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María Becerra muerde el alma de Noches del Botánico

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María Becerra llegó a Las Noches del Botánico el pasado viernes 24 de julio con una actuación que fue creciendo en intensidad desde los primeros minutos. Ante un público entregado, la artista argentina combinó la potencia de su repertorio con momentos de cercanía y vulnerabilidad, firmando una noche marcada por la emoción, la conexión con sus seguidores y una puesta en escena pensada para sostener cada canción.

El recinto del Jardín Botánico Alfonso XIII, con su vegetación habitual y su brisa estival, respiraba una atmósfera particular. España atraviesa días difíciles por la emergencia de los incendios forestales que tiene lugar en la Comunidad de Madrid y sus alrededores, y María demostró una sensibilidad que engrandece su figura.

El desfile de Quimera y un torbellino de estilos

El arranque fue directo al grano. Con la energía por las nubes y una puesta en escena impecable, que combinaba coreografías pulidas con una voz al frente, María Becerra inició el viaje desgranando las capas de su nuevo disco, Quimera, y sobre el que pivoteó toda la actuación. A lo largo de la noche escuchamos a una artista absoluta, capaz de crear una conexión que va más allá de lo físico y lo químico: es espiritual. Enorme compenetración con sus seguidores.

María Becerra Noches del Botánico
Foto: Vega Halen para Noches del Botánico

Tras la atrapante Intro, en la que se veía a la cantante cómo emprendía su marcha hacia el stage principal, el arranque con Ramen para Dos, Discoteka y Ojalá fue un despliegue absoluto de miles de gargantas de un público que ya venía con las cuerdas vocales calientes debido a que, durante varios minutos antes del inicio, ya coreaban el nombre de la protagonista de la noche. Es como si María Becerra mordiera el alma directamente del público y este estuviera complacido y entrara en éxtasis.

En medio de semejante despliegue, la argentina demostró que no vive ajena al entorno. Observando el firmamento teñido de colores rojizos y negros por el fuego, detuvo el show para lanzar un mensaje cargado de humanidad: «Queremos mandarle todo nuestro amor a las personas afectadas y mandarle un aplauso a todos los bomberos». El aplauso unánime del Botánico retumbó en todo el recinto.

Con Hasta que Me Enamoro, Ágora y Perdidamente, la argentina demostró una versatilidad y la esgrimió como bandera, saltando del pop urbano al reguetón suave y a pasajes mucho más íntimos. Decenas de carteles levantados en la pista mostraban mensajes de cariño puro, mientras varios fans entre el multitudinario respetable rogaban a gritos subir al escenario a cantar con ella. Habría recompensa.

El concierto mantuvo las revoluciones altas con En tu Cuerpo, Latte, Slow It Down y la emotiva 5 pa las 12. La producción visual y técnica acompañó cada matiz, alternando luces potentes con momentos de recogimiento absoluto.

Sorpresas en la tarima y un estreno para la historia

Si algo caracteriza a María Becerra es su capacidad para convertir un escenario masivo en una reunión de amigos. La primera gran sacudida emocional llegó al invitar a su pareja, el rapero argentino J Rei, para interpretar juntos Mi Amor, derrochando una complicidad transparente. Poco después, rindió tributo a la tierra que la acogía con una conmovedora versión de Amigos, el clásico de Pablo Alborán.

La temperatura bajó a revoluciones de infarto cuando sonó Tatú. María no lo dudó: se bajó directamente al foso para cantar pegada a la primera fila, borrando cualquier distancia entre estrella y fans. Tras interpretar Recuerdo que Nunca Existió, Entre Nosotros y su ya clásico High, llegó otro momento para enmarcar en la noche.

María Becerra Noches del Botánico
Foto: Vega Halen para Noches del Botánico

María Becerra anunció la llegada de alguien a quien admira profundamente para regalarle a Madrid un hito inédito: el estreno mundial de Así. Abraham Mateo hizo su entrada triunfal para cantar a dúo este tema inédito, que promete romper las plataformas digitales muy pronto. La química entre ambos cerró con una ovación ensordecedora.

Cumbia, ritmo pleno y conexión sobrehumana

El desfile de invitados no terminó ahí. La artista chilena Katteyes se sumó para cantar Lonely, justo después de que sonaran Así es la Vida y 7 Vidas, tema perteneciente a la BSO de la popular serie En el Barro, el spin-off de la exitosa producción con espíritu carcelario El Marginal.

El ambiente se transformaba poco a poco en una fiesta popular. María Becerra lideraba un medley de cumbia impresionante: unió Adiós, El Amor de mi Vida y Miénteme, haciendo bailar a cada rincón del recinto. Hay que destacar las colaboraciones que ha realizado en estas canciones, en sus versiones de estudio, con artistas de la talla de Ráfaga, Los Ángeles Azules y Tini. Le siguieron Jojo, Pierdo la Cabeza, Qué Ganas de Comerte, Cuando te Vi | CROSSOVER #5, Frutilla del Pastel, Hace Calor y la coreadísima Corazón Vacío. En este tramo, la cantante dedicó Perdóname a quienes la apoyan desde sus primeros pasos en la música, e invitó a una seguidora llamada Jazmín a cantar con ella sobre las tablas, cumpliendo el sueño de todo el público.

La recta final de un show atrapante y un fan como speaker

Becerra supo trasladar su increíble espectáculo, con el que hizo latir el Movistar Arena el año pasado en Madrid, o el que ofreció en el Estadio Monumental, el colosal campo de juego de River Plate en Buenos Aires, donde fue la primera cantante argentina en reunir a más de 85.000 personas por actuación, al escenario principal de Noches del Botánico y transformarlo en un oasis vibrante de sentimientos. Un artista versátil que se adapta y ofrece la misma entrega absoluta en todo el orbe.

María Becerra Noches del Botánico
Foto: Vega Halen para Noches del Botánico

El broche de oro llegó después de un show intenso. Para cerrar, María Becerra subió a un integrante del público para animar la última pista y preguntó al micrófono: «¿Vinieron esta noche mis automáticos?». Las primeras notas de Automático desataron el delirio colectivo, cerrando la velada en lo más alto, dejando la sensación de haber presenciado a una artista total, capaz de viajar de Nueva York —donde venía de cantar el himno argentino en la final de la Copa del Mundo— a Madrid sin perder un gramo de frescura ni de autenticidad.

El idílico recinto de Las Noches del Botánico, en Madrid, fue el emplazamiento ideal para que María Becerra rubricara por qué es una de las figuras más queridas y aplastantes del panorama musical internacional en la actualidad. La artista argentina firmó una velada memorable donde la cercanía, las lágrimas, la emoción, el ritmo y una energía arrolladora se entrelazaron desde el primer acorde, logrando una conexión sublime con el público de principio a fin.

María Becerra mordió certeramente con su show el alma del Botánico.

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Autor

  • María Becerra Noches del Botánico

    Redactor, fotógrafo y entrevistador de Arepa Volátil. El riff como capa, la poesía como espada y el rock and roll como sangre bendita. La música, el único escudo.

    Escritor de pluma honesta, siempre atento a las propuestas emergentes, a los artistas que rompen moldes y con devoción suprema a los dioses de la música.

    Rockstar a mi manera.
    Los shows en directo, la sal de la vida.

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