InicioReseñasTurf cierra su gira europea con un show histórico en Madrid

Turf cierra su gira europea con un show histórico en Madrid

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La icónica banda argentina Turf, estandartes del Rock and Pop, aterrizaba en La Sala del Movistar Arena de Madrid como ultima parada de su exitoso tour denominado Polvo de Estrellas, que los ha tenido recorriendo Europa con un éxito arrollador. El cansancio por la larga gira no hizo mella y ofrecieron un concierto de esos que dejan huella sagrada.

Al ingresar al recinto nos encontramos con que la vida, la agitación y los latidos se abrazaban, se alistaban para lo que iba a suceder a continuación. En los rostros se veía la emoción por escuchar los himnos atemporales del combo rioplatense.

Una noche de ida y vuelta entre la nostalgia y el presente

Madrid se encendió desde antes de que sonara la primera nota. A las puertas de la sala, minutos antes del arranque —puntual, en torno a las 20:00—, se respiraba esa mezcla inconfundible de euforia contenida, nostalgia latente y una expectación que iba en aumento. Había ganas de reencontrarse con canciones que ya forman parte de la memoria colectiva, y también de dejarse sorprender.

Kanaku y El Tigre: texturas que preparan el terreno

El encendido corrió a cargo de Kanaku y El Tigre, que no tardaron en apropiarse del espacio con su universo sonoro. Su propuesta, que cruza folk, psicodelia y pulsos andinos, fue ganando cuerpo desde el primer tema. Ejercieron de anfitriones sensibles, marcando el tono de la noche.

El set fue un recorrido generoso por su discografía. Eso Lo Quiero Sentir, Caracoles, Bubucelas o Abre Los Brazos Como Un Avión fueron recibidas con una gran atención. Apoteósica apertura ofrecieron. Había escucha real, y eso se notaba en los silencios entre canciones y en los aplausos sinceros.

Turf show en Madrid
Foto: Rebecca Cabrera Galindo @pandoramusicphoto

En escena, la banda mostró una complicidad evidente. Se percibía que no era una fecha cualquiera: el cierre de una gira que los ha consolidado fuera de su circuito habitual. En Romeo, de su celebrado disco Si Le Doy Zoom, Puedo Ver Africa?, y Tu Verano, Mi Invierno, el grupo alcanzó uno de sus picos emocionales.

El apartado visual acompañó con acierto: proyecciones orgánicas, colores cálidos y formas en movimiento que dialogaban con la música sin imponerse. El sonido, limpio y bien balanceado, permitió apreciar cada matiz.

El cierre llegó con Bicicleta, Si Te Mueres Mañana y Pulpos, del albúm Quema Quema Quema, desatando una ovación para concluir su exitosa noche. Un set sólido, medido y con personalidad.

Turf: himnos, cercanía y un pulso que no afloja

Tras el cambio de escenario, el recinto quedó a oscuras. Humo espeso, tensión acumulada y, de pronto, cinco siluetas irrumpiendo entre aplausos. Turf no se hizo esperar: el logo dominando la pantalla central y un arranque directo al grano con Ratones Y Gatitas, de su trabjo de estudio Renacimiento. Sin transición, No Se Llama Amor elevó la temperatura hasta un punto sin retorno.

Turf show en Madrid
Foto: Rebecca Cabrera Galindo @pandoramusicphoto

En su ADN tienen ese don que solo habita en los artistas elegidos, de transformar un concierto suyo en toda una experiencia sensorial, la cual se debe vivir en primera persona para sentir cómo las composiciones en vivo mutan en espíritus sonoros que poseen a toda la platea. Desde la vitalidad indomable de su frontman Joaquín Levinton, pasando por la solidez en batería y bajo de Fernando Caloia y Carlos Tapia, respectivamente, con la creatividad de Nicolás Ottavianelli en teclados y concluyendo con el fuego que sale de las cuerdas de Leandro Lopatín, los Turf rubrican por qué, desde hace tres décadas, son todo un estandarte en la música.

El público, ya entregado, respondió con un coro masivo. A partir de ahí, el concierto se movió con ritmo constante, sin baches. Cuatro Personalidades, Casanova y Malas Decisiones marcaron un tramo especialmente dinámico. Fue en esta última donde llegó uno de los momentos más humanos de la noche: Joaquín Levinton invitó a una fan al escenario. Entre lágrimas, ella contó que llevaba apenas mes y medio viviendo en Madrid. El abrazo, la canción compartida y la ovación posterior condensaron muchas historias migrantes en un solo gesto. Fue como si los dioses de la música pactaran con los de la migración.

El cantante, inquieto por naturaleza, bajó varias veces del escenario, empujando la conexión con el público a un plano físico. Hizo cantar, saltar, levantar brazos y hasta inició un pogo que terminó expandiéndose por la sala. Su energía no es impostada; se alimenta del ida y vuelta constante.

Clímax y comunión colectiva

Magia Blanca bajó revoluciones con elegancia, casi como un respiro necesario. Kurt Cobain sonó más bailable y rítmica que nunca, mientras que Todo X Nada fue coreada de principio a fin. Con Loco Un Poco, solo se puede decir que tembló Madrid.

En la recta final, la intensidad volvió a subir. La versión de Quieren Rock —original de Intoxicados— llevó el show a otro nivel. Levinton, subido a hombros de un fan en medio del público, dirigía un circle pit pogo descomunal y a toda velocidad que fue como un torbellino que arrasaba y se abría y cerraba como un latido colectivo.

Después llegaron dos momentos cargados de significado. Primero, Pasos Al Costado, celebrada como un clásico inapelable. Luego, una versión emotiva de Lamento Boliviano, interpretada junto a Kanaku y El Tigre, en recuerdo de Felipe Staiti, fallecido recientemente e histórico guitarrista de Los Enanitos Verdes. Hubo aplausos largos, miradas al cielo y una atmósfera que se volvió más íntima. La emoción como constante atravesó todas las lamas y seguramente le llegó a la platea mas alta donde están Marciano Cantero y el mencionado Felipe.

Turf show en Madrid
Foto: Rebecca Cabrera Galindo @pandoramusicphoto

Pero el tiempo es tirano y los dioses Cibeles y Neptuno, según me comentaban, estaban ya agotados a estas alturas, pero tenían energía para saltar con una canción más. Invitaron a Lautaro Demarco, parte de la familia de SONDE3 e hijo de Diego Demarco de Los Auténticos Decadentes, quienes están de gira precisamente por Europa en estos momentos, y acompañó en guitarra a Turf en Yo No Me Quiero Casar, Y Usted. Un final festivo y coral para poner la guinda a una noche épica.

Epílogo: una gira que deja huella

El concierto terminó cercano a las 23 horas, con la sensación de haber asistido a algo más que una sucesión de hits. Turf, en el cierre de su gira europea Polvo de estrellas, volvió a demostrar que su directo sigue siendo uno de los más eficaces, cercanos y atrapantes del circuito.

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Autor

  • Turf show en Madrid

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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