InicioReseñasSonorama Ribera 2026: Barry B arrasa en su segundo día

Sonorama Ribera 2026: Barry B arrasa en su segundo día

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El mediodía del jueves en Aranda de Duero no perdona: o entras en el juego o no estás vivo. Si el miércoles sirvió como toma de contacto, la segunda jornada arrancó directamente a pleno rendimiento, impregnando el asfalto, la ciudad y las almas de ese calor pegajoso que solo el Sonorama Ribera sabe alimentar a base de música, vino y pistolas de agua. Había un hormigueo eléctrico en el ambiente, esa certeza de que la fiesta ya no pertenecía a un escenario concreto, sino a la ciudad entera.

La mañana en el pueblo: Ritmo, agua y un secreto que rompió el suelo

El primer asalto se libró en el Stage CHARCO, donde la música comenzó a retumbar con fuerza. La energía contagiosa de Los Vinagres encendió las primeras miradas del mediodía, acompañados por la elegancia combativa de Barbi Recanati, la calidez de Ángela González, las estructuras cuidadas de Mábu, la actitud punky e irreverente de Tiburona y el combustible tropical de La Delio Valdez, que transformó el espacio en una auténtica fiesta de baile sudorosa.

A pocos metros, la Plaza La Sal Vibra Mahou se convertía en un campo de batalla de pistolas de agua para sobrevivir al sol de las dos de la tarde. Mientras el público esquivaba chorros cruzados y la banda sonora festiva se iba apoderando de todos los presentes, el escenario no dio tregua con los directos vibrantes de We Are Mono, Monte Perdido, Soyla, Hostia Pedagógica y Go Cactus. Mientras tanto, la Plaza Mayor respiraba su propia catarsis: La Casita de Mahou desencadenó un karaoke colectivo multitudinario donde cientos de gargantas entonaban himnos intergeneracionales sin pudor ni afinación perfecta.

Quienes buscaban un refugio con sabor a club se resguardaron en el Gran Café Central, reconvertido con acierto en Le Club, donde las sesiones impecables de She’s a Star DJ y el tándem Winter & Torres mantuvieron la pista en constante ebullición electrónica.

Aranda hirvió bajo el sol del jueves: Polvo, manguerazos y un secreto desatado en la Plaza del Trigo

Sin embargo, el corazón palpitante del mediodía gravitaba hacia la Plaza del Trigo Vibra Mahou. La plaza, repleta hasta el último rincón, vibró con las actuaciones de Sobrezero, el descaro contagioso de Las Petunias y el sabroso engranaje rítmico de Calequi y Las Panteras. Pero el instante mitológico llegó cuando se desveló el secreto mejor guardado: el artista local Barry B irrumpió por sorpresa. El secreto mejor guardado del festival.

Sonorama Ribera segundo día
Foto: Sonorama Ribera

Apareció Barry B en la Plaza del Trigo, saludó y el suelo de Aranda tembló. Fue una erupción emocional sin filtros, de esas que se incrustan bajo la piel y te recuerdan por qué amamos la música en directo. Lo que ocurrió ahí fue un auténtico volcán emocional. El cantante nativo de la localidad fue ese hijo arandino predilecto que desató una comunión salvaje con sus vecinos y visitantes, ejecutando canciones que no se oyen, se sienten: temas que traspasan la piel y se quedan incrustados directo en el corazón hasta terminar en los brazos de la masa.

Antes del show, el alcalde de Aranda de Duero, Antonio Linaje, junto al director del festival, Javier Ajenjo, dieron la bienvenida al público y aprovecharon la ocasión para reivindicar una histórica demanda de la comarca: un tren directo que conecte el territorio con el resto del país y permita impulsar una tierra que lleva décadas demostrando su enorme capacidad cultural.

El gran desembarco en el recinto principal

Tras una obligada ducha reparadora para sacudirse el polvo, un almuerzo reconstituyente para encarar la noche y esos reencuentros fugaces pero cálidos con colegas del gremio periodístico y musical venidos de todos los rincones de España, pusimos rumbo al recinto principal. Nos esperaba una maratón vespertina y nocturna alucinante en el Sonorama Ribera.

La masa caminaba hambrienta de música y el cartel no dio un segundo de tregua. El respetable disfrutó de un abanico sonoro inabarcable. La delicadeza desnuda y contemporánea de Guitarricadelafuente contrastó maravillosamente con el show pop liberador y teatral de Rigoberta Bandini, mientras que Rusowsky envolvía las mentes más noctámbulas en sus atmósferas lo-fi y los ritmos urbanos de RVFV ponían el recinto a botar.

Sonorama Ribera segundo día
Foto: Sonorama Ribera

Los karaokes espontáneos se sucedían en los caminos del Sonorama Ribera, la temperatura en los cuerpos era una constante y miles de personas de distintas edades, acentos y procedencias caminaban abrazadas bajo las luces del festival. Artistas consagrados y promesas acudieron a esta segunda jornada con la lección aprendida: a Aranda no se viene a cumplir expediente, se viene a darlo todo. Y nosotros, afortunados testigos, no podemos pedir más.

Y es precisamente ahí donde reside una de las grandes virtudes del Sonorama Ribera. No es un festival para quedarse quieto. Aquí el público camina, explora, cambia de escenario por intuición, descubre bandas desconocidas que terminan convirtiéndose en el mejor recuerdo del festival y se deja sorprender constantemente. Cada rincón ofrece una historia distinta.

Con el paso de las horas, la ciudad y el recinto El Picón volvió a transformarse en una inmensa celebración colectiva. Los karaokes espontáneos aparecían en cualquier esquina y en cada uno de los cinco stages, las conversaciones se mezclaban con los acordes que escapaban de los escenarios y el calor seguía siendo un protagonista más, aunque nadie parecía dispuesto a bajar el ritmo. Miles de personas compartían el mismo objetivo: vivir la música con intensidad.

Sonorama Ribera segundo día
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

Un festival que nunca para de sonar

La electrónica refinada de Ale Acosta, el duende visceral de Ángeles Toledano, el rock maduro de Egon Soda y las raíces folk de El Nido coexistieron en perfecta armonía con Karavana, LaBlackie, la elegancia melancólica de Nacho Vegas, el sabor tropical de Ortiga, la electrónica hipnótica de Peces Raros, el carisma incombustible del clásico Ramoncín, el rock de Valira, la frescura incontestable de Veintiuno, la psicodelia orgánica de Vera Fauna y la potencia emergente de Galerna.

Sonorama Ribera segundo día
Foto: Mauro Nicolás Gamboa

Un jueves que explica la esencia de Sonorama

La jornada con miles de personas en El Picón conectaban con la música, visitaban la amplia zona de foodtrucks, se hacían con su souvenir en el stand de Merchandtour y se dejaban abrazar por Aranda de Duero. Esa mezcla de conciertos multitudinarios, actuaciones inesperadas y escenarios con vida volvía a demostrar que Sonorama Ribera posee una identidad difícil de encontrar en otros festivales.

En los rincones y escenarios alternativos, la música fluía sin interrupción gracias a las propuestas de Alberto Vela, Alberto & García, Carencias Afectivas, Dani Leiva, Kill The Clowns, Mäbu, Maikie, Norte Perdido, Ona Mafalda, Pirri Román, Rober Biond, Serial Killerz, Sobrinus, Soyla y el rock enérgico e inconfundible de We Are Scientists.

Un latido colectivo

Lo más fascinante de esta segunda jornada no fue solo la acumulación de nombres ilustres en el cartel, sino el flujo incesante de la gente. Se percibía una energía eléctrica en cada rincón. El público se movía en mareas vivas entre escenario y escenario, empujado por esa curiosidad voraz de quien busca descubrir a su nueva banda favorita entre las propuestas emergentes.

Aquí el cartel importa. Las canciones también. Pero lo que realmente permanece es la sensación de haber formado parte de una ciudad que, durante unos días, decide vivir al ritmo de la música.

Con el festival funcionando ya a pleno rendimiento, Sonorama Ribera afronta las siguientes jornadas con la certeza de que todavía quedan muchas historias por escribir en las calles de Aranda de Duero.

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Autor

  • Sonorama Ribera segundo día

    Redactora musical, camarógrafa y enviada especial de Arepa Volatil.
    Mi profunda pasión por la música se remonta a mi infancia donde, gracias a mi padre, fui expuesta a una amplia gama de estilos y sonidos que van desde la opera pasando por el flamenco más puro, el pop de autor, hasta desembarcar en el blues, el mas furioso rock y otros géneros musicales del mundo.

    Un lenguaje tan diverso, pero tan universal, que logró crear una conexión tan profunda que necesita ser no sólo vivida, sino compartida.
    De ahí mi vocación por crear contenidos que inspiren y conecten a las personas con la música y a esta, con el mundo, cual ríos que buscan alcanzar el mar. Ya lo dice el mismo Sabina..."como un Pato en el Manzanares".

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