiendo a la audiencia, palabras de cariño y ese intercambio que transforma un concierto en algo para recordar eternamente. Cuando abandonaron el escenario, Alcalá de Henares ya estaba oficialmente en llamas.
Loquillo, el rock and roll vestido de negro
Loquillo apareció con una presencia escénica que no necesita explicaciones. El barcelonés, venido a este mundo como José María Sanz Beltrán, pertenece a esa estirpe de artistas que han convertido su propia figura en parte inseparable de la música. Su manera de caminar, las miradas, los giros, sus poses, sus pasos de baile, los brazos extendidos y esa gestualidad entre el dandy, el tipo duro y el superviviente del rock construyeron desde el primer minuto un personaje perfectamente reconocible sobre las tablas.

El viaje por carretera se iniciaba con En Las Calles De Madrid, Línea Clara, Creo En Mí, El Hombre De Negro —versión de Johnny Cash— y Los Buscadores. El concierto fue dejando de pertenecer únicamente al escenario para expandirse hasta el cosmos y el olimpo. La gente cantaba. Y cantaba fuerte. La Huerta del Obispo se convirtió en un karaoke multitudinario en el que miles de voces parecían competir con el propio protagonista. Salud Y Rock And Roll, Cruzando El Paraíso, El Rompeolas, Memoria De Jóvenes Airados y El Último Clásico hicieron que Loquillo fuera ese as en la manga que jamás defrauda. Personificación absoluta de un rock star ibérico, el Loco realizaba un show diseñado para acariciar las almas de la multitud.
La gran pantalla situada detrás de la banda amplificó visualmente el espectáculo y sirvió como marco para una noche de auténtico lujo. Igor Paskual y Josu García en guitarras, Laurent Castagnet en batería, Dani Herrero en saxofón, entre otros músicos, forman parte de un verdadero Dream Team del rock and roll patrio. El sonido tuvo algunos momentos mejorables, especialmente en comparación con el nivel al que suele ofrecer los directos de Loquillo. La entrega del artista, sin embargo, mantuvo intacta la tensión del espectáculo. Hay noches en las que incluso hasta los dioses toman forma humana y eso también forma parte del directo.
Una vida contada a golpe de canción por Loquillo
Loquillo tiene una virtud que conserva intacta: sabe hacer que su repertorio funcione como una autobiografía colectiva. Rey Del Glam, versión de Alaska y Dinarama, Rock And Roll Star y La Mataré fueron recorriendo distintas estaciones de una vida musical que muchos de los presentes habían vivido en primera persona. En uno de los momentos más especiales, el artista bajó al foso para cantar Carne Para Linda directamente frente al público. La distancia entre estrella y espectador desapareció durante unos minutos.
Siendo fiel a sí mismo, lo cual es su principal seña de identidad, dueño de una gola privilegiada, poseedor de una presencia titánica, logró que el recorrido por la carretera del rock and roll, tras presentar sentidamente a su banda, concluyera en el destino que todos esperaban: el cielo y el infierno abrazados en el interior del corazón del público a base de himnos, piano, tambores apoteósicos y su voz como guía. Loquillo finalizó con El Ritmo Del Garaje, Feo, Fuerte Y Formal y Cadillac, solitario, ante un aplauso fue atronador. La biografía de fuego había quedado escrita en canciones.
La Gripe y Tú: la madrugada se pone el mono de trabajo
Unos ajustes sobre el escenario y llegó La Gripe y Tú, encargada de poner el broche a la jornada. La actuación abrió el juego con Tiemblan Los Corazones, seguida de Voy A Acabar Borracho y Alucinante. Tres golpes directos al pecho para recordar a todos que la madrugada estaba viva. La respuesta fue inmediata. Otro karaoke y un público cantando como si hubiera ensayado durante semanas. El espíritu de Platero y Tú apareció desde el primer minuto y la conexión con la audiencia resultó natural. Tras La Barra, No Hierve Tu Sangre, Mari Madalenas, El Roce De Tu Cuerpo, Por Fin y Ramón hicieron que el recinto volviera a convertirse en una masa compacta de voces.

La definición de La Gripe y Tú exige cierta precisión. La formación cuenta con Juantxu Mongol Olano en bajo y Jesús Maguila García en batería, miembros originales y compositores de canciones asociadas a Platero y Tú, sin Iñaki Uoho Antón y Fito Cabrales, que siguen en sus proyectos Rebrote y Fito y Fitipaldis, respectivamente. Lo que ofrecen en vivo es una recuperación de aquella energía, de aquel repertorio y de aquella manera física de entender el directo. Para quienes añoran aquellos conciertos, la propuesta se siente como una de las aproximaciones más cercanas posibles a esa experiencia. Y la gente lo sabía. Por eso bailaba. Por eso gritaba. Por eso cantaba cada estrofa.
El viento que comenzó a recorrer la Huerta del Obispo parecía sumarse al espectáculo, levantando todavía más la sensación de libertad de una madrugada de verano. Una última descarga de La Gripe y Tú todavía guardaba munición. Al Cantar, Hay Poco Rock & Roll, Juliette y Si Tú Te Vas fueron los últimos cañonazos de una noche construida alrededor de la memoria del rock. La banda agradeció al público, reconoció el trabajo de su equipo y dejó que la última ovación se mezclara con una luna que parecía observar el escenario desde primera fila.
Antes de concluir, quiero agradecer a todo el staff de Emotional Events por su profesionalidad, trabajo y colaboración en todo momento para que podamos desarrollar nuestra tarea.
La edición acaba de arrancar. El calendario todavía guarda nombres como Vanesa Martín, Fangoria, Chenoa, Lola Índigo, Valeria Castro, Miguel Ríos, M Clan, Love of Lesbian, Lori Meyers, Sexy Zebras y Sanguijuelas del Guadiana, entre otros. El programa oficial se extiende del 22 de agosto al 26 de septiembre de 2026 y mantiene la Huerta del Obispo como punto de encuentro entre patrimonio y música en directo. Adquiere tus entradas y forma parte de una experiencia.
La sensación final fue la de haber asistido a una jornada con tres máquinas distintas y una misma gasolina: el rock. La primera noche de Los Conciertos de la Muralla 2026 finalizó con el público exhausto, las gargantas castigadas, las murallas todavía en pie y con la madrugada en llamas.























