InicioReseñasNu Genea y Gilsons llenan de ritmo las Noches del Botánico

Nu Genea y Gilsons llenan de ritmo las Noches del Botánico

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La combinación de la sofisticada y versátil propuesta de Nu Genea y la calidez musical de Gilsons convirtió el escenario de Noches del Botánico, en Madrid, en uno de esos encuentros donde el viaje sonoro se impone desde el primer acorde. El doble cartel reunió dos formas distintas de entender la música de raíz con aroma contemporáneo y sumergió de lleno al respetable en el refinado equilibrio entre funk, dub, disco, folk, distorsión y electrónica del combo napolitano y la luminosa fusión de samba, funk, pop y música popular brasileña del grupo carioca.

El resultado fue una velada en la que el público respondió con una implicación constante. Desde las primeras notas, el auditorio fue testigo y parte de cómo la música encontró un interlocutor dispuesto a bailar, cantar y dejarse llevar por un repertorio que atravesó fronteras con absoluta naturalidad.

Una jornada para bailar sin pedir permiso con Nu Genea y Gilsons

El Real Jardín Botánico Alfonso XIII volvió a convertirse en una pista de baile al aire libre donde miles de personas dejaron de ser espectadores para convertirse en parte del espectáculo y donde se percibía que el karaoke no era un invitado más. Era el protagonista.

La tarde-noche del pasado domingo avecinaba que habría un pulso especial. El público, de edades y procedencias muy diversas, estaba expectante y aprovechaba para brindar por el reencuentro. Eso se percibía. Que era un día para reencontrarse con amigos, familia y dejar que la música se apoderara de las venas y calentara la sangre.

Gilsons abre la noche con el calor de Brasil

La primera parte del programa estuvo protagonizada por Gilsons, que apareció sobre el escenario con una formación sólida y un sonido orgánico donde las guitarras, la percusión, la trompeta, los teclados y las armonías vocales marcaron el pulso y el latido de un concierto que contó con un público que respondió bailando durante buena parte de la actuación.

Nu Genea Noches del Botánico 2026
Fotos: Vega Halen para Noches del Botánico

Desde los compases de la apertura con Zumbido, quedó claro que la propuesta del grupo conectaba con los presentes, salvo algunos que no callaron en todo el directo, que respondían con palmas y movimientos acompasados, y la interpretación de Love Love mantuvo la intensidad emocional. La cercanía de los músicos, siempre atentos a mirarse entre ellos y a compartir sonrisas con las primeras filas, ayudó a crear un ambiente de celebración.

El orden de las canciones no altera el resultado final. Es que, tal como indicó la propia banda durante su actuación, tuvieron que ajustar el repertorio elegido para la ocasión debido a que las agujas del reloj son crueles y tiranas. Canciones como Várias Queixas fueron recibidas con una ovación inmediata. El público acompañó el estribillo de principio a fin, convirtiendo el auditorio en un gran coro, mientras que Devagarinho aportó un momento de mayor suavidad antes de recuperar el pulso festivo.

Nu Genea Noches del Botánico 2026
Fotos: Vega Halen para Noches del Botánico

El repertorio transitó con naturalidad, solvencia y una prolijidad que era un placer escuchar entre la tradición brasileña, algunas piezas de su último trabajo de estudio, Eu Vejo Luz Em Maior Proporção Do Que Eu Vejo A Escuridão, como la envolvente Visão, y una entrega plana de cada integrante. Se podría denominar como un equilibrio perfecto, respaldado por una banda precisa por demás.

Nu Genea transforma el Botánico en una gran pista de baile

Tras el cambio de set de instrumentos, llegó el turno de Nu Genea, cuya entrada elevó inmediatamente la energía del recinto, pareciendo que erupcionaba el volcán napolitano Vesubio, localizado en la tierra de donde procede la agrupación. La banda desplegó una propuesta donde la percusión y la electrónica convivieron con el saxofón, las voces y los teclados, construyendo un sonido rico en matices y con un groove constante que no concedió descanso.

El logo de su último álbum, People Of The Moon, preside toda la escena desde la pantalla gigante, formando un eclipse donde el sol y la luna parecían abrazarse y eran testigos privilegiados de un concierto que, desde que comenzó con Ma Tu Te Che Bbuó, transitando por Bar Mediterráneo, hasta culminar con Ddoje Facce, seguido de People Of The Moon, fue una verdadera oda al ritmo.

Nu Genea Noches del Botánico 2026
Fotos: Vega Halen para Noches del Botánico

Las primeras canciones bastaron para rubricar que permanecer inmóvil en sus espectáculos es imposible. También se observaban entre la multitud cientos de camisetas del equipo de fútbol Società Sportiva Calcio Napoli, con el diez de Maradona en la espalda, y cómo el anfiteatro al completo se dejaba abducir por una atmósfera hipnótica que convirtió el recinto en una enorme pista de baile al aire libre.

María José Llergo como invitada de lujo

Uno de los momentos más celebrados de su concierto llegó con la participación de la cantante andaluza María José Llergo, que puso su talento en Celavi y en Parev’Ajere.

La interpretación fue recibida con aplausos desde los primeros acordes y terminó entre vítores, mientras decenas de asistentes coreaban la melodía. Lograron una ejecución impecable que destacó por la complicidad entre todos los músicos sobre el escenario.

Nu Genea Noches del Botánico 2026
Fotos: Vega Halen para Noches del Botánico

Un público entregado de principio a fin

Si hubo un verdadero protagonista compartido durante toda la noche, fue el público de Madrid. Canciones como Disco Sole, enlazada con Marechià, fueron muy celebradas y evidenciaban la química contagiosa que desprende el grupo napolitano desde el stage. Los vítores y los aplausos eran constantes tras cada interpretación.

Tienaté mantuvo la intensidad con una ejecución impecable que destacó por la complicidad entre todos los músicos y a lo largo de todo el repertorio interpretado. Durante la hora y media del directo, los instrumentos dialogaron con las almas, destacando por las influencias mediterráneas que tienen los napolitanos de Nu Genea.

Casi no hubo transición entre canciones, lo que hizo al show contar con fluidez, enlazando grooves y pasajes instrumentales que mantuvieron la tensión musical. Un sonido limpio permitió apreciar cada detalle de los arreglos, mientras una iluminación dinámica alternó colores intensos y efectos sincronizados con el ritmo de la banda, reforzando la sensación de inmersión.

Las palmas, los coros y el baile continuo fueron invitados permanentes. La conexión entre artistas y espectadores fue tan natural como palpable durante toda la velada, generando un ambiente festivo que definió el espíritu del concierto y que tuvo su prueba más fidedigna con la larga y merecida ovación que se llevaron los Nu Genea al finalizar.

Una noche que confirmó el poder de la música sin fronteras

La sensación al abandonar el recinto era la de haber asistido a una fiesta de ritmos donde la elegancia de Nu Genea y la luminosidad de Gilsons encontraron un punto de encuentro perfecto.

Más que un simple programa doble, la cita en Noches del Botánico demostró cómo dos proyectos nacidos a miles de kilómetros de distancia pueden dialogar con absoluta naturalidad sobre un mismo escenario, construyendo una noche de baile, emoción y abanico musical donde el público respondió de principio a fin con un entusiasmo contagioso.

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Autor

  • Nu Genea Noches del Botánico 2026

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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